Historia y Cultura

La Deconstrucción del Centro de Ciencias de Sinaloa (parte 9, El CYBERBRAIN)

 

José Gaxiola López

No hay duda de que el factor más importante en los logros de aprendizaje de la ciencia en los estudiantes es el profesor. Cuando planeamos el CCS partimos de la base de que los docentes en Sinaloa dominaban las metodologías tradicionales basadas en la lectura de libros de texto, y la instrucción directa del profesor sobre las actividades de indagación científica y el trabajo práctico, sobre el desarrollo de habilidades y actitudes científicas, además no había suficientes profesores especializados en la docencia de estas disciplinas, en consecuencia la mayoría no poseían el conocimiento, ni la información sólida sobre la materia de ciencias que enseñaba. Hoy ya hay más pedagogos en biología, en química, en física, en matemática y otras disciplinas.

Además, desarrollaba múltiples tareas sometido a limitaciones materiales (aulas y escuelas no equipadas, falta de material) e institucionales (programas, horarios, personal de apoyo). En muchos casos aislado, incomunicado en su secundaria o preparatoria, mientras que las tareas a cumplir requieren, dada la complejidad de las ciencias, de una concertación entre colegas de una misma disciplina, de un intercambio de información y de experiencias, por una parte, y de cursos de actualización por otra parte. He ahí la posible causa de los bajos resultados de los alumnos en las pruebas sobre ciencias.

El CCS no podía darse a la tarea de formar enseñantes en materias científicas, sin embargo, sí creo un espacio en auxilio a los profesores de secundaria y bachillerato especialmente, donde podrían obtener información científica actualizada sobre su materia; podrían reunirse en seminarios, talleres o concursos con colegas de su especialidad; podrían actualizarse en temas de didáctica de la ciencia, experimentación, historia y naturaleza de las ciencias; adquirir tecnologías para la enseñanza, desarrollar capacidades docentes; obtener guías de apoyo y prácticas para el alumnado en el aprendizaje y la experimentación; entrenamiento de las nuevas tecnologías de información y la comunicación (TIC). Todo ello para cuando se les exigieran ciertos estándares a los profesores.

Se crea el centro de documentación y de información científica, un cyberbrain, que retroalimentaría a los actores responsables del funcionamiento del centro y a los profesores de nivel preuniversitario del estado. Accediendo a la producción científica publicada en revistas especializadas para atender la demanda datos bibliográficos y biográficos; para editar repertorios por materias científicas de los niveles preuniversitarios, así como resúmenes de los temas y subtemas expuestos en el CCS, que el alumno y el profesor se llevarían a casa en diskets (ese entonces), 15 años antes de que se lanzara la Wikipedia. Después vendría la edición de CD-ROM con información solicitada por los sectores productivos sobre asuntos y problemas que les interesaba. Con su ordenador se ofreció por primera vez internet gratuito en el estado. Muchos Culichis tuvieron su primer correo electrónico del CCS. Y cuando las escuelas tuvieran computadoras se podrían crear redes de profesores, redes de intercambio de información y redes temáticas.

El CYBERBRAIN, era determinante para crear Bases de Datos en ciencia y tecnología, para proporcionar información puntual en la toma de decisiones en solución de problemas o planear racionalmente; para armar cursos a la medida para profesionales; para encontrar y probar programas de simulación experimental para sus laboratorios; para contribuir a mejorar las actividades de investigación en el estado; para encargarse de la infraestructura informática del Centro, cuyo equipo debía modernizarse periódicamente. Para ir a la vanguardia en hardware y software en información y comunicación y el desarrollo de aplicaciones que se percibían cuando surgiera un Internet más potente. La Web 2.0, apareció en 2004, igual Firefox y Facebook.

El CCS fue pionero en materia de información científica en el estado, accedía en línea a los grandes distribuidores y bancos de información nacionales, españoles y latinoamericanos. A más de 1.000 revistas especializadas en diferentes campos del conocimiento. Albergó la primera hemeroteca especializada en ciencia del estado. Tuvo donaciones de suscripciones a en revistas científicas; tenía colecciones de diccionarios y enciclopedias; la capacidad para desarrollar indicadores bibliométricos; de productividad científica y de calidad tecnológica en varias áreas; para crear portales especializados y otros de normalización tecnológica; para crear distintos directorios de Investigadores, de revistas, de proveedores, etc. Fue el primer intento de un Sistema Integrado de Información Científica para el estado.

En el CYBERBRAIN, estarían (o estaban) las áreas de investigación educativa; de difusión científica; de bibliometría, de prospectiva, de informática, de transferencia tecnológica, determinantes en un centro de ciencias como el descrito. Era responsable de la página web del Centro para informar a la sociedad de los avances y onomásticos en ciencia y tecnología; de publicar “el meteorito” una revista de divulgación; de conformar la primera “página de la ciencia” publicada en el periódico Noroeste, primer esfuerzo de este tipo en la provincia mexicana; de editar capsulas para radio y televisión; de conformar paginas particulares o especializadas de los investigadores sinaloenses. Contaba con las primeras videoteca y mapoteca del estado, esta, la primera extensión del INEGI en provincia. Cuando se formó la videoteca, no existía el Natural Chanel, ni YouTube.

Y lo más importante, era el área responsable de la obsolescencia, la modernización, la adaptación tecnológica de la operación del centro y de su innovación. Como serían la instalación hipermedia que combinan virtualidad y realidad con interacciones mimético-naturales propicias para experimentar, sobre todo en aquellos temas difíciles de manipular en los laboratorios y, la individualización tecnológica para que el usuario vea en un dispositivo solo lo que le interesa. Con esa idea se planeó el primer periódico (o revista) virtual formado directamente de las agencias internacionales de información y de las revistas, con notas que solo le interesaban a un lector particular. Mucho antes que los periódicos tuvieran su página en la web.

La demolición del CCS se llevó todo, no aparece en la pretendida remodelación. El CCS se quedó sin cerebro. A merced de varilleros y merolicos que les vendan baratijas, peor aún, a capricho de una autoridad que observó quien sabe qué cosas en Japón o la Conchinchilla, que debían relevar lo que había en el CCS. Sin diagnóstico científico-educativo, solo porque estaba muy visto, o era obsoleto, o porque no funcionaba, todo por culpa y caprichos de autoridades sin mentalidad científica, sin cyberbrain, descerebradas, responsables del funcionamiento del CCS en los últimos lustros.

HACIENDA LOS ALMENDROS ...MÉRIDA, YUCATÁN.

 
 
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Emblemático espacio de Mérida donde se privilegia a la naturaleza: Quinta "Los Almendros", sitio de valor histórico, ambiental y cultural, representativo de una época de la historia de nuestra tierra.

Construida en el año de 1903, esta quinta es uno de los símbolos arquitectónicos y ambientales que engalanan a nuestra localidad. Se ubica en la zona central norte de la ciudad, flanqueada por dos vialidades importantes, como lo son la avenida Cupules y la avenida Reforma. Según los expertos en la materia, el estilo ecléctico con tendencia al neoclásico de su arquitectura se pone de manifiesto en su escalinata, sus arcos de medio punto, la balaustrada y las jambas y dinteles de cantería.

La heredad es representativa de las edificaciones yucatecas de principios del siglo XX. Su majestuosidad se encuentra enmarcada por su paisaje exterior, al contemplar extensos y hermosos jardines, vegetación frondosa y fauna característica que dan a la construcción histórica, valor y belleza ambiental.

Esta nota en la página de Árboles extraordinarios de Yucatán no tiene la intención de profundizar en los antecedentes históricos de la estancia, solamente pretende proporcionar alguna información que permita a los miembros del grupo conocer un poco más de ella, toda vez que son muy escasas las fuentes documentales donde se pueden obtener referencias más precisas.

En noviembre de 1903, el Dr. Eudaldo Ferráez, propietario de dos predios segregados de la hacienda "Tanlum" y ubicados en la calle de acceso a dicha finca, los refunde en uno solo y construye en su interior un edificio que primitivamente se denominó "Quinta Reforma", por encontrarse justo al final de la avenida de ese nombre. El predio resultante de esta operación era de figura irregular y quedó con 75 metros de frente, en su lado norte que corresponde hoy a la avenida Cupules; al oriente, sobre la avenida Reforma, su longitud era de 270 metros; al sur, 159 metros y al poniente, sobre la hoy calle 6 A del Reparto José Dolores Patrón, medía 248 metros de largo.

En mayo de 1913, el propietario solicita y obtiene del Catastro la urbanización del predio. Al asentarse la respectiva escritura en los libros del Registro Público, se denomina a la quinta como "Chapultepec", sin mencionarse el motivo del cambio de nombre.

En diciembre de 1937 es adquirida en partes iguales por doña Alicia Ferráez de Rendón y los hermanos Humberto, Graciela y Flora Ferráez Espinosa, por venta que hace su propietario con la autorización de su esposa, doña Soledad Espinosa.

Entre los años de 1941 a 1943 se segregan 12 fracciones que se venden a distintas personas reduciéndose la superficie de la quinta, permaneciendo sin cambios por espacio de 17 años.

En marzo de 1961, los propietarios dividen en 5 partes el predio, conservando la extensión actual del inmueble: 60.8 metros de frente sobre la Cupules y 120 metros de fondo sobre la avenida Reforma. Este predio es adquirido por Eduardo José Molina Castillo, por compra que hace a los hermanos Ferráez Espinosa en el mismo mes de marzo de 1961.

Cuatro meses después, en julio de 1961, el empresario Manuel Barbachano Ponce adquiere el lugar. En febrero de 1970 el señor Barbachano vende la propiedad a la "Sociedad de Fomento Latino" por la suma de un millón de pesos, siendo ese organismo el actual propietario de la quinta "Los Almendros", como se le conoce ahora.

A fin de conservar una temperatura estable para la ciudad, es indispensable que estos porcentajes de área verde no disminuyan y por el contrario, es necesario fortalecer y acrecentar nuestra vegetación y nuestro arbolado.

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