Historia y Cultura

Cronistas e historiadores de Sinaloa

CUARTA PARTE DEL CONGRESO XIX DE CRONISTA E HISTORIADORES DE SINALOA, EN LOS MOCHIS.

 


El día Viernes 19 de octubre dio inicio el XIX congreso con el siguiente orden del día de 4.00 a 5:00 horas de la tarde registro de participantes. 
De los primeros que llegamos a la casa de la cultura fuimos José Luis Castro Juárez cronista adjunto Angostura, Joaquín Inzunza Montoya cronista oficial Angostura, Crescencio Montoya Cortez cronista Alhuey, y su servidor Profr. Ernesto Gatica Moreno cronista de Ahome ya se encontraba el secretario Francisco Padilla Beltrán cronista oficial de Culiacán y su esposa Luz María Salazar Vizcarra, era quien estaba cobrando la inscripción a los que llegaron después Profr. Ángel Sergio Villalba Atondo Cronista adjunto de Choix, Profr. Ernesto Parra Flores cronista oficial de El Fuerte, Profe. J. Benito Guerra Prado cronista de Charay, Profr. Joaquín Valenzuela Bacasegua cronista de los Yoremes y de la Constancia, nuestro presidente de la crónica sinaloense Profr. Nicolás Vidales Soto cronista adjunto de Culiacán y esposa Gisela Ibarra, Dr. Martin Sandoval Bojórquez cronista de Baburías, Sinaloa municipio y esposa María Jesús Rodríguez, nuestro tesorero, Nicandro Raymundo Favela Bañuelos Cronista del Rio San Lorenzo, Jaime Peraza Gutiérrez cronista adjunto de Culiacán y de la COMHISCU los compañeros, Mario Romero Sandoval, Carlos Corral Soto, es una lástima solamente éramos cronistas no teníamos público que se diera cuenta de nuestro trabajo de investigación de la historia regional.
De las 5.00 horas a las 6.00 horas de la tarde presentación de libro “Ahome, Raíz e identidad”, en ese momento llego el Profr. Carlos Ramón Cital García cronista de Topolobampo y a las cinco y media llego el Lic. José Armando Infante Fierro Cronista oficial de los Mochis, Ahome, según el programa enviado, media hora más tarde, fue cuando se dio inicio a la presentación del libro “Ahome, Raíz e identidad”, quince minutos después llego Claudia Bañuelos Wong y se sentó en la mesa del presídium comentando su historia para elaborar el libro también comento que es un trabajo cultural realizado en el municipio de Ahome fue mostrado durante la presentación del libro “Ahome: raíz e identidad”, edición especial del IMAC que da cuenta de la historia, el desarrollo y patrimonio cultural con que cuenta el municipio, es un libro muy bien elaborado y con muy hermosas fotos y la verdad lleno completo se tenía en el CIE y nosotros en la casa de la cultura éramos solamente los cronistas, no llenamos ni un bochito de público por no trabajar en equipo.
El arte y la cultura como vehículo para el desarrollo social municipal”, que fue aprobado por la Secretaría de Cultura, y su gran impacto que tuvieron los talleres artísticos en las comunidades de las siete sindicaturas de Ahome, bajo la dirección de Fernanda Lemus, encargada de este proyecto, que incluyó la publicación del libro. 
El alcalde felicitó a Claudia Bañuelos, directora del IMAC, por esta valiosa iniciativa, así como a los escritores y artistas que lo hicieron posible. En su intervención Claudia Bañuelos dio cuenta de las actividades culturales que se realizan en el municipio de Ahome, que se encuentra en un momento importante de desarrollo cultural.
La directora del IMAC también agradeció el esfuerzo de muchísima gente que le antecedió, quienes pusieron su granito de arena para aumentar tanto en infraestructura, eventos culturales, festivales, espacios para la recreación artística. A unos días de culminar sus funciones en el IMAC, también agradeció a los colectivos, grupos, maestros, activistas que trabajan por la cultura y por el arte, que aman lo que hacen y que, además, se han convertido en sus aliados.
José Armando Infante Fierro, cronista de la ciudad y colaborador del libro, agradeció la oportunidad de presentarles a los cronistas este ejemplar que nos trae una mirada acerca del quehacer cultural del municipio de Ahome.
Ponderó la visión y el trabajo que realizó Ernestina Yépiz y el apoyo de Claudia Bañuelos Wong para hacer realidad este proyecto. 
Mirella López expuso que el arte y la cultura es inherente a Los Mochis, es su esencia, porque cuando este lugar era nada, todo era un erial, llegaron los colonos a Topolobampo y a Ohuira y lo primero que desembarcaron fue una pequeña orquesta llamada Stanley y los libros de los intelectuales que vinieron con Owen a fincar una colonia... Y no es fortuito que ahora Los Mochis tenga tantos poetas y artistas. Una ciudad donde la cultura ha tenido una visión de apertura para que se generen estas condiciones para su incubamiento, como una actividad propia de los ahomenses, no solo de aquellas que nos han dado un tradicional prestigio en los ámbitos económicos, deportivos y sociales. 
Si bien en esta obra es apenas una aproximación, sirve como punto de partida para que la cultura cobre derecho territorial en Ahome, ya no como algo ajeno, aunque si bien no se puede considerar “bandera blanca” expuso. Argumentó que este empoderamiento de la cultura en Ahome, también ha tenido que ver con el empoderamiento de la sociedad civil que ha decidido abrirse paso en este ámbito, incluso tomando la iniciativa para muchas acciones y logros alcanzados.
“Ahome: raíz e identidad”, edición especial del IMAC que compila crónicas y fotografías de artistas e intelectuales ahomenses y muestran el devenir histórico, social y cultural del municipio, incluye los capítulos: Memoria y desarrollo cultural, escrito por Claudia Bañuelos; El municipio de Ahome, más de cien años de historia, a cargo de José Armando Infante Fierro; Espacios culturales, recreativos y de formación artística, de Mirella López; Feria del libro Los Mochis por José Armando Infante; Tradición Yoreme a cargo de Mirella López; Festivales y oferta cultural y a manera de epílogo: Un sueño... una ciudad, de Ernestina Yépiz, y la colaboración del fotógrafo Carlos Paulino Fonseca Monge. 
Nos comentó que se tiene un libro de regalo para cada uno de los cronistas asistentes y todos inmediatamente aplaudieron muy buen libro bien elaborado y las fotografías grandiosas, ella nos firmó el libro.
Termino nuestro presidente de la crónica Profr. Nicolás Vidales Soto que nos comentó un poco del libro “Ahome: raíz e identidad” la gran riqueza cultural que tenemos a pesar de ser un municipio nuevo pero con mucha historia que se está escribiendo por los cronistas del municipio.
Se da un receso de 15 minutos, para comer el pan que trajo de la panadería la Michoacana, José Armando Infante Fierro Cronista oficial de los Mochis, pero lo comimos sin café no se tenía ese servicio, nos lo bajamos con unas miniaturas de botellas de agua, que también estaba muy caciqueadas, no alcanzaron, el aire acondicionado no trabajábamos por los problemas de las lluvias pasadas y las piedras de la casa estaban caliente estaba haciendo calor, pero a pesar de todo estamos contentos por la asistencia al XIX congreso en nuestra ciudad, donde las palmeras alcanzan el cielo y se mecen borrachas de sol, palabras de Agustín Lara y que yo las manejo en todos mis trabajos que presento.
Continuamos solamente los cronistas no se invitó a público en lo general, a nosotros también nos pasa lo que se da en cada lugar que visitamos solamente comentamos entre cronistas como una gran familia y algunos presentan trabajos que merecen ser escuchados por ese gran público conocedor de la historia.

Mesa número uno, dirigida por nuestro secretario Francisco Padilla Beltrán Cronista oficial de Culiacán, creo en forma muy particular que en la convocatoria debemos tener el nombre de un responsable de todos los cronistas para que dirijan las mesas de trabajo que se presenten.
El primero en presentarse fue nuestro amigo Profr. Joaquín Valenzuela Bacasegua cronista de los Yoremes y de la Constancia El fuerte, nos habló en la lengua Yoreme un saludo a los mayores, nos comentó que en su espacio interculturalidad, el forma parte del consejo de ancianos los sabios conocedores y de los 13 que están vivos en el norte de Sinaloa, me comunico que no podría continuar sábado ni domingo por tener compromisos de los grupos indígenas en los estados unidos. 
Antes de la llegada de los conquistadores el pueblo Yoreme tenía su propia concepción sobre el mundo, pues ellos rendían culto al sol, a la luna y a algunos animales sagrados como el venado; a éste se le atribuían las cosas buenas que le llegaban al hombre, en contraposición al coyote, que es un animal maligno, cosmovisión que actualmente se representa a través de las danzas tradicionales de Pascola y del Venado.
Varias de estas creencias ancestrales aún se conservan.
Según la antigua leyenda de la tradición oral la palabra mayo significa “a orillas”, por vivir estos originalmente a la ribera del río Fuerte. La gente mayor cuenta que anteriormente que los Yoremes mayos y yaquis eran un solo grupo, que vivían juntos y entre ellos no había distinción alguna, que todos se consideraban de una sola familia.
Todos eran hermanos y ya desde entonces había Cobanaro o gobernadores.
El territorio mexicano es rico en diversidad cultural y lo constituyen pueblos indígenas arraigados en sus lenguas; uno de estos pueblos son los Yoremes, desde hace muchos años pertenecen al Sinaloa
Los productos alimenticios del pueblo Yoreme básicamente son carnes, pescado, maíz y verduras.
El platillo tradicional de uso ceremonial es el wakabak’ki o caldo a base de hueso con carne de res y verduras.
El pueblo Yoreme es poseedor de un gran conocimiento de platillos típicos, pero hoy se consumen poco debido a la introducción de nuevos hábitos alimenticios.
Como una manera de impulsar la gastronomía tradicional, en los últimos años se ha puesto en práctica en algunas festividades la elaboración de tortillas de garbanzo y de requesón de semilla de calabaza, alimentación que fue parte de la dieta de los pueblos Yoremes y que ha resultado novedosa y de buen gusto para quienes han tenido la oportunidad de consumirlas.
En segundo lugar fue nuestro amigo Profe. J. Benito Guerra Prado cronista de Charay, en donde en lengua madre Yoreme nos da la bienvenida con su tema la historia de El Fuerte de Montesclaros y las toponimias de las sindicaturas.
Lios enchim aniabo, ketchem alheyya jálaim wemta kokame
Tusem abo yewyajja xixpo nawruptiwapo
nuxmiam entok juka banaataka siikame itom bueve paliachi sinma loapo.
Enchite mabeta ajbeakari enchine a makbare juka karapuepo sikame entok wame kaarim beekana yawchim kattekamta ketchi itóm tu weriaw machisi yaarim itom lebela palia Sinnaloapo
Jalaim…, tusem abo yew yajja¡¡¡

Muy Buenos tardes compañeros Cronistas que asisten al XIX Congreso de Cronistas e Historiadores de Sinaloa.
El cual es un placer contar con su presencia, les comentare la temática de El Municipio de El Fuerte y sus Sindicaturas que forma parte del patrimonio e identidad cultural de nuestra región norte de Sinaloa.
El Fuerte--Fundada por los españoles en 1563, con el nombre de San Juan Bautista de Carapoa.
El capitán Diego Martínez de Hurdaide fundo en 1610, un fuerte o fortaleza llamado de Montesclaros
El municipio de El Fuerte fue creado el 8 de abril de 1915, el siguiente año, 1916, le fueron segregados de su territorio los municipios de Ahome y Choix, permaneciendo desde entonces su extensión territorial de forma inalterada.
Para su régimen interior el municipio de El Fuerte se divide en siete sindicaturas, son: Mochicahui, Charay, San Blas, Tehueco, Tetaroba, Chinobampo y Jahuara II.
Chinobampo--Vocablo cáhita. Esta palaba del idioma cáhita, pero en diferente dialecto, contiene las mismas radicales que chinoaqui; está formada por chino, madroño, bam, plural de ba, agua; y po, en; significa también lugar de madroño en el agua. El origen de esta geonomía está relacionado con la botánica indígena
Mochicahui vocablo Yoreme. La etimología de esta palabra está compuesta de móchic, tortuga, y cahui, cerro; el topónimo significa en el cerro de la tortuga. El nombre se explica por su orografía debido a que en sus inmediaciones tiene una colina con la configuración de un reptil marino del orden de los quelonios.
Pueblo cabecera de la sindicatura de su mismo nombre, municipalidad de Ahome.
En el siglo XVI el pueblo de Mochicahui fue conocido como San Jerónimo de Natochis. En sus cercanías existen algunos petroglifos, tumbas cerámicas y montículos que fueron explorados por el Arqueólogo Ekholm en 1934-1938.
En 1591, en este pueblo de indios, el padre Martín Pérez fundó una Misión; cuando los Padres de la Compañía de Jesús abandonaron las misiones, el obispo fray Antonio de los Reyes encontró, en 1785, abandonada y sólo tenía un pueblo de visita Charay. En los pueblos de Mochicahui y Charay, sólo se registran las iglesias y casas de misión, con algunas enramadas de indios y mulatos viviendo solos y los demás dispersos por los montes y escondidos en los carrizales; son de nación mayos; usan su antiguo idioma y ninguno entiende el español. 
Jahuara--Voz Náhuatl-tarasca. Ja-huara procede del aztequismo xales, plural de hal o jales, arenas o residuos metálicos de las haciendas de beneficio, con la diferencia que en esta última palabra, como era muy común, el sonido de la x se transformó en j y la voz tarasca huara o guara, bailar, el topónimo significa en la hacienda de beneficio para bailar. Los indios hacían Taxtes o lugares especiales para sus juegos de pelota y bailes, El origen de esta geonimia está relacionado con la tradición.
Ranchería en la comisaría de Papariqui, sindicatura de Baca, municipalidad de Choix; rancho en la comisaría de Ranchito, sindicatura de Mochicahui, municipalidad de El Fuerte.
El general Mateo Muñoz, comandante militar del estado, en este último lugar atacó a los generales villistas Juan M. Banderas y Felipe Bachomo, derrotándolos después de cinco horas de combate, el 25 de noviembre de 1915.
San Blas --Nombre de una villa cabecera de la sindicatura, municipalidad de El Fuerte. La toponimia significa lugar que tiene como patrono a San Blas mártir. El origen de esta geonomía está relacionada con su contenido religioso.
Estación del ferrocarril Sud Pacifico. Derivado: San Blas, campo agrícola de Culiacán; Rincón de San Blas y San Blas Viejo, en la municipalidad de El Fuerte.
El estadounidense T.A. Mangel a nombre de la empresa Sud Pacifico inició, previa concesión del gobierno mexicano, los trabajos para la construcción de esta vía, en el punto que denomino empalme, situado en la cercanía de Guaymas, en el mes de agosto de 1905.
Los trabajos correspondientes al segundo tramo se iniciaron en Navojoa y llegó la línea a un lugar, el 29 de noviembre día de San Blas Mártir, que designaron con ese nombre, en el año de 1907. Este sitio es conocido con el nombre de San Blas Viejo. Los trabajadores del ferrocarril y sus familias, fundadores de este poblado, eran en su mayoría de Calabacillas, Guadalupe y Calvo, y en Chihuahua. La segunda población se hizo, por rectificaciones en el trazo, en el sitio que ahora ocupa la población y la Villa de San Blas.
Tetaroba---Vocablo cáhita. Palabra compuesta de teta, piedra, roba de lóbola, bola, queda en loba o roba, piedra loba. Se puede interpretar como lugar de piedras boludas
Tehueco--La palabra Tehueco se compone de las voces Yoremes té-hueca, cielo; también se dice tehuili, que quiere expresar cielo azul. La toponimia significa lugar de cielo azul. El origen de esta geonomía está relacionada con su historia y tradición.
Pueblo cabecera de la sindicatura del mismo nombre, en la municipalidad de El Fuerte.
En la etnografía la raza primitiva de los Tehueco (los hijos del cielo) pobló las márgenes del Río Fuerte, unidos a los Zuaques fundaron la antigua villa de Carapoa en Sivirijoa y Charay quedan pequeños vestigios de su civilización.
El teniente coronel Pedro J. Almada con su escolta, y el teniente coronel Eduardo Fernández combatieron en el pueblo de Tehueco, al general villista Juan Antonio García, el día 7 de junio de 1915.

Charay---Vocablo tarasco. Esta palabra es apócope de charari, nombre que se aplica un pescadito seco, charal. En la lengua tarasca: el topónimo puede interpretarse como lugar donde hay charales. El origen de esta geonomía está relacionada con la función marina de la región.
Pueblo cabecera de la sindicatura del mismo nombre, municipalidad de El Fuerte. 
A fines del siglo XVI. A este pueblo se le puso el nombre de San Juan Bautista de Charay.
El jefe insurgente Antonio o Apolonio García que, se levantó en la municipalidad de Badiraguato contra las tropas del intendente de Sonora, D. Alejo García Conde, fue derrotado en este lugar por el capitán de milicia Juan José Padilla, el día 12 de marzo de 1811.
Aquí nació el general revolucionario Rodolfo Fierro, lugarteniente del general Francisco Villa, el 27 de julio de 1882

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Origen del nombre de mi pueblo

CAPOSEHUA
Por Bernabé López
¿Qué hacer para descubrir el real origen del nombre de mi pueblo?

El otro día me puse a pensar, porque no se me ocurrió, cuando era un niñito preguntarles a los viejos de donde viene el nombre de mi pueblo. Y a mis tíos no se les ocurrió tampoco preguntar a los mayores, de donde viene el nombre de Los Mochis. 
Mi padre una vez me contó que los que saben bien de los nombres de los pueblos son los yoremes, ya que a través de la tradición oral ellos se fueron transmitiendo la historia de los pueblos y por ende del porqué de los nombres de ellos. 
El abuelo de mi padre era hijo de una yoreme, Aurora Caposehua, que estuvo casada con un hijo de españoles y ella murió al tener su segundo bebé; de manera que mi bisabuelo creció entre indígenas y ya mayorcito su padre volvió por él y vivió varios años entre mestizos.

Cuenta mi padre que su abuelo le narraba historias muy bonitas de lo que eran los yoremes antiguos, y cuando salía con él a recorrer el río Zuaque desde Mayocoba hasta el Fuerte, por los lugares que pasaban su abuelo tenía amigos y era frecuente que se quedara a dormir en cualquier casa de ellos, y escuchaba platicas muy interesantes sobre sus antepasados yoremes y las historias de los pueblos. 
Hoy esas historias pocos las saben y para el hombre blanco, el mestizo, son mentiras, no las cree porque no están escritas por gente que se dice culta o versada en la materia, cuando la verdad es que muchas cosas que están escritas por el mestizo, son mentiras y esas si son creídas. La historia oral no la cree el mestizo y los yoremes, su historia y sus conocimientos de medicina no los transmite en forma escrita. 
Dicen que el nombre de Los Mochis viene de la palabra “mochi” que así le llamaban los yoremes a una plantita que diz que se daba mucho en los terrenos que ahora se conoce como la ciudad de Los Mochis. Esa plantita que además echaba guía, por eso se extiende fácilmente por todos lados, no tan sólo la había en estos rumbos, estaba por todos lados, lo mismo por el rumbo de la Higuera de Zaragoza, que “para arriba”, o sea rumbo a Choix o para el sur o para el oriente. Así que, al menos la familia de mi padre descarta esta teoría. 
Mi bisabuelo, Bernabé López Caposehua, que nació en el siglo XIX contaba que los yoremes andaban según las estaciones del año para arriba y para abajo, y que se aposentaban siempre junto a lugares donde hubiera agua suficiente, y de allí salían a cazar o a pescar, y algunos sembraban. 
Decía que cerca de la laguna de Baatebe, se asentaban unos indígenas a los que los demás yoremes les llamaban los O´mochim, palabra que significa los de junto a, o, los de al lado de… 
O sea, como en aquellos tiempos todo era monte, desde otros puntos identificaban a los que vivían junto al cerro de la memoria, o junto a la laguna de Baateve y por abreviatura les llamaban los o´ mochim. 
Por otra parte, si una planta echa guía, los yoremes le agregan la palabra güiroa, que significa “guía”, y así por ejemplo podemos citar a Camagüiroa, que es “calabaza”, por lo tanto el nombre hubiera sido mochiguiroa.

Pero, así como mi bisabuelo, en base a la historia oral de los yoremes hablaba en esos términos del origen del nombre de esta ciudad, otros han sacado nombres que de plano nada tienen que ver, pero como han escrito su libro de esto o aquello, se les da autoridad para opinar. 
Por ello, hasta que no haya un estudios muy serio de antropólogos tal vez podría darse con certeza de donde viene el nombre de nuestra ciudad; lo único cierto es que el nombre no proviene de esa plantita rastrera. 
Otros señalan que el hoy “cerro de la memoria” y las lomas que están frente a él hacia el norte, antes de que se construyera la carretera 15, Internacional, era una sola serranía y que de allí se extrajo material pétreo para dicha vía de comunicación; por lo que antes de eso, semejaban unas tortugas, y que los yoremes a ese punto le llamaban las tortugas, que en cahita se dice: mochic. Esta podría ser una versión más aceptable. Por cierto que el poblado Mochicahui su nombre significa “tortuga de cerro o tortuga en el cerro”. Lo que encuentro complicado es como pluralizar el mochic en la cahita; tal vez sería: mochicme.

En fin, todo sigue siendo una especulación y hasta que gente en realidad conocedora venga a investigar, podría darse con el nombre verdadero.

Para su información en el municipio de Huatabampo hay una población que se llama Mochipaco, cuyo significado es tortuga en el llano.

Por otra parte con eso de que los nahoas en su peregrinaje pasaron por Sinaloa, dejaron asentamientos humanos y por supuesto nombres que tal vez replicaron por todos lados, ya que en lugares donde se habla la náhuatl hay otros “Mazatlán” por ejemplo; o mazatepec, palabra que en náhuatl significa cerro del venado; así, gente que conozca de lenguas antiguas podrá dar con el verdadero significado de Los Mochis, porque ya hay quien asegura que le pusieron así por aquella frase gringa de” to much”; sólo que hay por allí mapas de antes de que viniera Owens con su gente, en donde ya se consideraba una población llamada mochis. 
Ahora descubro que hay dulces que les llaman “mochi” y que los vascos le llaman “mochi” a los mensajeros de campesinos..

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UN PREMIO NOBEL SONORENSE.

 

Escrito por Bulmaro Pacheco  

 

Cuando en la región se habla de Norman Bourlag, sucede lo que dice Dale Carnegie, que estando en Inglaterra se dio cuenta que de Abraham Lincoln se sabía más en el extranjero que en su propio país: “El caso era que yo, un norteamericano, había tenido que venir a Londres y leer una serie de artículos publicados por un irlandés, en un periódico inglés, para comprender que la carrera de Lincoln era una de las narraciones más fascinantes de los anales de la humanidad”. Decidió por su cuenta realizar una minuciosa investigación del personaje, que derivó en una muy bien lograda biografía del presidente de los Estados Unidos de América (Lincoln, el desconocido).

Con Norman Borlaug, el Premio Nobel de la Paz (1970), nos pasa lo mismo en Sonora. Se sabe más de él en el resto de México y el mundo que en la entidad donde realizó las investigaciones que lo llevaron al galardón. El Nobel de Borlaug necesariamente se agrega a los que en México han logrado Octavio Paz en literatura, Mario Molina en Química y Alfonso García Robles, también como Bourlag, de la Paz.

 

No en balde, Borlaug lo dijo en una ocasión: “Este premio le pertenece a México, porque con un excelente equipo humano mexicano y en tierras mexicanas logré lo que ahora me reconocen”.

 

Todo comenzó cuando el vicepresidente de los EUA Henry Wallace asistió en representación de su gobierno a la toma de posesión del presidente Manuel Ávila Camacho y recorrió en automóvil de Texas al Distrito Federal, lo que le dio oportunidad de conocer las zonas agrícolas del norte y centro de la República y se dio cuenta de que la tierra de los sembradíos estaba muy agotada por siglos de explotación.

 

Comparó los bajos niveles de productividad de la agricultura mexicana y junto con Marte R. Gómez, secretario de Agricultura del gobierno del presidente Manuel Ávila Camacho y del expresidente Lázaro Cárdenas, se propusieron resolver uno de los grandes problemas de México de entonces: la débil producción de 500 kilos de trigo por hectárea sembrada, y la importación del 55 % de las 500 mil toneladas del consumo  nacional del cereal para un México de 22 millones de habitantes.

 

Igual sucedía con el maíz, el frijol y la papa, que México tenía que importar en grandes cantidades. Tiempos aquellos de hambre y aguda miseria.

 

Gobernaba Sonora Abelardo L. Rodríguez y eran los años en que el exgobernador Rodolfo Elías Calles había instalado una estación experimental en el Valle del Yaqui para estudiar el problema de la productividad, y de las constantes epidemias de la llamada roya del trigo que acababa con los cultivos. Apenas iniciaban los proyectos para la construcción de las grandes presas. La Universidad de Sonora tenía apenas 3 años, no había agrónomos ni investigación agrícola; Chapingo apenas se organizaba.

 

De inmediato y para la región, con el apoyo de la Fundación Rockefeller reclutaron a un joven agrónomo especializado en bosques de la Universidad de Minnesota nacido en Iowa en 1914, y que llegó a Sonora en 1945: “Sin saber ni una palabra de español, durmiendo en un catre y cocinando en una estufa al aire libre” y, además, con un exiguo presupuesto.

 

De inmediato Bourlag entró en contacto con  Ricardo León Manzo, Rafael Ángel Fierros, Roberto Maurer y Aureliano Campoy, y junto con un equipo de jóvenes auxiliares se abocaron a trabajar para enfrentar los dos grandes desafíos de la agricultura en el valle: crear una variedad de semilla de trigo resistente a la roya y mejorar la fertilidad del suelo.

 

Pocos saben, por ejemplo, que durante su estancia en el Valle del Yaqui (1945-1976) haciendo sus experimentos para mejorar la productividad de la semilla del trigo y contribuir con ello a la disminución de la muerte por hambre de millones en el mundo, el Dr. Bourlag se hospedó en el Hotel Costa de Oro (hoy Quality Inn), donde una sala de juntas lleva su nombre.

 

Muy pocos saben también que los terrenos donde se creó el primer campo experimental para el estudio de los problemas de la agricultura en Sonora,  relacionados con el mejoramientos de las semillas de trigo, maíz y oleaginosas, fueron 100 hectáreas donadas por  Rodolfo Elías Calles que ahora ocupan las instalaciones del Instituto Tecnológico del Valle del Yaqui (ex ITA 21). Poco se sabe también de la vida que llevaba el Dr. Bourlag en Cajeme durante su larga estancia. “Llegaba a las 5 de la mañana, despuntando el amanecer, revisaba su laboratorio y salía de inmediato al campo a revisar la evolución de los sembradíos”. “Desayunaba y comía frugalmente, lo mismo que los trabajadores del campo experimental. Le gustaban las tortillas hechas a mano, los chicharrones, la cuajada fresca, las guayabas verdes y los elotes, ya sea cocidos o asados”, dicen los profesores Rafael García Leyva y Mario Salazar quienes estuvieron cerca del Nobel.

 

En ocasiones dormía una ligera siesta en la antigua casita del campo donde también pernoctaba. Esa casa se ubicaba donde ahora es un estacionamiento del ITVY donde dan sombra unos enormes yucatecos.

 

Avanzada la noche y al salir del campo, Bourlag abordaba su camioneta para cubrir los 32 kilómetros de terracería que separaban al campo del Hotel. Allá se encerraba en su habitación a teclear en su vieja máquina portátil  de escribir Burroughs las experiencias del día, y los informes que periódicamente mandaba a las organizaciones para las que trabajó.

 

¿Por qué lo financiaron la Fundación Rockefeller y el gobierno de México? Porque el gobierno de los Estados Unidos estaba metido de lleno en la Segunda Guerra Mundial y dedicaba todos sus recursos al gasto militar.

 

Los trabajos de Bourlag y el gobierno mexicano lograron que México fuera autosuficiente en trigo en 1958, 14 años después de que empezaran las investigaciones. Así la producción de trigo pasó de 500 kg por hectárea a entre 7.5 y 8.

 

Con las nuevas presas aumentaron las áreas cultivadas en Sonora y Sinaloa, y mediante prolongados procesos de investigación con nuevas variedades de fertilizantes, se logró la restauración de la fertilidad del suelo.

 

“No fue fácil ni de la noche a la mañana el éxito. Hasta los agricultores de mayor experiencia dudaban de los experimentos de Bourlag”, dice Rafael García Leyva: “En la mayoría de los casos para informar sobre los avances del proyecto y para lograr interesar y cubrir la asistencia a los eventos se tenían que mandar a hacer barbacoas con cerveza incluida, para jalar a las reuniones informativas a la gente del campo”, afirma Oscar Moreno Ramos. que en sus escritos, el laureado investigador reconoce tres fuertes resistencias que bloqueaban la investigación científica en la agricultura: La burocracia política, la burocracia científica y la burocracia administrativa. Afirma Bourlag: “Muchos investigadores que llegan a los peldaños más altos de la jerarquía se vuelven conservadores, y entre los mismos agricultores ante los avances se fomenta el miedo al cambio”. “ Es un error exigirle a los científicos que trabajen para dedicar cada vez más tiempo a la preparación de informes para justificar el trabajo que están haciendo y para tratar la investigación como si fuera una rutina”... y reitera: “Para 1950 la producción mundial de cereales era de 650 millones de toneladas”. Para el año 2000 se incrementó a 1.9 mil millones de toneladas, con un aumento solo del 10 % de las áreas sembradas”. Y para darnos una idea de lo logrado, “si se hubiera querido producir lo logrado en el 2000 con la tecnología de los años cincuenta, se hubieran requerido 1.1 mil millones de nuevas hectáreas de la misma calidad abiertas al cultivo, con el daño seguro de talar bosques y arar las praderas en la misma dimensión”.

 

Dice Oscar Moreno: “Cuando se supo que había ganado el premio Nobel, fue porque llegaron al CIANO allá por la prolongación de la 5 de Febrero (hoy Norman Bourlag)  unas personas enviadas del comité Nobel de Oslo, Noruega, a comunicarle que había sido galardonado con el preciado premio”. Tuvieron que ir por él, al campo para avisarle, y lo encontraron en ropa de paisano tipo caqui, embarrado de lodo, con los zapatos invadidos por la hierba y la humedad… y su primer gesto fue de sorpresa”. “Él, al principio no lo creyó, hasta que junto con los enviados se hicieron las llamadas telefónicas y se confirmó la noticia: Se le había concedido el Nobel de la Paz por sus contribuciones para combatir el hambre en el Mundo. Un notición. Sus investigaciones habían servido para paliar el hambre a más de mil millones de seres humanos en la India, África, Pakistán y una parte considerable de Asia. Se reconocía así al humilde agrónomo, genetista, fitopatólogo, humanista, padre de la agricultura moderna y de la Revolución Verde”.

 

“Fue noticia de 8 columnas en los periódicos locales, pero por desgracia mucha gente no entendió muy bien de lo que se trataba”, reitera García Leyva: “No se tenía tanta información sobre el significado y los alcances del mencionado premio, y menos que la agricultura pudiera contar a efecto de otorgar el galardón a alguien”. “El más grande cambio que tuvo el trigo en 10 mil años”...se dio con Bourlag y su gran equipo de trabajo. ¿Qué tal?

 

Una parte del premio lo destinó a crear un fondo de becas para estudiantes de agronomía y biología de escaso recursos a través de la Fundación Bourlag que por años presidiera Germán Pablos Tirado. Quiso mucho a Sonora y trataba de estar cuando menos una vez al año en el Yaqui. Se daba sus escapadas nostálgicas para visitar los terrenos experimentales de origen con especial énfasis en el Tec del Valle del Yaqui y el CIANO. Bourlag murió en 2009 a los 95 años en Dallas Texas.

 

En diálogo con el profesor Christian Neyoy Siari, un agrónomo estudioso de la vida del Nobel -y para información de los jefes de nomenclatura de los ayuntamientos siempre urgidos de nombres valiosos para las calles y avenidas de los municipios- van las interrogantes: ¿Alguien en la historia moderna ha hecho desde Sonora tanto por la humanidad como Norman Bourlag? ¿Con que personaje ha estado Sonora tan ligado a un premio Nobel? La respuesta es Norman Bourlag. Una vida fascinante de quien sin duda, nació para servir, a punto-precisamente- de conmemorarse el 102 aniversario de su nacimiento.

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