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Esclavitud

Esclavitud

Una justicia no plasmada en la ley es un juicio moral y un Estado de derecho no se rige por juicios morales

 

23 de Abril de 2019

 

“Callaron como momias cuando saqueaban y pisoteaban los derechos humanos y ahora gritan como pregoneros que es inconstitucional hacer justicia y desterrar la corrupción. No cabe duda que la única doctrina de los conservadores es la hipocresía. Son como sepulcros blanqueados”.

¿Momias, pregoneros, hipócritas? Habla un jefe de Estado, habla de sus gobernados. Ésa fue su reacción a las respuestas jurídicas que recibió su aberrante memorándum que ordena a tres secretarios de Estado incumplir con la norma constitucional.

La Barra Mexicana, Colegio de Abogados y muchos otros juristas y actores, reaccionaron con azoro: las autoridades están obligadas al cumplimiento de las normas, no digamos ya de la Constitución. El Ejecutivo federal protestó cumplir y hacer cumplir esas normas. A los servidores públicos sólo les está permitido lo que está normado y, obviamente, no está normado violentar la ley. La confusión es total: se incumplió la ley al permitir a la CNTE bloqueos a vías generales de comunicación; ahora se ordena incumplir una reforma constitucional y liberar presos. Es una subversión del Estado de derecho.

De inmediato viene otro round, no filosófico, de primer año en derecho. Ni lo duden, lanza a periodistas, “entre la ley y la justicia debe privar la justicia”. Pero, ¿cuál justicia?, porque una justicia que no está plasmada en la ley es un juicio moral y un Estado de derecho no se rige por juicios morales. En la vida pública, los patíbulos individuales creados por las fantasmagorías individuales han sido las puertas de entrada a los peores regímenes autoritarios. Una rápida revisión de Hannah Arendt sería muy útil.

La tergiversación histórica aterra. El pensamiento conservador ha sido una de las fuentes más ricas de la filosofía política que ha alimentado la libertad como hoy la concebimos. Locke fue un gran liberal con rasgos conservadores. Hegel enarbola una reacción conservadora después de ver a Napoleón invadiendo Jena en defensa de su racionalidad. Burke fue gran manantial en contra de la dictadura del racionalismo sin brida. Víctor Hugo tuvo como parlamentario posiciones conservadoras. Y qué decir de Lucas Alamán o más cerca de Gómez Morín o deLuis H. Álvarez o de Carlos Castillo Peraza, que nutrieron la democracia mexicana. Y ahora para la 4T resulta que la única doctrina de los conservadores es la hipocresía. ¿Ignorancia o perversidad? Imposible entender la grandeza de los ilustres liberales sin conocer a los importantes conservadores. ¿Sepulcros blanqueados?

Pero en la época de las etiquetas fáciles, desde lo alto se inventan fórmulas sencillas para explicar a un país muy complejo. Así, en el imaginario colectivo la “mafia del poder”, sea esto lo que sea, los “fifís”, los “conservadores”, “los hipócritas” hoy ya son responsables si las cosas no le salen bien a la 4T y no saldrán bien si de entrada convocan a la ilegalidad, si no respetan los mercados, si no reponen el NAIM –limpio hasta ahora–, si no fortalecen la recaudación con tenencia y predial, si no dejan de agredir a inversionistas, calificadoras y hasta “gasolineros”, –como si la presidencia fuera un inspector de precios–. Cada día lanza infundios, descalificaciones, epítetos, amenazas, “si se pasan...” analogías absurdas, falsas moralejas sobre asechanzas que nadie ve en la vida cotidiana, pero que explican un discurso paranoico que envenena el ambiente público. Ahora resulta que la masacre en Veracruz es producto... ¡del neoliberalismo! Qué vileza. La aprobación ya cae, no asombra, según las cifras la mayoría de los ciudadanos quiere regresar a la tranquilidad de su vida cotidiana afectada hoy por esta política. El costo de la desazón e intranquilidad, de la incertidumbre provocada, ya es muy alto.

Gobernar requiere de mesura. El temperamento incendiario puede ser una esclavitud para el gobernante. Paradojas: tener poder y a la vez ser esclavo del propio temperamento. Pequeño problema: hay 125 millones atrapados en esta esclavitud.

AMLO VIOLADOR DE LA CARTA MAGNA

 
 

Violación a la Constitución

Durante los últimos dos siglos se pretendió transformar la realidad nacional mediante la expedición de nuevas constituciones o reformándola; sin embargo, no sólo se incumplió tal objetivo, sino que se reafirmó la ausencia de cultura de legalidad en nuestro país

 

24 de Abril de 2019

 

Bastaron menos de 150 días para que violara su promesa de cumplir y hacer cumplir la Constitución, dejando sin efectos la reforma educativa. ¿Qué garantiza que no haga lo mismo con la reforma energética o el cumplimiento de los contratos firmados conforme a la misma?

El 16 de abril firmó un memorándum dirigido a los secretarios de Hacienda y Crédito Público, así como de Gobernación, además del de Educación, mediante el cual señaló que “Mientras el proceso de diálogo no culmine en un acuerdo, las otras instancias del Poder Ejecutivo Federal involucradas dejarán sin efecto todas las medidas en las que se haya traducido la aplicación de la llamada reforma educativa”.

Se trata de lineamientos y directivas dirigidas a sus secretarios de despacho; nadie lo inventó, él mismo lo dio a conocer a la sociedad. Es probable que a quienes votaron por él no les interese que el Ejecutivo Federal, violando la Ley Suprema de toda la Unión, instruya dejar sin efecto todas las medidas en que se haya traducido una reforma constitucional, porque consideran que no les afecta dicha medida, o porque no alcancen a dimensionar las implicaciones de un acto como éste.

Sin embargo, nadie debe llamarse a sorprendido que los efectos de cualquier disposición constitucional o legal está sujeta a la discrecionalidad de lo que él considere injusto (sin siquiera echar a andar su mayoría en el Congreso de la Unión y las Legislaturas de los Estados para guardar las formas).

Lo anterior, más allá de que el memorándum se someta a consideración de la SCJN vía acción de inconstitucionalidad, que es el mecanismo previsto en la propia norma para garantizar su observancia, a pesar que de antemano él se ha dedicado a desacreditarla o incluso amenazado, mediante terceros, con incrementar el número de ministros en la Corte, sólo para ejercer el control sobre ella.

Durante los últimos dos siglos se pretendió transformar la realidad nacional mediante la expedición de nuevas constituciones o reformándola, sin embargo, no sólo se incumplió tal objetivo, pero lo peor de este mecanismo retórico y populista es que se reafirmó la ausencia de cultura de legalidad en nuestro país. A pesar de ello, por si fuera poco, ahora se dejan sin efecto la reforma constitucional mediante un “memorándum” que establece lineamientos a los secretarios de despacho, para cambiar la realidad. Obviamente las consecuencias ahora serán vergonzosas y lamentablemente peores.

Si alguien tiene duda de la violación constitucional, sólo lea el artículo 136 que establece “Esta Constitución no perderá su fuerza y vigor, aun cuando por alguna rebelión se interrumpa su observancia” o el Artículo 135, que señala “La presente Constitución puede ser adicionada o reformada. Para que las adiciones o reformas lleguen a ser parte de la misma, se requiere que el Congreso de la Unión, por el voto de las dos terceras partes de los individuos presentes, acuerden las reformas o adiciones, y que éstas sean aprobadas por la mayoría de las legislaturas de los Estados y de la Ciudad de México”.

También están en el centro de esta violación constitucional los estudiantes, a quienes se les viola su derecho a recibir una educación, con todas las características que ordena la ley suprema de la unión, y que es el medio más eficaz para que millones de mexicanos superen las condiciones de retraso y pobreza en que viven. Claro, salvo que opinen lo contrario millones de seguidores respecto de las afectaciones que hasta ahora se les ha causado a los estudiantes en todo el país con motivo de los paros de labores, huelgas y falta de preparación, capacitación y evaluación de los profesores.

¿Qué sucedería si, mediante un memorándum similar, los Jefes de Estado de los principales países de la OCDE hicieran lo mismo respecto de normas constitucionales de sus respectivos países? Tal vez no se ha hecho un reclamo mayor porque hasta ahora ese memorándum sólo podría afectar a los hijos de los millones de personas que votaron por él, pero si un memorándum similar afectara a los inversionistas de Nueva York, ya estaría el secretario de Hacienda y Crédito Público nuevamente dando explicaciones al respecto allá mismo, como lo tuvo que hacer con la cancelación del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México. Finalmente, la inseguridad que padecemos y que se comprometió a resolver no se logrará violando la Constitución, con independencia de los pactos y acuerdos que haga con la CNTE o cualquier otra organización similar.

PABLO GÓMEZ SALE A DEFENDER A SU JEFE AMLO

El memorándum de AMLO: De la forma al fondo

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Algunos, los conservadores, no se han dado cuenta de que la manera de hacer política está cambiando en aras de que cambie el contenido de la misma, el fondo. No se trata de que ese cambio sea bueno nomás por serlo, pero de que hay cambio, lo hay.

El presidente ha firmado un documento insólito: un memorándum público dirigido a una secretaria y dos secretarios de Estado, recordándoles la política administrativa que se habrá de aplicar en lo referente a la educación básica. Como eso es desusado, luego se ha señalado como “inconstitucional” por varios opositores y algunos críticos. Un exministro de la Suprema Corte dijo que era recurrible: lo es todo acto conocido de la autoridad.Los presidentes mexicanos no tenían costumbre de recordar a sus subordinados el contenido de la política de manera pública más que cuando declaraban: “he dado instrucciones para…”, pero, ¿sus órdenes estaban por escrito?

El memorándum de AMLO está firmado y es público porque es parte de una difícil negociación, en varias bandas, para abrogar la reforma educativa de Peña Nieto, tal como lo dice el texto presidencial. Ese es el fondo.

Las oposiciones tienen una iniciativa conjunta. El SNTE, que no se movilizó contra aquella reforma, nunca ha estado de acuerdo con la misma. Se encuentran de manera relevante los maestros (CNTE) que lucharon arduamente contra ella y fueron víctimas de represalias administrativas y penales. Finalmente, está el bloque parlamentario mayoritario y el gobierno de López Obrador que buscan la manera de construir el acuerdo conveniente.

La iniciativa original enviada por el Ejecutivo ha sido modificada en un proceso enredado, pero el dictamen aprobado en comisiones de la Cámara de Diputados no es del todo el texto que se requiere.

El memorándum expresa algunos aspectos que no podrían ir tan claramente en un decreto de reforma constitucional, tales como actos de política administrativa que son necesarios: revocar ceses, tratar de cancelar procesos penales, dejar de pagar a los “aviadores”, centralizar la nómina, contratar prioritariamente a los egresados de las normales, entre otros aspectos.

El actual gobierno busca, como todo mundo sabe, la abrogación de la reforma educativa. Mientras tanto, hay que tomar algunas orientaciones, pero, sobre todo, advertir que, después de la aprobación del nuevo texto constitucional, la cauda dañina de la reforma va a quedar subsanada.

Políticos y juristas acartonados parecen no entender el contexto político. No existe en el memorándum ningún acto de gobierno contrario a la Carta Magna porque, para empezar, no se trata de un decreto, sino de un recordatorio interno sobre la orientación política del Ejecutivo en el tema.

Si esos “especialistas” escandalizados quieren defender la reforma de Peña Nieto, tal como parece, que lo digan y veremos cuál es el contenido del debate. Si defienden el método de la política en lo oscurito, como era antes, que lo señalen también. Si lo que molesta es que el Ejecutivo pueda dar a conocer públicamente orientaciones internas dirigidas a su gabinete y no sólo actos concretos, pues están viviendo en otra época.

Si en lugar de memorándum ese texto hubiera sido el de un discurso, los objetores no habrían podido decir nada por falta de firma, es decir, de formalidad. Pero entonces no tendría el alcance que se le ha dado en el marco de las negociaciones entre bandos que no se tienen confianza entre sí.

Ya no son tiempos de aquella hipocresía bajo la cual las decisiones del presidente eran grises, de tal forma que, si acaso generaban rechazo, la culpa era del secretario de Estado del ramo. “Reservar instancia”, se decía, cuando se ejecutaba algo que podría luego ser rectificado por el superior, aunque éste lo hubiera decidido desde un principio. Pura forma.

En cuanto a motivar y fundar los textos oficiales, eso opera para las órdenes, decretos, resoluciones, contestaciones y cosas por el estilo, con el propósito de hacer valer los principios de legalidad y certeza. Pero no se puede estar hablando de la misma manera para todo memorándum interno del gobierno. Cuando alguno de los secretarios que recibieron el memorándum dicte alguna resolución, entonces de seguro dirá bajo qué norma está actuando: así podrán los juristas acartonados tomarse la molestia de ir con los jueces.

Otros han dicho que el memorándum no tiene importancia ni trascendencia porque no es una figura jurídica. Entonces, ¿por qué lo cuestionan?

Gracias al ruido desatado sobre el dichoso memorándum, éste ha tenido mayor resonancia. Como la discusión sobre su legitimidad es algo que no puede conducir a ningún acuerdo, entonces se ha convertido en un instrumento político de mayor alcance. La discusión es algo que a México le había hecho falta durante décadas. Ahora se discute casi todo lo formal, hasta el tiempo que duran las conferencias mañaneras del nuevo presidente.

Sin embargo, en política la forma no es fondo; sólo el fondo lo es. Lo trascendente no es la forma de memorándum sino el contenido del texto firmado y, especialmente, lo que se va a hacer.  

Este análisis se publicó el 21 de abril de 2019 en la edición 2216 de la revista Proceso

Un confuso concepto de ley

 

 
 
 
 
 
 

Un confuso concepto de ley

Durante estos primeros meses de la administración federal, en diversas dependencias se han tomado decisiones que atentan contra la ley de forma clara

 

20 de Abril de 2019

 

 

Ricardo Alexander Márquez Padilla

 

Una de las frases más conocidas –y pegajosas- de nuestro presidente, Andrés Manuel López Obrador, dicta que “al margen de la ley, nada; por encima de la ley, nadie”, sin embargo, existen elementos para pensar que no es muy claro el concepto que el primer mandatario entiende por ley. No obstante, tiene toda una oficina para asesorarlo en la materia, llamada Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal y que encabeza Julio Scherer, muchas de sus acciones no se apegan al principio de legalidad, según el cual todo acto de autoridad debe estar fundado y motivado, es decir, cualquier funcionario público no puede hacer más de lo que permite la norma, además de que no parece ser su prioridad que ésta se aplique en todos los casos.

Apenas esta semana, el Ejecutivo federal firmó un “memorándum” en el que instruye a la secretaria de Gobernación, al secretario de Hacienda y al secretario de Educación Pública a que dejen sin efectos la Reforma Educativa impulsada por el gobierno de Enrique Peña Nieto, sin embargo, no es su facultad hacerlo; el Presidente no puede decidir qué ley cumplir y cuál no.

En el mismo sentido, tampoco puede pedir a su equipo, sin causa demostrada que lo justifique, que no contraten a tal o cual empresa, como ocurrió con el oficio signado por el mandatario hace un par de semanas, respecto de los distribuidores de medicamentos más grandes del país, por posibles actos de “corrupción y tráfico de influencias”, violando flagrantemente el principio de presunción de inocencia.

Por otro lado, durante estos primeros meses de la administración federal, en diversas dependencias se han tomado decisiones que atentan contra la ley de forma clara, desde el despido injustificado de servidores públicos sin las liquidaciones a las que tienen derecho, pasando por la cancelación arbitraria de contratos contraídos en la administración pasada sobre proyectos de infraestructura, hasta el ignorar normas en materia ambiental, como el desmonte que se hizo en el predio donde se pretende construir la refinería de Dos Bocas, en Tabasco.

Pero, además de lo anterior, podemos encontrar varios casos en los que el Presidente ha caído en omisiones a su cargo al instruir que no se aplique la ley, como cuando la —cada vez más empoderada— Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) bloqueó por semanas las vías férreas de Michoacán, causando daños millonarios a las industrias de México, o en las tantas ocasiones —cada vez más comunes— en las que pequeños grupos “toman” las casetas de cobro de autopistas, a la vista de la Policía Federal y las autoridades de Capufe, y no permiten el paso de los vehículos sino mediante el pago de una cuota, lo que resulta completamente ilegal e incluso, como dice el primer mandatario, inmoral.

Más preocupante aun es el hecho que apenas esta semana el Presidente declaró que priorizará la justicia —o su interpretación en torno a ella— sobre la ley, lo que en el fondo implica que estamos dando pasos hacia atrás en la carrera que ya íbamos perdiendo para el fortalecimiento del Estado de derecho, y el más grande perjudicado de esta estrategia va a ser el mismo gobierno que, poco a poco, empieza a perder las riendas de un prometedor país.

La Helms-Burton: ¿A quién daña la rosca que aprieta?

La Helms-Burton: ¿A quién daña la rosca que aprieta?

En todas las vueltas a la rosca hay daño, molestia, perjuicio al pueblo cubano, no son golpes dirigidos contra un solo objetivo determinado, son como «bombas económicas expansivas» que alcanzan a todo el que está su alrededor

Autor:  | Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla.

La Helms-Burton: ¿A quién daña la rosca que aprieta?
Foto: Granma

El gran escritor norteamericano Ernest Hemingway participó en la Guerra Civil Española como corresponsal, lo que le permitió apreciar y valorar directamente los acontecimientos bélicos que se sucedieron, y con ello el ideal republicano, el amor y la lucha, la barbarie fascista y la muerte, en su novela Por quién doblan las campanas, publicada en 1940.

En su conocida obra literaria sintetiza el horror de aquella contienda, expone las implicaciones que tenía para la humanidad y deja constancia histórica de la tragedia, desde el título mismo, acudiendo a una cita del genio poético del inglés John Donne (1572-1631): «Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por ello nunca preguntes por quién doblan las campanas: doblan por ti».

¿Por quién doblan las campanas?, insinuante y genial, nos dice que el hombre (como ser humano: hombre o mujer) forma parte de un «ser colectivo», constituido por la suma de todos; inexorablemente ligados, y cuando algo de esa existencia desaparece es como una parte que se desmorona o desprende de ese «ser único» que conforma la humanidad, que no es más que la unión de todos los hombres, cada uno como ser social.

Como hemos dicho en otras ocasiones, el Bloqueo, como guerra económica, es un conjunto de medidas «seudolegales», más bien totalmente ilegales, porque a pesar de su enunciado normativo, o sea, a pesar de asumir forma de leyes u otras disposiciones jurídicas exceden del ámbito de la facultad legislativa de un Estado al pretender dictar normas, que extraterritorialmente se apliquen a todos (no solo a sus ciudadanos) y en cualquier lugar del mundo (y no solo en territorio de EE. UU.).

Así ese Bloqueo ilegal e injusto causa daños a todos y no solo a los cubanos, aunque nuestro pueblo digno, pacífico y trabajador, indiscutiblemente, y por mucho, es el más afectado.

Los cubanos sabemos que el Bloqueo y, como parte de él, la Ley Helms-Burton, es una guerra económica para derrocar la Revolución; es también, por su saña despiadada, un castigo, una «vendetta» por hacer una Revolución en las propias narices de la primera potencia mundial.

Hecho agravado por tratarse del paraíso soñado por el poderoso vecino del Norte, que debió caer como una manzana madura en manos del imperio. Sabemos también que la versión agravada actual, llamémosla «la rosca que aprieta», es un castigo adicional fruto de una especie de «perreta» del sector más reaccionario de la extrema derecha cubanoamericana, por 60 años de política fracasada.

Pero la rosca que aprieta por «vendetta» y «perreta» no distingue, y aprieta sí, a todo el que caiga o se encuentre en su campo opresor, como la bomba que  cae  mansa del cielo y mata a todo el que alcance a su alrededor. Por ello, vale la pena preguntarse: ¿a quién daña o afecta?

Una vuelta a la rosca, bajo el pretexto infundado de los ataques sónicos. Paranoia fantasiosa de ciencia ficción, que trae como consecuencia la reducción drástica del personal de las Embajadas de ambos países, en sus respectivas sedes: La Habana y Washington, por decisión unilateral del Gobierno de EE. UU., violatoria de las Convenciones de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, y sobre Relaciones Consulares de 1967. 

Disminución de los contactos para mejorar las relaciones entre los dos países, dificultades y molestias para obtener visas. Daña a los cubanos de un lado y a sus familiares del otro, que ven impedidas sus visitas, perjudica también a los estadounidenses interesados en conocer Cuba, que puedan asumir temor a viajar a La Habana; por supuesto, daña al turismo, disminuyen los viajes de los estadounidenses a Cuba, daña la economía cubana y, con ello, al pueblo cubano. 

Otra vuelta a la rosca: enmiendas a las Regulaciones de Control de Activos Cubanos y a las Regulaciones para la Administración de las Exportaciones del Departamento del Tesoro emitidas el 9 de noviembre de 2017, listado de Entidades Restringidas. Infunde temor a los que comercien con empresas cubanas, molesta, crea incertidumbre, daña y perjudica al empresario extranjero interesado, que pierde oportunidad y daña la economía cubana.

Otra vuelta a la rosca: el 15 marzo de este año, la Embajada de EE. UU. en La Habana anuncia que los visados para los cubanos servirán para una sola entrada a EE. UU. El propio Miami Herald publica «que esa nueva política para otorgar visas a los cubanos daña a las familias y tendrá efectos perjudiciales en el sector privado».

No es necesario más explicación, perjudica a los cubanos y a sus familiares, de uno y otro lado, y daña seriamente a los trabajadores por cuenta propia.

Otra vuelta a la rosca: amenaza y cambio de política en la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton, que permite a los ciudadanos estadounidenses cuyas propiedades fueron objeto de nacionalizaciones por las leyes cubanas a partir de enero de 1959, presentar reclamación ante las Corte de EE. UU., contra aquellas personas que «trafiquen» con sus antiguas propiedades, pasando por encima del derecho de un Estado soberano, de la práctica internacional en materia sobre nacionalizaciones, y de lo establecido al efecto por el Derecho internacional y la propia ONU.

Autorización de demandas contra las entidades cubanas restringidas. Temor de los que comercian con ellas por incertidumbre.

Amenaza de ampliar su aplicación a los inversionistas extranjeros. Expectativa de miles de demandas contra los empresarios extranjeros. Dudas y preocupaciones en los inversionistas extranjeros interesados en invertir en Cuba. Lesiona la soberanía de los  Estados de los inversionistas.

Perjudica la economía cubana y con ella al pueblo, como lesiona también a todo extranjero que negocie, comercie o invierta en Cuba. Viola el derecho de los Estados soberanos.   

Otra vuelta a la rosca: se cancela el Acuerdo entre la Federación Cubana de Béisbol y la Major League Baseball; un feliz acuerdo, logrado luego de esfuerzo y razonamiento conjunto, que ponía fin al tráfico de personas con los jugadores cubanos de béisbol, al riesgo en salidas ilegales, a que los talentos se conviertan en mercancías manejadas por los mercaderes sin escrúpulos que los seducían y llevaban a aventuras sin final seguro. Perjudica a los jóvenes deportistas y a los equipos de ee. uu. interesados en ellos.

¿A quién daña la rosca que aprieta? En todas las vueltas a la rosca hay daño, molestia, perjuicio al pueblo cubano, no son golpes dirigidos contra un solo objetivo determinado, son como «bombas económicas expansivas» que alcanzan a todo el que está su alrededor.

Daña el entendimiento entre los cubanos de aquí y de allá, separados, muchos de ellos sin voluntad propia, por una estrecha franja de mar, cuando la mayoría somos hermanos, hijos, padres, primos, tíos, amigos o vecinos.

Daña también a los estadounidenses, vulnera sus derechos vinculados al turismo, el comercio o la inversión.  Daña al empresario extranjero, sin distinción de nacionalidad, vulnera sus derechos, transgrede el Derecho internacional y con ello hace trizas la soberanía de los Estados cuyos nacionales se ven afectados por una norma  extraterritorial que no debía alcanzarles.

¿Quedarán indefensos por sus Gobiernos o se alzarán las voces y habrá acciones contra el hecho ilícito internacional? Cuba, los cubanos y su Revolución resistiremos con estoicismo, como en estos 60 años de criminal Bloqueo, y seguiremos en el empeño de construir una sociedad más justa. No hay rosca, por mucho que apriete, que ahogue la dignidad de un pueblo, su espíritu de lucha, de independencia y libertad. Aunque doblen las campanas por ti, por mí, por todos.

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