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El gran Joe DiMaggio

 

• Naranjeros hace movimientos.

Por Jesús Alberto Rubio.

Vámonos a la página de los Naranjeros de Hermosillo para ver sus más recientes movimientos tratando salir del bache en que se encuentra.

 

Ello, claro, de frente a la segunda vuelta --a partir de esta noche en el ES ante Mayos--- que será clave para sus aspiraciones de ir a postemporada.

Bien por la franquicia, que obviamente no podía quedarse con los brazos cruzados y ahora a esperar que haya óptimos resultados.

Confiemos en ello.

Y, si gusta saber cómo quedaron los equipos en el standing de esta primera vuelta, acceda al sitio de la LMP y así nadie le diré esto y esto otro.

Este viernes refresquemos la memoria en torno al gran Clipper Joe DiMaggio ya que, hacerlo, es y siempre será todo un deleite:

Primero, trasladémonos a aquel año, 1941, cuando Joe DiMaggio estableció la legendaria marca de 56 juegos consecutivos pegando de hit, una temporada histórica en la que cuántas cosas y detalles rodearon/envolvieron a tan insigne e inolvidable pelotero icono de los Yankees de Nueva York.
Pero, antes de continuar, le diré que al siguiente juego, después de imponer el gran récord, inició una nueva de…¡17!

En esos gloriosos días,DiMaggio, el gran Clipper, vislumbraba una nueva era… ¡en todo lo que hacía!

Para detalles, mire:

Inspiró a la orquesta de Les Brown que puso de moda en 1941 la melodía “Joltin Jo DiMaggio” y luego a Simon and Garfunkel en 1968, con “Señora Robinson” que hacían alusión a él; casó con Marylin Monroe y Ernest Hemingway lo utilizó como símbolo en su obra literaria “El Viejo y el Mar”:

“Ten fe en los Yankees”; ten fe en los Yankees, hijo mío. Ellos tienen al gran DiMaggio”, dijo Hemingway en su obra legendaria.

Ya era el “Joltin Joe” de Estados Unidos.

DiMaggio fue hizo comerciales para televisión como Mr Coffee (Sr. Café) y el de corn flakes Wheaties, muy popular en los cuarentas, además de convertirse en parte del vocabulario de la familia estadounidense

Bill Robinson, el famoso bailarín de aquellos años, era gran fanático de los Yankees y solía bailar pasos de tap entre las entradas sobre la caseta del equipo para darle buena suerte.

En Ontario unos miembros de la comunidad italiana formaron un nuevo club llamado Davedi en honor a Dante, Verdi y DiMaggio.

El director de Deportes del principal periódico de San Luis le sugirió al mánager McCarthy que DiMaggio cambiara el número 5 que usaba por el de 56 para recordarse a todo mundo su hazaña, pero no estuvo de acuerdo.

También ese año fue elegido uno de los 10 hombres más interesantes de EU.

Bueno, qué decir de que fue el primer pelotero de Ligas Mayores en alcanzar al terminar la campaña del 48 el contrato anual más alto de la historia: 100 mil dólares.

Cuarto banderín mundial

Vamos a otro capítulo:

Antes del histórico 1941, DiMaggio tuvo grandes momentos:

En 1939, cuando impactan los filmes “Lo que el Viento se Llevó”, “El Mago de Oz” y empezaba la II Guerra Mundial, DiMaggio, los Yankees obtuvieron su cuarta corona seguida.

Joe, logró el título de bateo con .381, el más alto de su carrera, y el primero de los tres trofeos de Jugador Más Valioso que obtuvo en su carrera y de nuevo los Mulos aparecieron en el Clásico de Octubre, ahora ante Cincinnati a quienes limpiaron en 4 y donde ayudó con .313 y otro cuadrangular.

Yankees llegaban así a 4 banderines mundiales consecutivos, algo fuera de serie y todos los reflectores giraban en torno a los Yankees y... DiMaggio.

Fue ese año cuando el locutor de los Mulos, Arch McDonald, le puso el famoso sobrenombre de “Yankee Clipper” por su majestuosidad en el fildeo.

Clase y talento

Como jardinero central era el mejor de todos, con una gracia, clase, estilo y habilidad increíbles.

DiMaggio se caracterizaba por ser el primero en salir de la caseta y partía volando hacia el jardín; también era muy inteligente para correr las bases.

Tenía estampa y personalidad y todos los ojos de la fanaticada estaban fijos en él.

Fue toda una una inspiración y la prueba es que Nueva York construyó equipos alrededor de este líder del todo impresionante.

Así como iba DiMaggio, así iban los Yankees.

“Era maravilloso contemplarlo y verlo jugar; reflejaba clase, talento y era el más grande héroe para los chicos de esa época. Además, simbolizaba el orgullo Yankee, como antes lo habían hecho Ruth y Gehrig, imponiendo el nivel de oro del beisbol”, decían periodistas de esos años, cuando el admirador número uno del jugador casi perfecto, lo fue ni más ni menos que el presidente Roosevelt.

Tenía también algo que llamaba la atención y que se calificaba como una rareza en el beisbol: Su forma tan amplia de pararse en jom. Y todos querían imitarle.

También 1939 significó el retiro de Lou Gehrig con sus 2,130 juegos seguidos.

Y algo más sentimental:

En noviembre 19 de ese año, Joe se casó con la rubia artista de Hollywood, Dorothy Arnold en la iglesia de San Pedro y San Pablo de San Francisco, mismo lugar donde habían celebrado su primera comunión.

Y en octubre 23, tuvo su único hijo, Joe Jr. Pero, en los días finales de 1943, se divorciaron y el niño quedó bajo custodio de Dorothy.

La historia, en torno al gran Clipper, por supuesto, aquí no termina.

 
Foto de Jesus Alberto Rubio Salazar.

Además en "Al bat"