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La riqueza de un rescate histórico

La riqueza de un rescate histórico

* Domingo Setién evoca la memoria de Zenón Ochoa

Por Jesús Alberto Rubio.

Terminemos, de momento, con esta grata y rica historia:

En l942 “El estadio de la Casa del Pueblo” sería testigo presencial del primer intento de lo que fue la Liga de Sonora pero por motivos de la II Guerra Mundial sólo tuvo una serie con los equipos de Hermosillo, Cananea, Empalme y Cd. Obregón.

Sin embargo, a partir de 1944 gracias al tesón de Fernando M. Ortiz, Manuel Puebla, Ignacio Romero y Francisco “Viejo” López Palafox, la Liga de Sonora sería toda una realidad hasta su desaparición en 1950 ante el desarrollo de la poderosa Liga de la Costa del Pacífico (1945-1957-58).

Precisamente en 1958 en ese escenario de béisbol se tendría un histórico partido entre “Las Estrellas Negras” de Willie Mays y “Las estrellas Blancas” de Roy Sievers y qué decir de aquellas confrontaciones de aquella época entre los campeones de la Liga Invernal Veracruzana y los de la Costa del Pacífico.

Notables cuadrangulares

Luego de que el segunda base y mánager de Culiacán, Manuel “Shorty” Arroyo, conectara a Manuel “Ciclón” Echeverría el 2 de diciembre el que se considera como primer cuadrangular en “La Casa del Pueblo”, el domingo 9 de ese mes ahí se vio uno de los jonrones más largo “jamás antes visto”.

El obús del estelar de los Venados, Manuel Magallón viajó por encima del asta-bandera que se encontraba arriba de la pizarra y la barda ubicada a 400 pies de home. ¡Le había pescado una curva que no rompió a Francisco “Zurdo” Alcaraz ante la mirada atónica de la fanaticada!

Otro enorme cuadrangular registrado en el mismo escenario fue de Luke Easter, el 30 de enero de 1955, frente a Ramiro Cuevas de los Charros de Jalisco.

Fue un tablazo por el jardín derecho que voló la barda de madera a los 350 pies y la de ladrillo ubicada a 400, cayendo la pelota en la casa que tenía Enrique del Razo en una huerta atrás del parque. Hay quienes aseguran que la bola viajó mínimo a una distancia de los 500 pies del plato, vaya usted a saber.
“Fernando M. Ortiz”.

Fue el 1 de diciembre de 1955 tras una encuesta pública cuando “El estadio de la Casa del Pueblo” recibió el nombre de “Fernando M. Ortiz”, en homenaje a la trayectoria de quien con gran pasión destacó como organizador e impulsor del béisbol amateur y luego de los entonces “Queliteros” (Liga de Sonora) y más tarde “Presidentes” de Hermosillo (Costa del Pacífico).

Es histórico día se inició aquí la X temporada de la Liga de la Costa del Pacífico contra Obregón, pero por esas cosas del destino don Fernando no pudo presenciar tan alta honra ya que un año antes, el 9 de diciembre, había fallecido.

La declaratoria inaugural estuvo a cargo del profesor Lázaro Mercado en su calidad de director general de Educación en la entidad y el juego lo ganó Obregón 6-0 con pitcheo de Francisco “Conde” Ramírez y dos cuadrangulares de Jim Lemon.

En la obra citada de Encinas Blanco, señala que el 9 de octubre de 1969 se le dotó al “Fernando M. Ortiz” de nuevas y más modernas torres de alumbrado; más altas que las existentes desde 1953, constituyéndose en el parque mejor alumbrado del país.

Sin embargo, un día tan noble e histórico parque, “se fue a mejor vida”.
Olvidaron su historia

No importó todo ese riquísimo legado-historial descrito y los banderines conseguidos en la Liga de Sonora (el 44 con “Francisco “El Viejo” López); la Costa del Pacífico (1946-1947 y 56-57), además de 1960-61 y 1961-62 de la Invernal de Sonora con Virgilio Arteaga de Mánager y el último visto en ese parque (70-71 con Maury Wills de timón) ante Los Mochis con el tablazo espectacular de Bob Darwin (2) que le dio a los Naranjeros el boleto a la primer Serie del Caribe representando a México.

Cuánto legado de los Thomas Gilroy, “Ciclón”, “Cochihuila”, Gene Bearden, Art Lilly, Luke Easter, Ramón “Cochi” Preciado, Bob Lemon, Joe Brovia, Earl Averill, Hubert “Chutabaco” Kittle, Claudio Solano, Bob Bowman, Angel Castro, Virgilio, Espino, Miñoso, Blas, Eradio, Suby, Sotelo, Leo, Bache, Manzo, Horacio Solano, “El Avestruz” y “El Diablo”, Fitch, Acosta, Tim Johnson, Alan Foster, Wills, “Cananea”, Roberto Méndez, “El Tambo” Villarreal, “Kalimán”, Alfredo Ortiz, Saúl Montoya, Pancho Barrios, quien ahí debutó; Manuel Lugo, Ángel Macías, Celerino, Max, Pilo, Gilje…

Aquel estadio pasó a la historia, hasta su desaparición en 1972, como una joya y monumento/patrimonio del béisbol, testigo de un riquísimo historial, con grandes jugadores, equipos, hazañas y registros desde los tiempos de la Liga de Sonora, la Costa del Pacífico, Invernal de Sonora, Sonora-Sinaloa y Mexicana del Pacífico.

DOMINGO SETIÉN FERNÁNDEZ:

Qué historia del béisbol en Hermosillo. Y, te diré, Jesús, otro enorme protagonista por el que he luchado mucho para que se coloque en las cédulas de elección del Salón de la Fama, es precisamente Zenón Ochoa.

Lo recuerdo muy bien. Jugó para don Lázaro Penagos y sus campeones Cafeteros del 39 y luego en los 50´s en las ligas invernales; de gran valía para Córdoba –también brilló en lo que fue la Liga Nacional y qué decir en la Liga de Sonora--.

Era pitcher, jardinero… y aquí viene algo también por demás importante: fue umpire; más tarde cronista de radio en la Liga Tabasqueña, y terminó enseñando a los niños en Hermosillo a jugar béisbol.

Me decía Pedro Treto Cisneros que nunca había bateado .300 de porcentaje, pero si siempre estuvo cerca de esa cifra mágica. Dejó en Hermosillo este mundo para ir al campo celestial.

Foto de Jesus Alberto Rubio Salazar.
Foto de Jesus Alberto Rubio Salazar.
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