Noticias

Vergúenza

Vergüenza

• México no tiene un solo avión cisterna. Ojalá, tras la venta de camionetas y aviones, compren varios equipos.

 

21 de Mayo de 2019

Imaginemos la escena. El barco de madera con velámenes llenos entra lentamente a una tranquila bahía, es casi perfecta. Quedan maravillados con lo que ven: un anillo de montañas con abundante flora tropical, especies desconocidas se ofrecen a ellos. Hace calor, de inmediato empiezan los apuntes, los trazos, los perfiles de las montañas, los cálculos sobre su altura. Hay que preparar los instrumentos. El trayecto será largo. El barón Alexander von Humboldt desembarca en Acapulco.

Es 1803, apoyado por la monarquía española, Humboldt tiene la encomienda de verificar la condición de las minas. Por eso va a Taxco o Guanajuato. El Virrey José de Iturrigaray lo esperaba con ansia. El gran naturalista, antecedente de Darwin, emprende la recolección y descripción de plantas, árboles, rocas, animales, de todo, hoy en custodia en Berlín y París. Días después, al llegar a Chilpancingo habiendo cruzado por Agua de Obispo con sus fantásticos oyameles, Humboldtno tiene la menor duda en asentar sus impresiones: es uno de los lugares más ricos en flora y fauna de todo su recorrido. Humboldt lloraría si viera hoy lo que hemos hecho de nuestro territorio.

Los mexicanos muestran, día a día, un profundo desprecio por la vida en todas sus formas. Disparan a las aves por simple diversión. Maltratan a los animales en un ánimo de barbarie y dominio. En las escuelas no se enseña el valor de la vida silvestre, el respeto que debemos tener hacia ella. Resultado, una tala clandestina que hace perder bosques valiosísimos para dar entrada al ganado. Con todo tipo de artimañas, los mexicanos se asientan violentando normas, muchas veces en laderas, provocando deslaves. Dos tercios del territorio están en proceso de erosión. Nuestra única y generosa casa llamada México –décimo primera potencia forestal, 70% del territorio tiene esa vocación– se da el lujo de perder anualmente alrededor de 100 mil hectáreas de bosques y selvas. Ciudad Universitaria tiene 730, o sea 140 veces esa extensión.

Cada año se nos recuerda que la gran mayoría de los incendios, arriba del 98%, son resultado de acciones humanas. Pero de poco sirven las advertencias, el mexicano es un gran enemigo de México, basta con ver la basura en los ríos y cañadas, en las playas, en los bosques, en los parques. Pareciera que estamos aquí para devastar nuestros recursos. Es el mismo desprecio por la vida que lleva a la violencia intrafamiliar y contra las mujeres. Y así año con año se repite la historia, son las lluvias las que llegan a enterrar la enorme nube con la que cubrimos al país. Para donde vuele durante el estiaje, allí están esas columnas blancuzcas o negras, quemas de cañaverales, rastrojo, pastizales, bosques para darles otro uso, de todo. La gigantesca nube ha llegado a Estados Unidos.

A eso súmese a los abusadillos que con múltiples mañas evaden la verificación, la conocida corrupción en esos centros, la pésima condición de muchas unidades de transporte público y un largo etc. Pero las heridas van más allá de flora y fauna. Como bien recordaba Mario Luis Fuentes ayer en estas páginas, el costo en salud para bebés, adultos mayores, personas con afectaciones respiratorias, menores que deben permanecer en sus hogares sin poder ir a clases y los millones que deben transportarse diariamente en condiciones adversas, todos, víctimas sin voz. De nuevo, los más pobres, son los más afectados. Mario Luis nos recuerda el aumento de mortalidad infantil por enfermedades respiratorias.

En un país con alrededor de 2 millones de kilómetros cuadrados de territorio, hay poco ingenieros forestales. Los guardabosques son un puñado con una enorme responsabilidad. México no cuenta con un solo avión cisterna. Ojalá y con los dineros de la venta de camionetas y aviones compren varios de estos equipos. Por sentido común, no recorten presupuesto a la Comisión Nacional Forestal, la Conabio y otros programas vinculados con esta pesadilla.

La vida no vale nada, parece ser nuestra vergonzosa idiosincrasia.

DIRECTOR DEL IMSS RENUNCIA

10 'bombas' que tiró Germán Martínez contra Hacienda en su renuncia

Mediante una carta, Martínez Cázares señala injerencia de Hacienda en el control de gastos del IMSS, que desfavorecen a los trabajadores y pacientes del Instituto.

REDACCIÓN
21/05/2019
Actualización 21/05/2019 - 13:37
 
Germán Martínez Cázares presentó su renuncia al cargo de director del IMSS el martes 21 de mayo.

 

Germán Martínez Cázares presentó este martes su renuncia al cargo de director del IMSS mediante un comunicado en el que señala a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) de tener injerencia en el control de los gastos y recursos del Instituto en favor de funcionarios y no de los pacientes mexicanos.

En dicho comunicado, escribió diversas frases en las que señala corrupción dentro del IMSS, la precariedad de su infraestructura y de sus necesidades.

1. “El Presidente del Gobierno de México proclamó el fin del neoliberalismo, pero en el IMSS algunas injerencias de Hacienda son de esencia neoliberal: ahorro y más ahorro, recortes de personal y más recortes de personal, y un rediseño institucional donde importa más el 'cargo' que el 'encargo'"

2. “Controlar en exceso esos recursos, que son de trabajadores y empresarios, sin racionalidad y sin apego a las normas del IMSS, puede acabar con esa dinámica de solidaridad social propia del Instituto”.

3. “Ahorrar y controlar en exceso el gasto en salud es inhumano. Ese control llega a escatimar los recursos para los mexicanos más pobres”.

4. “Se requiere una gran reforma LEGAL (en el IMSS), y no una pequeña reforma REGLAMENTARIA. La cuarta transformación no son cambios burocráticos, sino revolución cultural”.

5. “Mientras se discute la remodelación del IMSS, muchos trabajadores siguen sin certeza laboral, otros sin contrato, algunas vacantes aumentan, el rezago en infraestructura es brutal. Si bien el abasto de medicamentos está garantizado, es precario y en algunos lugares pende de un hilo”.

6. “Descuidar la recaudación tributaria y la debida y justa incorporación de los trabajadores al seguro social es suicida para el IMSS”.

7. “Por supuesto que la calidad y eficacia en muchos servicios del IMSS dejan mucho que desear, y que el Instituto Mexicano del Seguro Social tiene retos, desafíos, extravíos y una enorme corrupción”.

8. “Se han despedido trabajadores eventuales, con las disposiciones de Hacienda, cuando muchos de ellos podrían estar incluidos en el programa prioritario de Jóvenes construyendo el futuro".

9. "No soy lambiscón, ni barbero de nadie. Yo seguiré su ejemplo (presidente AMLO): tampoco yo seré florero en el IMSS de decisiones tomadas fuera del IMSS”.

10. “Los niños que padecen cáncer y esperan su tratamiento, quienes viven a la espera insulina, las poblaciones de la diversidad sexual que reclaman antirretrovirales, y los millones de enfermos que se atienden en nuestras clínicas y hospitales, no merecen ni un minuto de rebatingas de poder”

Aprender de los errores

 

Aprender de los errores

El incremento de los desmontes, a través de la roza, tumba y quema, aparejado de una disminución terrible de las capacidades comunitarias para enfrentarlos, demuestran que las buenas intenciones pueden tener resultados negativos.

 

20 de Mayo de 2019

El lunes pasado llegó a mi celular una nota titulada “Así se ven los incendios en el país desde satélites de la NASA”. A simple vista, la imagen de la República Mexicana fotografiada desde la órbita espacial recordaba la copa de esos bellos árboles que abundan en las zonas rurales de Morelos y Guerrero, conocidos como palo de fuego.

Desde el costado del Pacífico, el verde tenue de la Sierra Madre Oriental, a la altura de Nayarit, introduciéndose de Jalisco hasta Guanajuato; desde la costa michoacana hasta Chiapas, toda el área de Yucatán, la selva campechana y Veracruz, hasta el área de los Tuxtlas. Toda esa basta geografía dominada por un rojo encendido.

Mientras tanto, los habitantes del Valle de México, entre otros millones en ciudades al interior de la República, resintieron los estragos de esta quemazón a lo largo de las últimas semanas. En la Ciudad de México se suspendieron las clases, las actividades al exterior e incluso actividades productivas.

A decir de expertos, la presencia de partículas PM2.5 y ozono en la Zona Metropolitana mostró los índices más altos jamás vistos en la historia reciente.

A lo largo de los pasados días se supo de manera detallada que la principal causa de dichos incendios fue directamente la nueva lógica de las políticas públicas en el país. Por un lado, el recorte a programas públicos que antes servían para prevenirlos; por el otro, la creación de nuevos que, al parecer, incentivan las actividades humanas que los generan.

La Comisión Nacional Forestal (Conafor) tuvo recortes muy significativos en el PEF 2019. En particular, los recortes a programas como el de Empleo Temporal que tradicionalmente sirvieron para prevenir incendios a partir de la participación de grupos organizados de campesinos y la contratación de brigadistas para combatir los siniestros en los bosques. Por su cuenta, la política agropecuaria ahora dispone de mayores recursos para la siembra de árboles frutales; hasta cinco mil pesos se entregan a los campesinos para este efecto. También los apoyos para la ganadería incentivan la creación de potreros y, con ello, la ampliación de la llamada “frontera agropecuaria”.

Decisiones de política pública han derivado en la quemazón terrible que hoy aqueja al país. El incremento de los desmontes, a través de la roza, tumba y quema, aparejado de una disminución terrible de las capacidades comunitarias para enfrentarlos, demuestran que las buenas intenciones pueden tener resultados negativos.

Lo sucedido estos días obliga a revisar nuevamente la lógica del Presupuesto de Egresos de la Federación para 2019 y sus posibles impactos. Es preciso responder algunas preguntas que nos ayuden a prevenir emergencias como las que hoy vemos. Aquí algunos ejemplos:

Entrega de libros de texto a los niños. El rubro “Producción y distribución de libros y materiales educativos” tuvo una reducción de casi el 25 por ciento. Estos recursos son utilizados para contratar la generación de los libros de texto de la SEP y entregarlos a millones de niños en todo el territorio nacional. ¿Ante este recorte, está garantizado que no se retrase la entrega de los libros escolares para el siguiente periodo escolar?

Existencia de medicinas en hospitales públicos. La partida “Fortalecimiento de los Servicios Estatales de Salud” tuvo un recorte total. De mil 450 millones de pesos en 2018, para 2019 esta partida aparece con cero recursos. Se anunció el fin del Seguro Popular y se centralizó la compra de medicamentos. ¿Está clara la logística de distribución que garantice medicamentos oportunamente en todos los estados de la República?

Precio de la tortilla que consumimos. El “Programa de Apoyos a la Comercialización” tuvo un recorte del cien por ciento. De nueve mil 748 millones de pesos en 2018, para 2019 cuenta con cero pesos. En gran medida, estos recursos servían para apoyar la entrega de granos básicos, como el maíz, en toda la República —fletes, almacenamiento, etcétera. ¿Cómo se evitarán incrementos en bienes de consumo, como la tortilla, que dependen de esos insumos?

Los incendios de hoy significan una dura lección de la que es fundamental aprender. Es importante responder a las preguntas aquí planteadas para evitar nuevas crisis. Para continuar, vale la pena revisar y, en caso de que sea necesario, corregir.

La mala calidad del aire en ciudad de México

 

No sólo son las PM2.5

• Debido a la “nata”, hoy recordamos que es urgente resolver el problema de la mala calidad del aire.

20 de Mayo de 2019

Por Cuauhtémoc Ochoa
#dejemosdellamarlebasura
Twitter: @cuauhochoa
Facebook: cuauhochoa

Vale la pena que cada uno de nosotros nos detengamos un momento a pensar cuáles son las causas que debemos enmendar para reducir los alarmantes niveles de contaminación que en estos días ponen en riesgo nuestra salud.

Se ha dicho que la “nata”, como se llama coloquialmente a la nube de contaminación que ha cubierto en días recientes la atmósfera del Valle de México y de otras ciudades como Puebla, Hidalgo y Querétaro, se ha generado por la conjugación de una serie de factores que han propiciado la inusual presencia de partículas causantes de diversas afectaciones pulmonares.

Como han explicado los expertos en el tema de calidad del aire, en “la nata” no sólo hay presencia de partículas PM2.5, sino también de otros compuestos dañinos, como es el caso de los óxidos de nitrógeno y de azufre, el monóxido de carbono, los hidrocarburos y el ozono.

Estos compuestos provienen de fuentes de emisión antropogénicas como chimeneas, vehículos, fábricas y otras, que en su mayoría utilizan combustibles fósiles y que, según el Inegi, generan contaminación atmosférica, cuya prevención o remediación le cuesta al país 619 mil millones de pesos, esto es, un 2.8% del PIB.

Debido a la “nata”, hoy recordamos que es urgente resolver el problema de la mala calidad del aire que respiramos en distintas ciudades del país, pero no debemos perder de vista otros asuntos que también requieren de nuestra atención y responsabilidad conjunta como sociedad, y que no podemos seguir aplazando para resolver en algún otro momento.

Me refiero específicamente al problema de la inapropiada disposición de los residuos sólidos urbanos (basura). En México, cada año se generan alrededor de 43 millones de toneladas de estos residuos, de los cuales se recicla menos de un 10% que corresponde a residuos inorgánicos como plástico, metal, papel y vidrio.

De todo lo generado, lo inorgánico no reciclado y prácticamente la totalidad de lo orgánico se deposita en tiraderos a cielo abierto y en rellenos sanitarios, donde el metano generado no es capturado ni quemado en la mayoría de los casos, produciendo mayores niveles de contaminación tanto en la atmósfera como en los cuerpos de agua y los suelos, generando pasivos ambientales que difícilmente podrán ser reemplazados o mitigados si no generamos la conciencia de que la basura no sólo es un tema de contaminación visual, sino un problema que hoy representa un costo de alrededor de 80 mil millones de pesos y aumenta año con año. Y que la mentalidad está en prohibir plásticos, cuando esto sólo representa un 4% del inmenso reto que hoy como sociedad tenemos para contar con un MEDIO AMBIENTE SANO, que pueda ayudar a la transformación que todos queremos y no dejarlo como un problema aislado.

La gestión integral de los residuos sólidos urbanos es un reto monumental que, al igual que las PM2.5, tenemos que atender ya. Los tres niveles de gobierno y la sociedad tienen que ir de la mano para establecer políticas efectivas, así como destinar mayor presupuesto a la creación de infraestructura que permita recolectar, transportar, valorizar y disponer de manera apropiada todo lo que desechamos a diario.

Tenemos que recuperar el valor de los residuos en beneficio de la gente y tenemos que cambiar el pensamiento erróneo de que los residuos son una carga infame de la que necesitamos deshacernos. Los residuos no van a desaparecer mágicamente, como tampoco lo van a hacer las PM2.5.

Necesitamos establecer acciones preventivas que a mediano y largo plazos faciliten e incentiven la transformación de los residuos sólidos urbanos en materiales útiles para otros procesos.

Si no lo hacemos ahora, probablemente después aparecerán no sólo “natas” sino unos “cocteles” de sustancias perjudiciales dispersos en distintos ecosistemas, difíciles de entender, capturar y neutralizar.

AMLO sigue haciendo más ricos a los ricos

 

De cómo AMLO está haciendo más ricos… a los ricos

Juegos de poder

LEO ZUCKERMANN

De cómo AMLO está haciendo más ricos… a los ricos

• El gobierno de Andrés Manuel lópez Obrador presupuestó este año 749 mil millones de pesos para financiar sus adeudos (esta cifra no incluye los pasivos laborales).

 

20 de Mayo de 2019

Uno de los puntos centrales de la agenda del Presidente es la desigualdad y pobreza. Lo viene repitiendo desde su primera campaña presidencial en 2006: “por el bien de todos, primero los pobres”. Me parece muy bien. Es un objetivo loable y urgente en un país con tantos millones de personas viviendo en la pobreza. Me temo, sin embargo, que, con todo y los múltiples programas sociales de transferencias de dinero en efectivo a poblaciones vulnerables, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador está trasladando muchos más recursos de los contribuyentes a los ricos. Explico por qué.

El asunto tiene que ver con las finanzas públicas y la deuda en particular. Para ilustrarlo, menciono el caso estadunidense. El gobierno de Trump está gastando como loco. El déficit público está alcanzando el 4%, como proporción, del Producto Interno Bruto (PIB). Este año, dicho déficit alcanzará un billón de dólares (un millón de millones). No obstante, ni los mercados ni los expertos están muy preocupados. ¿Por qué?

Para medir la salud de las finanzas públicas es muy importante la relación entre las tasas de interés y el crecimiento económico. Si los intereses anuales que paga el gobierno son menores al crecimiento anual del PIB, la deuda pública se considera como “manejable”. Es lo que está ocurriendo en Estados Unidos. El bono del tesoro estadunidense a diez años paga un rendimiento anual de 2.4 por ciento. El PIB, sin embargo, está creciendo a 3.2% anual.

El aumento del déficit público en Estados Unidos no está generando un incremento en las tasas de interés. Los inversionistas están dispuestos a financiarlo a una tasa baja porque les gusta el crecimiento de ese país. La mayor deuda pública tampoco está generando un “efecto desplazamiento” (crowding out), donde los empresarios no pueden colocar la deuda que requieren porque el sector público los saca del mercado al estar demandando muchos recursos. Por el contrario, hoy las empresas estadunidenses están nadando en efectivo. Muchas ya no saben ni cómo invertirlo.

Paso, ahora, al caso mexicano. Al contrario de Estados Unidos, aquí las tasas de interés son mucho más altas que el crecimiento económico. El bono del tesoro mexicano a diez años tiene un rendimiento de 8.05 por ciento. El último incremento anual del PIB reportado es de 1.3 por ciento. La economía mexicana, no sólo se está desacelerando, sino que prácticamente se estancó durante el primer trimestre de 2019.

La deuda pública está pagando enormes rendimientos. El gobierno de López Obrador presupuestó este año 749 mil millones de pesos para financiar sus adeudos (esta cifra no incluye los pasivos laborales). Esta partida representa el 13% del gasto total del gobierno federal en 2019 y supera a la de la inversión pública.

Hay que reconocer que la presente administración se ha portado bien en términos de sus finanzas. Hasta abril, había generado un superávit antes de pagar la deuda. Sin embargo, el pago de intereses se incrementó, con respecto a abril de 2018, en 101 por ciento. Tan sólo en abril de 2019, se erogaron 67 mil millones de pesos.

Las tasas mexicanas son muy apetitosas. Mes tras mes, el gobierno de AMLO está transfiriendo miles de millones de pesos para enriquecer a la gente que tiene dinero y que anda buscando oportunidades para maximizar sus rendimientos sobre el capital. Esto incluye no sólo a los ricos mexicanos, sino también a los de otros países. Los extranjeros son tenedores de 2.2 billones de pesos de valores gubernamentales.

Alguien podría argumentar que AMLO no es el culpable de las altas tasas de interés. Sí y no. Por un lado, es cierto que una institución autónoma, el banco central, define las tasas. Pero, por el otro, el Banco de México inevitablemente tiene que tomar en cuenta los errores gubernamentales para evitar que la inflación se dispare. Equivocaciones como las de cancelar el nuevo aeropuerto en Texcoco, por ejemplo.

Vamos a darle, sin embargo, el beneficio de la duda a López Obrador en el tema de las altas tasas de interés. Vamos a decir que él no tiene la culpa. De lo que sí tiene culpa es del bajo crecimiento económico. Lejos de tomar decisiones para fomentar la inversión privada, este gobierno sigue asustando a los que quieren arriesgar su dinero en negocios reales (fábricas, construcciones, tiendas, etcétera). Con razón, muchos prefieren invertir en bonos gubernamentales mexicanos. Y mientras el crecimiento económico porcentual sea menor a las tasas de interés, continuará la enorme transferencia de dinero público a los ricos que están metiendo su dinero en México, no para crear nuevos negocios, sino para aprovechar las altas tasas de interés.

                Twitter: @leozuckermann

Página 2 de 322

Artículos relacionados