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Hoy, algo especial en torno a Jim Campanis Jr.

 

Jim Campanis

Formidable, verá:

 

Aunque, antes de iniciar, caray, los mexicanos seguimos en estas horas súper contentos y agradecidos por bendito aumento al salario mínimo a partir de enero ---pasó de 70.10 a 73.04 pesos--, con lo que ya podemos pasar una Navidad de plácemes, encantados de la vida, dando gracias… al “amigable madruguete” del bondadoso regalo decembrino.

Sinvergüenzas, sí, mamarrachos, decía mi maestro Alejandro Gutiérrez de sexto año de primaria, los miembros de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos. Increíble tal insulto, de nuevo, al pueblo de México cada vez más empobrecido.

Me gustó, sobre este tema, lo que dijo Rodolfo Ornelas: Desde hace más de 50 años el salario mínimo ha sido una vergüenza y una falta de respeto y justicia a los trabajadores; a ver qué funcionario público, juez, líder sindical o dirigente de partido político se anima a vivir con ese salario, solo por una semana.

Carajo, y como esa opinión, para qué le cuento. Precisamente, sobre la situación de cómo andamos en este aspecto México, lo invito a que acceda al siguiente sitio universitario donde el economista y académico José Ángel Valenzuela García nos da un panorama sobre el tema:http://www.uson.mx/noticias/default.php?id=20713

LMP:

Anoche, el guaymense Andrés Ávila logró su rescate 21 en el triunfo de 5-4 de Mochis sobre Culiacán y se colocó a dos del récord de Mark Zappelli (temporada 1990-1991), con Obregón.

Por su parte, Naranjeros sigue buscando su “salvación” de quedar fuera de la fiesta de temporada –nada fácil, claro—con enorme triunfo de 3-2 sobre los Venados con hit de oro en la octava de Juan Carlos Linares y salve onceavo de Jason Urquídez.

En tanto, los líderes Mayos y los Yaquis limpiaron en sus respectivas series a Charros y Águilas, como para decirle al mundo beisbolero ¡aquí estamos, señores!

Ahora sí, primero, vámonos con Luis Eloy Ramírez Cabrera y Jim Campanis, a quien espero lo recuerde cuando jugó en nuestra pelota invernal:

“El beisbol tanto en las Ligas Mayores como en Latinoamérica une familias que por generaciones se han dedicado al juego de las cuatro bases como los Rojas Alou (Dominicana), los Carrasquel (Venezuela) o los Bell (Estados Unidos).

Hoy gracias a esta maravilla que es la Internet –facebook-, logré contactar y entrevistar a uno que tiene ese abolengo beisbolero, y cuyo apellido es sinónimo de beisbol: Campanis.

Y es que James Alexander Campanis Jr, o simplemente Jim Campanis Jr, es miembro de una familia cuya genética está ligada al juego en todos sus niveles, tanto en el campo como en las oficinas.

Pero sin duda, el mayor legado lo dejó su abuelo, el legendario Al Campanis quien nació como Alessandro Campani en la isla italiana de Kos, territorio que luego pasaría en 1947 a Grecia.

El inicialmente infielder, Al, no destacó como jugador pues apenas participó en siete partidos de Grandes Ligas con Brooklyn en 1943, pero hizo posteriormente una de las más ilustres carreras como ejecutivo convirtiéndose en uno de los hombres que más influyó en la integración racial en el Big Show.

Amigo personal de Jackie Robinson y quien junto a ese ilustre cubano llamado Rafael Ávila crearon las academias que permitieron a la República Dominicana convertirse en la primera potencia extranjera del beisbol de las mayores. El padre de Jim - y del mismo nombre- jugo por seis años en la Gran Carpa, repartidos entre Dodgers, Royals y Piratas.


Pero volvamos con Jim e iniciemos la entrevista.

¿A qué edad y en qué ciudad comenzaste a jugar beisbol?

Jim: Cuando tenía cinco años, mi padre y yo practicábamos mucho antes de sus juegos, también lo hacía con otros de sus compañeros de equipo así que aprendí muy rápido. Cuando tenía 8 años en Little league en Yorba Linda, California cerca de Disneyland, toda esa práctica con profesionales me ayudo a ser un All-Star.

Siendo tu abuelo y tu padre ex jugadores profesionales de beisbol ¿practicaste otros deportes? Y ¿A qué edad pensaste en jugar beisbol profesional?

Jim: Jugué futbol americano en la escuela secundaria como mariscal de campo, pero al llegar a la Universidad del Sur de California (USC) me motivaron para que practicase tanto el futbol como el beisbol, ya que destacaba en ambos pero el béisbol es mi amor. Toda me vida quise ser un pelotero profesional.

Que fue primero en tu vida como meta, ¿Un título universitario o jugar en las mayores?

Jim: Realmente Los dos, pero el béisbol era más divertido.

Tú padre jugó en varias organizaciones no sólo en Estados Unidos sino también en Latinoamérica ¿Cómo fue tu relación con él? ¿Influyó mucho en tu decisión de ser pelotero profesional?

Jim: Mi padre es mi héroe. El tiene 72 años y juega 72 hoyos de golf cada semana. Mi padre me ha ayudado más que cualquier persona en mi vida. Hablamos todo el tiempo. El sabía que el béisbol era mi sueño y me ayudó mucho a ir tras ello.

Seattle fue la primera organización que te llevó al draft y te firmó, pero ¿no te interesaron los Dodgers o ellos no se interesaron en ti?- esto te lo pregunto Jim, por los innegables lazos que han unido a esa organización con tu familia por décadas.

Jim: En los Estados Unidos hay un sistema-draft- por medio del cual los peloteros universitarios no pueden seleccionar su propio equipo sino que ellos lo escogen a uno. Muchos equipos profesionales me llamaron antes del draft pero Los Marineros me tomaron en draft de 1988 en la tercera vuelta, así que tuve que firmar con ellos.

En tus tres primeros años en las menores fuiste receptor titular y mostraste poder pero como te considerabas ¿un jugador más defensivo que ofensivo o viceversa?

Jim: En mis tres primero años no tuve lesiones; me mantuve sano pero luego sí ya aparecieron y sólo pude jugar entre 50-100 juegos las temporadas siguientes.

Mi defensiva era mi mejor herramienta, además tenía talento para llamar los lanzamientos para dominar y ponchar bateadores.

Me dijiste el primer día que conversamos que fuiste invitado al spring training de Seattle a principios de los 90’ donde conociste a Omar Vizquel, en aquellos días los Leones del Caracas- club donde jugaba Vizquel- tenían un gran pacto con Seattle y estos enviaban a nuestra liga venezolana a muchos de sus talentos jóvenes caso Alvin Davis, Al Chambers, Donell Nixon, Greg Briley, Dennis Powell, Jay Baller entre muchos más, todos bajo las órdenes del gran coach y manager Phil Regan.

Tú preferiste ir a México con los Cañeros de los Mochis, pero ¿Fue por consejo de tú padre o que Seattle nunca te aconsejo venir a Venezuela a las órdenes de Regan?

Por cierto ¿conociste a Regan? Este caballero -y hago mención aparte-, es un gran hombre que por más de 20 años vino a Venezuela como manager.

Jim: Ese año jugué en México porque Los Marineros me enviaron con ese equipo. Yo sólo tenía 23 años y necesitaba trabajar duro en el invierno. Al año siguiente jugué en Puerto Rico con Iván Rodríguez y un prospecto aun adolescente llamado Jorge Posada, pero yo era el receptor el número uno del club porque Iván no quería jugar en la receptoría y Jorge apenas tenía 17 años.

Tú padre jugó en Venezuela y en México cuando eras muy pequeño, pero ¿Qué recuerdas de tu experiencia ya como jugador profesional y como persona de la Liga Mexicana?

Jim: Winterball (el beisbol de invierno) es uno de mis más profundos recuerdos en la memoria. La gente, la comida, nuevos amigos, nuevas experiencias y béisbol en el Thanksgiving (Día de acción de gracias) y Navidad. He escrito historias sobre ello en mi libro que se llama “Born Into Baseball” que saldrá en Abril de 2016.

Te retiraste muy joven ¿Fue debido a una lesión o pensaste que no llegarías a las mayores?

Jim: Necesitaba una cirugía en el codo y sabía que un novato de 28 años de edad como yo, tenía poco futuro en el beisbol así que decidí ser realista y retirarme.

Se dice que los receptores son los managers del futuro, en Venezuela un catcher (Buddy Bailey) que como tú se retiró prematuramente, se dedicó a dirigir y en total lleva 26 años ejerciendo ese cargo, ¿tú nunca te planteaste ser manager como alternativa para llegar a las mayores?

Jim: Quería trabajar en béisbol después de jugar pero no había tantas oportunidades de trabajo en el beisbol de 1995 como en el de ahora por eso volví a la escuela.

En tu carrera profesional ¿cuáles fueron los jugadores que viste y te impresionaron más?

Jim: Juan Gonzales, José Canseco, Mark McGwire, Roberto Hernández…y muchos más…pero nadie era mejor que Ken Griffey Jr… ¡NADIE!

Luego del retiro:

¿A qué te dedicaste? ¿Sigues ligado al beisbol? ¿Algún proyecto en esa área?

Jim: Cuando me retiré, trabajé en publicidad en radio, TV, periódicos, revistas y medios digitales. Ahora soy el dueño de una compañía de publicidad, un músico con canciones en iTunes y en You Tube y también escribo el libro que te mencioné “Born Into Baseball”. Te cuento que yo entrené a mis hijos y sus amigos por 13 años y fue una vivencia muy gratificante.

Ahora vamos con varias preguntas familiares:

¿Casado? ¿Hijos? ¿Hermanos? ¿Tú padre vive? ¿Mantienes contacto con él? ¿Fan de los Dodgers? ¿Algún miembro de la familia Campanis con miras al profesional?

Jim: Si…casado por 24 años con dos hijos. Tengo dos hermanas y un hermano que jugó futbol americano en la universidad. Mis padres viven en la misma casa de mi infancia. Veo mis padres mucho.

Mis hijos son músicos. Mi hijo que tiene 23 años le gusta el Hip Hop y escribe música, el que tiene 16 años le gusta el Rock y toca la guitarra, el bajo, la batería y canta en una banda. Sin ser paternalista se que son muy buenos músicos y definitivamente no hay peloteros en esta generación.

¿Qué recomendación le dirías como padre y miembro de una familia de beisbolistas, a otros padres que como tú tienen esa influencia tan fuerte sobre sus hijos y quieren que ellos sean peloteros a toda costa?

Jim: Yo Quise que mis hijos viviesen la vida que ellos querían. Ellos aman el béisbol pero les gusta más la música. Como padre, yo les he ayudado a que sean buenos músicos y la vez disfrutar la vida, esa sería mi recomendación a otros padres dejar y apoyar a sus hijos en lo que más les guste en la vida.

Si tuvieras en este momento la misma elección que en su momento tuviste de hacerte pelotero profesional ¿que no harías y que si harías para llegar a las mayores? Ejemplo ¿cambiarias de posición? ¿Batearías a las dos manos? ¿Trabajarías más duro?

Jim: Tuve contacto con las Grande Ligas pero ese año me rompí la muñeca. Mi carrera estuvo marcada por lesiones y la mala suerte. Yo maximicé el talento que poseía y si tuviera que repetir, lo haría de nuevo.

Te felicito por tu español ¿dónde lo aprendiste? ¿Has regresado a México de visita luego de retirado? ¿Te gusta la comida de ese país? ¿Con que peloteros hispanos mantienes contacto?

Jim: Tengo muchos amigos en Los Mochis, Sinaloa, desde hace unos 25 años. Mi español es malo pero me gusta hablarlo con mis amigos en especial cuando hablamos de acerca béisbol. Hoy comí tacos de carne asada en el almuerzo…la comida mexicana es mi favorita. No he ido a México desde hace unos 10 años pero por supuesto quiero ir otra vez muy pronto.

Bien, esta ha sido una corta entrevista con un afortunado que vivió como miembro de una familia donde el beisbol ha sido parte del día a día las 24 horas, y cuyo abuelo Al Campanis, fue una de las más grandes e influyentes figuras a nivel gerencial que el beisbol ha tenido en su historia tanto en los Estados Unidos como Latinoamérica.

Y no olviden, en abril del próximo año saldrá a la venta el libro de Jim “Born Into Baseball” y en el que promete historias acerca de su legendario abuelo y como este ayudo a peloteros de todas las razas. Nos habló hasta de una historia acerca de Fidel Castro y su abuelo que bien pudo cambiar el destino de la isla.

Moisés Alou dijo: “Jugar con amor… el béisbol es para divertirse, alimentarse bien, descansar y estudiar. Jugar por amor al juego, no jugar para ser firmado, sino para jugar y divertirse, es la mejor manera de desarrollarse”…… así sucedió con nuestro entrevistado el otrora receptor, nativo de Fullerton, graduado de la USC y ex Cañero, Jim Campanis Jr.

Para enriquecer lo escrito por Luis Eloy, de Jim Campanis, también le tengo tres documentos:

1.- http://www.baseball-almanac.com/players/player.php…

2.- http://www.historiadehermosillo.com/…/BASEBAL…/1970-1971.htm

3.- IGNACIO PEÑA:

Jim Campanis jugó en LMP a principios de la década de los setenta, pero no con Naranjeros con todo y que su padre, Jim Campanis Sr., en ese entonces era vicepresidente de los Dodgers de Los Angeles, equipo con que Hermosillo tenía relaciones de trabajo.

Pero había una razón, Campanis era receptor y primera base, y los Naranjeros tenían a Sergio Robles en la receptoría y a Héctor Espino en la primera base, difícil, ¿no? Todavía no existía la regla del BD en LMP.

Campanis debutó en la Mex-PAC en la temporada 1970-71 con Guasave. En los playoffs reforzó a los Cañeros de Los Mochis.

En la temporada 1971-72 repitió con los Algodoneros, formó parte del equipo que ha ganado el único campeonato que tiene Guasave. Obviamente esa temporada estuvo en la Serie del Caribe.

La temporada 1972-73 la compartió entre los Cañeros y los Yaquis, tocándole de nuevo estar en el equipo campeón, ahora con la tribu cajemense.

Fue de los pocos peloteros que se salvó de la quema en la Serie del Caribe, celebrada ese año en Venezuela. Para el equipo más pena que gloria.

No jugó en la liga la siguiente temporada. Regresó en la 1974-75 con los Cañeros de Los Mochis, para ya despedirse de LMP. Sus mejores temporadas en cuadrangulares fueron la 1970-71 con 12 y la 1972-73 con 17 para la calle.

Campanis en Grandes Ligas...

En la gran carpa, Campanis jugó de 1966 a 1968 con los Dodgers de Los Angeles. En 1969 y 1970 estuvo con los Reales de Kansas City. Regresó a Ligas Mayores hasta la temporada 1973, ahora con los Piratas de Pittsburgh.

En 113 juegos en Grandes Ligas bateó para .230, 4 jonrones y 9 CP. Sólo se tomó una tacita de café. Aunque fueron varias temporadas, jugó poco.

Quisimos recordar a Jim Campanis porque sobresalió en LMP, sobre todo porque estuvo en dos equipos campeones y sus respectivas Series del Caribe.

 
Foto de Jesus Alberto Rubio Salazar.

 

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