Historia y Cultura

MÁS CIUDADANOS, MENOS SÚBDITOS

TOMADO DE LAS LUPAS DE GONZÁLEZ IÑIGO

 

HISTORIA

 

Daniel Cosío Villegas (1898-1976)

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MÁS CIUDADANOS, MENOS SÚBDITOS

 

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JULIO SCHERER GARCÍA Y DANIEL COSÍO VILLEGAS EN LA EDICIÓN que recopila la labor periodística del último, a la manera de Don Luis Cabrera, otro ilustre intelectual mexicano…Para los no enterados y para los jóvenes que leen estas LUPAS, Cosío Villegas nació y murió en la CDMX, estudió economía en la Universidad Harvard, la Universidad de Wisconsin y la Universidad Cornell. Posteriormente recibió un máster del London School of Economics y École Libre de Sciences Politiques de París (actual Institut d'Etudes Politiques de Paris). Su doctorado fue en Economía Agrícola.

 

FUE UNO DE LOS POCOS CRÍTICOS DE LUIS ECHEVERRÍA ÁLVAREZ EN LOS TIEMPOS QUE EJERCÍA LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA. Sus ácidos artículos –dice el recopilador de Wikipedia-- en el periódico Excélsior destacaron sobre todo en tiempos de represión, esto molestó a Echeverría y lo hizo saber por distintos medios, por lo que Cosío Villegas consideró dejar de escribir. El secretario de Educación Victor Bravo Ahuja lo visitó y le dijo que su esposa le había pedido suplicara a don Daniel no dejar de escribir, a fin de cuentas la esposa de Bravo Ahuja resultó ser Echeverría mismo, quien de plano se bajó de su nube y le habló al historiador: ¡Siga escribiendo!

 

UNO DE SUS LIBROS QUE RESULTÓ EN UN HITO FUE LA SUCESIÓN PRESIDENCIAL (1975), en el cual explicaba varios tabúes sobre la presidencia de México que en su tiempo la retuvo el Partido Revolucionario Institucional (PRI), hoy en desgracia total.En 1976 publicó sus memorias que le tardaron dos años en terminar. Fue enterrado, sencillamente, en el Panteón Jardín. El gobierno quiso enviarlo a la Rotonda de los Hombres Ilustres, pero su viuda se negó.

 

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ALFONSO REYES OCHOA. Por iniciativa de Cosío Villegas, Lázaro Cárdenas ayudó a los exiliados de la Guerra Civil Española a llegar a México, y con ellos y con Don Alfonso Reyes Ochoa (1889-1959) --regiomontano ilustre, enamorado de las letras españolas, no de las letras de cambio--, entre otros muchos, se fundó La Casa de España, que después se convertiría en El Colegio de México, del cual Cosío Villegas fue fundador y director. 

 


EL 16 DE AGOSTO DE 1968, DANIEL COSÍO VILLEGAS (DCV) EMPEZÓ A PUBLICAR LOS VIERNES EN EXCÉLSIOR Y LLAMÓ MUCHO LA ATENCIÓN. Porque era un personaje del mundo académico que opinaba sobre la situación política (tradición entonces olvidada). Porque tenía algo que decir, cosa extraña en un género reducido a votar a favor o en contra, para lo cual basta con levantar la mano. Porque lo decía muy bien. Pero, sobre todo, porque elegantemente y con buenas razones se metía con los errores presidenciales, cosa inusitada y de la cual podía esperarse que terminara mal. Excélsior era entonces el centro de la opinión pública nacional, y no estaba claro si el presidente Díaz Ordaz dejaría pasar eso, sobre todo en aquel momento de crisis.


UNAS SEMANAS ANTES DCV HABÍA CUMPLIDO SETENTA AÑOS. TENÍA, MERECIDAMENTE, UNA FIGURA DE CONSTRUCTOR ILUSTRE DE LA VIDA CULTURAL. Había destacado como universitario (líder estudiantil, profesor, investigador, secretario general de la UNAM, miembro del Colegio Nacional, presidente del Colegio de México); como editor (fundador del Fondo de Cultura Económica y de las revistas El Trimestre Económico, Foro Internacional e Historia Mexicana); como diplomático (que promovió la invitación a México de los intelectuales derrotados de la guerra civil española y representó a México en Breton Woods); como historiador (entonces sumergido en la vida política del Porfiriato, para su magna Historia moderna de México).


¿CÓMO EXPLICAR QUE UN HOMBRE TAN ESTABLECIDO Y TAN DEL ESTABLISHMENT 
inesperadamente creciera ante la crisis, asumiera un papel nuevo en la vida pública y diera un estirón de estatura moral a los setenta años?

LA MISIÓN DEL SABER UNIVERSITARIO SE ENTENDÍA ENTONCES COMO SERVICIO A LA PATRIA; es decir: como servicio público; es decir: como servicio en el sector público; es decir: como tecnocracia. Idea de larga tradición platónica, cuyo antecedente inmediato estaba en los científicos de Porfirio Díaz, para los cuales había que superar las agitaciones de la vida política (las guerras y debates de liberales y conservadores) con la paz laboriosa de la administración pública.


COSÍO VILLEGAS PROMOVIÓ LAS CARRERAS UNIVERSITARIAS PARA LA FORMACIÓN PROFESIONAL DE ECONOMISTAS Y DIPLOMÁTICOS. Promovió que el gobierno becara funcionarios para hacer estudios en el extranjero. Hizo traducir y publicar textos de economía. Dedicó mucho tiempo a formular recomendaciones razonables al Poder Ejecutivo. Y sufrió las consecuencias de rebasar ese papel platónico cuando en 1947 publicó La crisis de México, una crítica del poder que le ganó medio centenar de réplicas y un recordatorio del secretario de Gobernación: Sócrates fue compelido por el Estado a purgar su heterodoxia con una copa de cicuta, pero en México, señores, ningún heterodoxo será hoy perseguido.

 

SIEMPRE HABÍA TENIDO PREOCUPACIONES DE ESTADISTA RESPONSABLE DEL PAÍS, aun no teniendo más poder que sus argumentos. Pero, en general, sus argumentos se dirigían al poder y a sus círculos técnicos, no a la sociedad. La diferencia es capital. La razón al servicio del sector público y la razón pública pueden argumentar lo mismo, pero no apelan al mismo tribunal.

 

NO ESTÁ CLARO QUE ENTONCES VIERA LA DIFERENCIA, AUNQUE EL PODER SÍ LA VEÍA. Si en vez de publicar su diagnóstico se lo hubiera dicho en privado al secretario de Gobernación, el trato hubiera sido diferente. Héctor Pérez Martínez se creía intelectual, soñaba con la Presidencia de la República, y hubiera tomado como adhesión la esperanza de Cosío Villegasque de la propia revolución salga una reafirmación de principios y una depuración de hombresPero Cosío Villegas no se midió publicando su crítica. Del cielo platónico cayó a la plaza pública socrática y le recordaron la cicuta.

 

PARA 1968, CUANDO SE LANZA COMO EDITORIALISTA DE EXCÉLSIOR, no sólo estaba muy consciente de la diferencia, de su propio papel y de los riesgos que asumía: la vio como una causa central de la crisis. Los estudiantes universitarios y los universitarios en el poder, que eran supuestamente la culminación histórica de la razón en México, se dejaban arrastrar por la sinrazón. Sus deficiencias técnicas se explicaban por una deficiencia racional más profunda: la falta de crítica pública.

 

LO DIJO CLARAMENTE Y DOBLEMENTE, PORQUE LO DEMOSTRÓ ANDANDO. Puso la muestra de que la crítica razonada y respetuosa era posible y necesaria, como salida del conflicto en curso y del estancamiento político de México. La crítica del poder que inició en 1968 y continuó hasta su muerte, en 1976, fue un estirón creador de su propia conciencia, que resultó creador de conciencia pública. Fue una revelación para el público lector, una especie de terapia colectiva. La eficacia de su prosa se enriquecía con fórmulas. (No hay sino un remedio: hacer pública de verdad la vida pública del país, 13-IX-68) que, además de esclarecedoras, practicaban lo que decían: hacían pública la conciencia de que ciertas cosas tenían que decirse.

 

COMO DECENAS DE MILES DE MEXICANOS, LEÍ A PARTIR DE ENTONCES TODO LO QUE ESCRIBIÓ. Me sentía acompañado por su inteligencia independiente, por sus observaciones alejadas de la jerga oficial, de la jerga académica, de la jerga marxista; por su audacia tranquila, por su sentido del humor. Hoy, sus artículos me asombran por lo bien que se dejan releer, aunque los temas sean coyunturales. Quizá porque la coyuntura no ha pasado. Quizá por lo que tienen de ensayos, en la tradición de Montaignede vivencias compartidas, de conversación conciudadana.

 

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GABRIEL ZAID (MONTERREY, 1934), MEXICANO HIJO DE INMIGRANTES PALESTINOS, egresado en 1955 de la carrera de ingeniero mecánico administrador del ITESM, escritor, editor y poeta, miembro de El Colegio Nacional y de la Academia Mexicana de la Lengua, autor de ensayos y libros de poesía.

 

DEJÓ LIBROS, INSTITUCIONES, DISCÍPULOS. Como si fuera poco, al final de su vida dejó un público lector que lo acompañaba en la plaza pública y en el estirón: que se volvía más ciudadano y menos súbdito…Gabriel Zaid, nacido en Monterrey, católico devoto, escritor, poeta, casado con la artista polaca  Basia Batorska, reflexión escrita en 1997, CDMX.

Qué cuántos años tengo?

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POETA JOSÉ SARAMAGO

 

¿Qué cuántos años tengo?

 

Qué cuántos años tengo? -¡Qué importa eso !

¡Tengo la edad que quiero y siento!

La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.

Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso o lo desconocido...

Pues tengo la experiencia de los años vividos

y la fuerza de la convicción de mis deseos.

¡Qué importa cuántos años tengo!

¡No quiero pensar en ello!

Pues unos dicen que ya soy viejo,

y otros "que estoy en el apogeo".

Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice,

sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.

Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso,

para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos,
rectificar caminos y atesorar éxitos.

Ahora no tienen por qué decir: ¡Estás muy joven, no lo lograrás!...

¡Estás muy viejo, ya no podrás!...

Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma,

pero con el interés de seguir creciendo.

Tengo los años en que los sueños,

se empiezan a acariciar con los dedos,

las ilusiones se convierten en esperanza.

Tengo los años en que el amor,

a veces es una loca llamarada,

ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada.

y otras... es un remanso de paz, como el atardecer en la playa...

¿Qué cuántos años tengo?

No necesito marcarlos con un número,

pues mis anhelos alcanzados,

mis triunfos obtenidos,

las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones truncadas...

¡Valen mucho más que eso!

¡Qué importa si cumplo cincuenta, sesenta o más!

Pues lo que importa: ¡es la edad que siento!

Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.

Para seguir sin temor por el sendero,

pues llevo conmigo la experiencia adquirida

y la fuerza de mis anhelos

¿Qué cuántos años tengo?

¡Eso!... ¿A quién le importa?

Tengo los años necesarios para perder ya el miedo

y hacer lo que quiero y siento!!.

Qué importa cuántos años tengo.

o cuántos espero, si con los años que tengo,

¡aprendí a querer lo necesario y a tomar, sólo lo bueno!

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Vaya con DIOS mi amor

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Guerrera

–¡Puja, Tzitzitlini! ¡Puja! – dijo una mujer con el ceño fruncido y la frente llena de sudor.
–¡Eso hago, tene! ¡Eso hago! Pero siento que la cabeza me estallará en cualquier momento –respondió la joven que se hallaba en plena labor de parto, tendida sobre el áspero manto de arpillera.
–¡Puja, mi “florecita”, ya casi lo logras! ¡Es tu primera semilla en este mundo! ¡Puja!
–Ya ha transcurrido mucho tiempo, tene. ¿Segura que todo está bien? Me estoy sintiendo mareada… Tene, ¿qué está pasando? Ya casi no la veo…

Un inesperado manto de sombras cubrió los ojos de la jovencita. En apenas un instante perdió la noción del tiempo y el espacio. Sus dolores, antes insoportables, ahora le parecían ajenos y lejanos, como un sueño imposible de recordar. Las instrucciones de su vieja madre, alguna vez claras y sonoras, se habían convertido en un simple murmullo ahogado en la inmensidad. Y su cuerpo, que hace solo unos segundos ardía en fiebre y amenazaba con resquebrajarse, ahora solo flotaba sin rumbo en un enorme vacío donde la luz y la oscuridad eran uno solo, un sitio en el que las lágrimas se volvían risas, y las risas se volvían lágrimas.

–¡Es un niño! – creyó oír a los lejos.

Pero nada pudo responder, porque flotaba sin rumbo y su boca no le obedecía; aunque su mente le decía una cosa, su cuerpo hacía otra. Intentó tomar el control de la situación, pero nada pudo hacer. Agotada, cerró los ojos y se dejó llevar.

Cuando despertó, un afluente infinito de aguas cristalinas le rodeaba, y ella, recostada sobre él, apenas y podía moverse, presa de un inusual estupor y una gigantesca sensación de sorpresa.

Pronto la corriente la depositó en la costa. Cuando intentó ponerse en pie, descubrió que le fallaban las fuerzas. Permaneció tendida en el suelo hasta que cuatro niños de piel ambarina y hermosos tocados de plumas y oro la ayudaron a incorporarse. Caminó con ellos de la mano durante un largo rato sin saber a dónde se dirigía, pero sin miedo alguno de que fuera a sucederle algo malo.

Finalmente, los chiquillos se detuvieron. Tzitzitlini miró en todas direcciones buscando la razón de tan súbita parada, y la halló a su derecha, o al menos, creyó haberlo hecho. Ahí, junto a un pequeño arroyo de agua color turquesa, un hombre de piel traslucida con tonos rojizos jugueteaba con un colibrí, ajeno por completo a ella o los pequeños que la habían conducido hasta ahí.
Tras algunos instantes que parecieron durar demasiado, el hombre giró la mirada hacia donde ella se hallaba y dijo:

–¿Qué me han traído, pequeños? ¿Acaso es otra guerrera?

Los chiquillos asintieron y desaparecieron tan pronto como dieron su escueta respuesta.

–Ven–dijo el hombre dirigiéndose a Tzitzitlini–, ven mi pequeña, supongo que tendrás algunas preguntas.
–Sí, algunas– musitó la joven, entrelazando sus manos con fuerza y dando pequeños pasos llenos de timidez.
–¿Sabes dónde estás?
–No, no lo sé.
–Esto es el Tonatiuhichan, el paraíso dentro del Otro Mundo. Solo aquellos que mueren en batalla logran alcanzar este punto con tal celeridad. Solo esos que ofrendaron su vida por el bien de los demás son dignos de vivir aquí, a mi lado.
–Entonces me supongo que hay una equivocación–declaró la jovencita– no soy una guerrera. Solo soy una madre primeriza que al parecer no lo hizo muy bien…
–Dime, pequeña Tzitzi, ¿acaso hay batalla más ardua que la de llevar a un nuevo ser al mundo terrenal? ¿Será que hay guerrero más fuerte que una madre que es capaz de dejarlo todo en aras de que su vástago nazca sano y salvo?
–Yo… no sé si una madre que ni siquiera pudo sobrevivir al parto deba ser tratada con tantas consideraciones…
–Al contrario–puntualizó aquel que parecía ser un dios– una mujer que no tiene empacho en sacrificar su propia vida para que la de su semilla florezca, merece todas esas consideraciones, y aún más… solo las verdaderas guerreras del Anáhuac merecen llegar aquí, y tú lo has logrado…

Tzitzitlini rompió en llanto, y se dejó caer sobre las rodillas en el suave pasto que cubría aquel mundo llamado Tonatiuhichan. Algunos colibríes la rodearon, intentando consolarla con sus dulces aleteos, pero ella parecía no escuchar, y solo atinaba a cubrir su rostro con las manos, llena de dolor, tristeza y mucha vergüenza.
El hombre de la piel traslucida la tomó del brazo y la condujo suavemente hasta una pequeña pileta. Ahí, le apartó las manos de la cara y dijo:

–Observa…

La muchacha miró con desdén el agua contenida en la pequeña fuente, pero pronto cambió su expresión al ver las imágenes que ahí se mostraban; era su madre, arropando a un pequeño niño, abrazándolo con el amor que solo una abuela es capaz de dar. Tras ella, se hallaba un muchacho de rostro triste y mirada perdida. Era su esposo. El joven que la había desposado hace apenas unos meses.

–Son ellos. Mi tene, Tochtli y… ¿mimizton? ¿En verdad ese pequeño es mi hijo?

El de la piel rojiza asintió y dijo:

–Tu esposo necesita saber que estás bien. Ya casi hiciste todo lo que debías hacer. Ahora solo te falta ayudarlo a comprender. Cierra los ojos. Pídele que abrace a tu hijo. Que lo cuide y proteja en tu nombre. Que le dé al amor que tú no podrás darle. Hazlo, Tzitzi, hazlo…

Con los ojos llorosos, pero férrea determinación, la jovencita siguió las instrucciones de aquel que parecía ser un dios y dejó que las palabras llenaran su cabeza. Le dijo a su amado tantas cosas que sería imposible siquiera el pretender contarlas. Luego sonrió, y él también lo hizo. Allá en el mundo donde los hombres y las mujeres están hechos de maíz, el joven Tochtli dejó la tristeza atrás y abrazó con fuerza y calidez a su único hijo, a la semilla de Tzitzitlini, a aquel al que cariñosamente llamaban “mimizton” antes de nacer.

–Mi pequeño hijo, mi amado “mimizton”… dime, ¿volveré a verlo?
–Sí– respondió lacónico su interlocutor.
–¿Cuándo? –preguntó ansiosa la muchacha.
–Pronto.
–¿Cuánto es “pronto”?
–“Allá” eso es mucho, pero aquí, es más bien poco… ¿Sabrás esperar?
–Siempre–dijo la joven madre–.Siempr

MORENA es y seguirá siendo un instrumento del pueblo

POR JOSÉ ÁNGEL SÁNCHEZ LÓPEZ


Más allá del marketing político cumplimos el objetivo la política no es un producto de mercado.


Elementos que dieron el triunfo arrollador de Morena
Existe la percepción errónea de que los políticos son artículos comerciales, de que los que deben llegar son aquellos que están en el mercado, y están muy equivocados, los resultados obtenidos es la prueba de ello.

Los Mochis, Sin.- El virtual Diputado Federal por el segundo distrito, José Jaime Montes Salas y el coordinador municipal de Morena en Ahome José Borunda Meléndez, coincidieron en señalar que Morena es y seguirá siendo un instrumento del pueblo y para el pueblo.

Aseveraron que los resultados obtenidos durante la campaña electoral se debieron a factores más allá del marketing político y la difusión en medios tradicionales.

Sostuvieron que luego de la jornada electoral habrá que establecer la credibilidad y la reconciliación entre los ciudadanos más allá de los partidos políticos pues Morena habrá de gobernar para todos los ciudadanos sin distinción de colores partidistas.

El Ingeniero Montes señaló que se reducirán los gastos de elección al máximo, “somos un país que merecemos y podemos estar en los primeros niveles del Mundo en todos los sentidos y en sentido electoral somos una democracia que merece toda la atención; vamos a trabajar de tal manera que reduciremos los gastos de elección al máximo y los emplearemos en salud, en educación e investigación”, dijo.

Para ello hay tecnologías que nos garantizan que se puede hacer una elección sin tener que hacer gastos inmensos porque además es irracional que tenga que construirse un ejército de ciudadanos para que se respete la voluntad de la mayoría, trabajaremos en el Congreso para que esas cosas no vuelvan a pasar en México, indicó.

Respecto a la campaña realizada por los candidatos de Morena, el coordinador del partido marrón en Ahome, José Borunda Meléndez, destacó que fueron tres elementos que marcaron la diferencia; la desgracia de la gente por el mal gobierno y a todo lo que ha sufrido y sigue sufriendo el pueblo.

La otra razón, y una gran ventaja, es que tenemos un líder con un poder de convencimiento muy grande, un hombre con un gran carisma, inteligente, con un conocimiento profundo de la historia de México, un hombre que quiere mucho a México, y que será nuestro próximo Presidente de la República: Andrés Manuel López Obrador.

Y la tercera causa fue que tenemos un partido con estructura, un partido con gente organizada, no gente contratada, organizada voluntariamente la mayoría, eso nos ayudó mucho, “pero el arma secreta nuestra es el Proyecto de Nación que es el remedio para sacar a México de la postración donde se encuentra, por eso estamos donde estamos en este momento”.

Es una revelación para algunos porque no nos dejamos llevar por la metodología de la mercadotecnia, sino platicar constantemente con la gente para ver cómo podríamos solucionar los problemas que nos quejan.

Algunos pensarán que se necesita mucho dinero para mejorar las condiciones de la gente, pienso que lo que se necesita es no robarse el dinero para mejorar estas condiciones, dijo.

El virtual Diputado Federal, Jaime Montes, mencionó que la estrategia de su campaña se centró en los recorridos casa por casa en colonias de la ciudad, ejidos, mercados, centros de trabajo, universidades, institutos educativos, más que mostrarse en los medios de comunicación tradicionales, atendió la directriz marcada por el mismo López Obrador.

Señaló que en promedio se visitaron entre 90 y 100 casas diarias en promedio, no las 150 requeridas porque la misma gente luego de saber que eran candidatos de Morena, exponía sus quejas, sus denuncias y los diferentes problemas de cada asentamiento.

Borunda Meléndez dijo también que la estrategia de Morena fue muy simple, tocar puertas, entrevistarnos cara a cara con los ciudadanos, ir a pie, estar en los mercados, casa por casa, ranchería por ranchería, ejido por ejido y colonia por colonia, eso no cuesta dinero, no nos dejamos llevar por la metodología de la mercadotecnia, porque la política no es mercado, es la reflexión conjunta de los ciudadanos, dijo.

Unas cien casa visitábamos diario, no alcanzamos a cubrir las 150 casas diarias porque la gente nos preguntaba, nos animaba, llegaba a una casa o a un grupo de personas y nos quedábamos platicando sobre sus problemas, su situación, las necesidades de la colonia, los servicios el descuido de las autoridades y lo que demanda el pueblo es sencillez, señaló Montes Salas.
El virtual Diputado Federal recordó que en el mercado municipal una señor ele comentó: “desde que lo vi, dije, este va a ganar, y al preguntarle porqué creía que yo iba a ganar, respondió: porque viene sin hacer escándalo. Dijo que los que venían con mucha gente, con banderas, uniformados y demás parafernalia, andan haciendo campaña de esa manera por dos razones posibles; o vienen gastando lo que nos robaron, o vienen gastando lo que nos van a robar. Entonces a la gente no le gusta que se ande gastando el dinero del pueblo.
Resumen de entrevista con el periodista José Ángel Sánchez López, Nova Radio.

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EN POCAS PALABRAS

Muchos hombres se han hecho famosos por pronunciar algunas cuantas palabras, pero que son pensamientos  tan valiosos que la humanidad los toma como suyos y quedan para la eternidad, Jesucristo dijo: Amaos los unos a los otros y son muy pocos los hombres en el mundo que no las han escuchado y repetido; ALEJANDRO EL GRANDE también es famoso y de él se cuenta lo siguiente:

 

Que difícil es el ser humano, nacer no pide, vivir no sabe y morir no quiere.

Los tres últimos deseos de Alejandro El Grande encontrándose al borde de la muerte. 


Alejandro convocó a sus generales y les comunicó sus tres últimos deseos:

1 - Que su ataúd fuese llevado en hombros y transportado por los mejores médicos de la época.

2 - Que los tesoros que había conquistado (plata, oro, piedras preciosas), fueran esparcidos por el camino hasta su tumba.

y...

3 - Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de todos.

Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó a Alejandro cuáles eran sus razones.

Alejandro le explicó:

 

1 - Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para así mostrar que ellos NO tienen, ante la muerte, el poder de curar.

2 - Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecen.

3 - Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que venimos con las manos vacías, y con las manos vacías partimos, cuando se nos termina el más valioso tesoro que es el tiempo. Al morir nada material te llevas, "EL TIEMPO" es el tesoro más valioso que tenemos porque es limitado. Podemos producir más dinero, pero no más tiempo...

Cuando le dedicamos tiempo a una persona, le estamos entregando una porción de nuestra vida que nunca podremos recuperar, nuestro tiempo es nuestra vida.

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