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Les importó un comino que los acusaran con sus “mamás y abuelos”

 
 

Les importó un comino que los acusaran con sus “mamás y abuelos”

 

 

03 de Octubre de 2019

Al “cinturón de la paz”, presumiblemente integrado por 12 mil trabajadores del Gobierno de la Ciudad, le hicieron múltiples agujeros en la marcha para conmemorar los 51 años de la matanza de estudiantes en Tlatelolco.

No resistió las embestidas de los anarcos, a los que les importó un comino la advertencia del Presidente de que los iba a acusar con sus mamás y abuelos, y volvieron a vandalizar en la CDMX.

Los integrantes del cinturón se replegaron apenas se pusieron feos los fregadazos. Se quitaron las camisetas que los distinguían, para no ser blanco de la brutalidad de lo llamados “anarcos”, que llevaban consigo cohetones, piedras, pintura y palos.

 

* Lo hemos repetido hasta el cansancio. Las buenas maneras de Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno, no sirven con los violentos. Utilizar civiles para inhibir vándalos era una apuesta arriesgada.

La ruptura del “cinturón de la paz” obligó a la policía capitalina a intervenir.

Encapsularon a los anarcos que, sin embargo, alcanzaron a romper, quemar, pintar muros, apedrear, agredir a civiles, policías y periodistas en las inmediaciones de avenida Cinco de Mayo.

Y, sin embargo, los daños fueron mucho menores a los sufridos en manifestaciones anteriores.

Bastó que la policía encapsulara a los encapuchados, antes de que llegaran a la Plaza de la Constitución, para neutralizarlos. No fue necesario reprimir. Fue suficiente la contención. Poco a poco bajó la tensión.

Ojalá la experiencia sirva para que Sheinbaum entienda que contener no es reprimir y que un buen gobierno no puede claudicar en la defensa de la integridad y los bienes de los ciudadanos.

 

* Hay una buena noticia entre muchas malas. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación le dio un revés al empresario Jaime Bonilla, cobijado por Morena, quien fue electo gobernador por dos años, pero buscaba quedarse cinco.

Es del dominio público que para lograr su propósito se valió de diputados locales —incluso panistas— a los que maiceó para que modificaran la Constitución local después de la elección.

Pero el PRD, Movimiento Ciudadano y el partido local Transformemos impugnaron la reforma del Congreso local y evitaron el atropello a los electores de Baja California, que lo eligieron únicamente por dos años.

 

* Lo que sigue también suena bien. El viernes arranca el programa La Escuela es Nuestra, anunciado el pasado mes de julio por la SEP.

Consiste en hacer transferencias directas por 20 mil millones de pesos a planteles escolares ubicados en comunidades marginadas del país.

Las transferencias van de 150 mil a medio millón de pesos por escuela. La cantidad que se asigne a cada una dependerá de las necesidades de infraestructura que tenga.

“En algunas no hay ni piso ni baños”, subraya una fuente de la SEP.

En México hay 103 mil planteles con carencias de infraestructura. Una cifra de vergüenza.

 

* Ya hay un diputado que le hizo caso al exboxeador Julio César Chávez, otrora campeón mundial en diversas categorías, quien luego de ser asaltado por motociclistas en la CDMX, exigió se les ponga un hasta aquí.

El citado legislador presentó una iniciativa que impide a un usuario de motos de menos de 500 centímetros cúbicos llevar acompañantes.

“Hemos visto cómo a familias completas las han vulnerado en sus vehículos, las han asaltado; les han quitado su tranquilidad delincuentes que usan la motocicleta para escapar”, dijo.

Adicionalmente, propone modificaciones al reglamento de tránsito para que sea obligatorio rotular con la matrícula de la placa, el casco, la chaqueta, o la chamarra, según sea en caso.

Pero no se asuste. No es un legislador federal. Se trata de Gerardo Islas, diputado local en Puebla.

Estaban hasta la madre y querían echar desmadre

Estaban hasta la madre y querían echar desmadre

• Creo que González de Alba fue quien mejor entendió el movimiento estudiantil de 1968.

 

02 de Octubre de 2019

Que no se nos olvide lo que hoy, dos de octubre, se conmemora. La brutal represión por parte del Estado mexicano de una manifestación estudiantil en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco. ¿Quién disparó?
¿Fue el Batallón Olimpia, el Ejército, la Dirección Federal de Seguridad, todos? Bien a bien no se sabe. Tampoco cuántos muertos hubo. La periodista italiana, Oriana Fallaci llegó a decir que más de mil. El periódico británico The Guardian reportó 325. La Fiscalía creada por Vicente Fox en 2001, encabezada por Ignacio Carrillo Prieto, contabilizó 68.
En la estela conmemorativa del lugar aparecen 38 nombres. Las diferencias son abismales, pero lo que importa es que hubo muertos y heridos en una manifestación pacífica de estudiantes debido a las intrigas palaciegas de un régimen autoritario, que no supo ni quiso ceder un milímetro en el monopolio que tenían del poder.

Ese evento marcó el comienzo de la liberalización y democratización del régimen que permitió que México finalmente se convirtiera en una democracia liberal. Recordemos hoy a los brillantes líderes estudiantiles de 1968 que ya se nos adelantaron: Marcelino Perelló, Eduardo Valle, Luis Tomás Cervantes Cabeza de Vaca, Raúl Álvarez Garín, Roberto Escudero y mi estimado y extrañado Luis González de Alba quien, hace tres años se suicidó precisamente un dos de octubre.

Creo que González de Alba fue quien mejor entendió el movimiento estudiantil de 1968. En una entrevista que le hizo Alejandro Toledo en Milenio en 2008, así lo describió:
“Yo digo que todo joven se sentía de alguna forma preso, hundido; México era un país de prohibiciones. Lo dijo bien Díaz Ordaz en su informe del 1 de septiembre: habíamos creído ser un islote intocado. Y sí, de ese islote intocado era de lo que estábamos hartos, todos, sin considerar ideologías.
Había prohibición de cómo vestirte, cómo dejarte el cabello; no había conciertos de rock, las películas eran censuradas, algunas eran permitidas con cortes, pero otras simplemente eran prohibidas. Y en el movimiento estudiantil todo el mundo, de izquierda o derecha, encontró esa libertad que nunca había sentido”.

En 1993, Luis publicó un magnífico artículo en Nexos titulado “1968: La fiesta y la tragedia”. Ahí se encuentra la grandeza de González de Alba quien, en lugar de medrar como “líder del 68” como muchos hicieron, realiza un sano revisionismo histórico, que le costaría muchísimo en su relación con la izquierda mexicana.

Luis reconoce la feroz represión del gobierno de Díaz Ordaz y el cambio que esto propició. Pero ofrece interpretaciones alternativas del movimiento. Ejemplo uno: “Los estudiantes entonces, como ahora, éramos una clase privilegiada. La pasábamos bien […]
Falso que una voz nos dijera ‘abandona todo y sígueme’, para de esa manera convertirnos en los cauces del descontento social, descontento del que no éramos parte, pero que encabezaríamos, según esta religión, como profetas de los oprimidos. Tontería y mentiras repetidas por todos nosotros durante un cuarto de siglo”.

Ejemplo dos: “Un día mandamos todo al carajo. No por Marx sino por Reich. Fue una fiesta, una explosión luego de 50 años de buen comportamiento. De Vallejo y Campa apenas ayer habíamos oído hablar, pero qué divertida era la fiesta, las calles hechas nuestras, el carnaval, la pereza, el tráfico detenido, el desmadre, la súbita hermandad entre desconocidos…”.

Qué grande Luis, quien terminó preso en Lecumberri. Siempre lo admiré por su entereza al haber desmitificado el movimiento del 68 para las generaciones posteriores.
En conclusión: los estudiantes, privilegiados sociales, estaban hasta la madre y querían echar desmadre. Ahogados en un país de prohibiciones, pretendían algo muy humano: más libertad.

Lo lograron. Fueron la semilla que permitió que floreciera un régimen democrático-liberal. Paradójicamente, hoy, en las calles de la Ciudad de México protestan jóvenes encapuchados que se dicen anarquistas y atreven a quemar una librería gritando “leer es para burgueses”. Quizá hoy regresen estos grupos a la manifestación conmemorativa del dos octubre con esa violencia y estupidez que los caracteriza.
Me imagino qué dirían Luis González de Alba, Marcelino Perelló o el Búho de ellos…

 

Dos de octubre no se cuida

 
 
Dos de octubre no se cuida

Bitácora del director

PASCAL BELTRÁN DEL RÍO

Dos de octubre no se cuida

 

 

02 de Octubre de 2019

El gobierno capitalino ha abdicado de su principal responsabilidad dentro del pacto social: velar por la seguridad y los bienes de los gobernados.

Enredado en su propio discurso sobre la libertad de manifestación, ha optado por la retirada, por no hacer cumplir la legalidad. Frente a sucesivas explosiones de vandalismo callejero –que han dañado el patrimonio de la ciudad como nunca se había visto–, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, se ha paralizado.

Ahora quiere que la vigilancia de los monumentos y los negocios que están en la ruta de la manifestación que se realizará hoy para conmemorar los 51 años de la matanza de Tlatelolco recaiga en los propios ciudadanos de la capital.

Eso ya ha venido ocurriendo, por cierto. El pasado jueves, los dueños de muchos negocios tuvieron que defenderlos de los ataques de los vándalos porque los policías que pagamos los contribuyentes no aparecían por ningún lado.

Pero lo que pretende ahora Sheinbaum es que se formen “cinturones de paz” para evitar la destrucción. Es decir, que los gobernados den la cara por la seguridad, con la esperanza de que ella no tenga que pagar el costo de hacer lo que está obligada por la ley: imponer el orden y detener a los infractores.

No ha quedado clara la manera en que quiere lograrlo. Ayer, en conferencia, dio a entender que los “cinturones de paz” los conformarían funcionarios de su gobierno y de los ayuntamientos de la capital.

¿Quiere decir que los convocará a asistir de manera voluntaria u obligatoria? Quién sabe. Pero, en cualquier caso, se trata de una grave equivocación. La capital no necesita llamar a los ciudadanos en su defensa. No nos están invadiendo los marcianos.

El número de vándalos que participaron en los desmanes del jueves y sábado es muy reducido. Fácilmente podrían ser contenidos por la policía capitalina. Eso de que se abolió el Cuerpo de Granaderos es una faramalla. Sigue existiendo, sólo que doña Claudia no lo quiere usar para que no la vayan a acusar de represora.

Los civiles no están entrenados para hacer labores policiacas ni se les paga para eso. ¿Cómo reaccionaría un ciudadano común si un vándalo le lanzara gasolina con una pistola de agua o le disparara pintura en aerosol a los ojos, como ocurrió el sábado? Seguro que, como cualquier persona sin entrenamiento para manejar multitudes, se apanicaría o se enfurecería.

Además, Sheinbaum ni siquiera se tomó la molestia de consultar su idea con los organizadores de la marcha del 2 de octubre, como ayer me dijo en entrevista Félix Hernández Gamundi, dirigente del Comité 68 y una de las figuras principales de la manifestación que se hace año con año.

Hay que recordarle a la jefa de Gobierno que nadie le está pidiendo que reprima. La represión es el uso ilegal de la fuerza pública. Lo que se espera de ella es que ordene a la policía actuar en el marco de la legalidad. Para eso tenemos policías y los pagamos con nuestros impuestos. Poner a ciudadanos a realizar ese trabajo es un acto de pusilanimidad e irreflexión.

 

 BUSCAPIÉS

*Después de un largo tiempo de no tener valor mayor que la de una credencial del club de fans de Mickey Mouse, la licencia de manejo de la Ciudad de México había adquirido respetabilidad como prueba de identidad. Yo he usado la mía últimamente para abordar un avión, pues lo estrictos controles aeroportuarios ya la admiten. Pero ahora, con la falsificación de la licencia de Rosario Robles –cosa que se usó como justificación para dictarle la prisión preventiva–, esa identificación seguramente volverá a la irrelevancia. Trágico resultado del manoseo político.

Definiciones

Definiciones

• Cuidado, porque en la apología de las transformaciones en que estamos inmersos hay una exaltación indirecta de que, en ciertos momentos, la sangre es necesaria. Cuidado, porque despreciar a las instituciones, mandarlas “al diablo”, es un abierto coqueteo con la violencia.

 

24 de Septiembre de 2019

Un dislate más de un funcionario menor, una simple anécdota. No, el incidente delata mucho más: una forma de razonar inserta en la 4T. No es un hecho aislado. Se revivió la premisa de que, en ciertas condiciones, la violencia es válida. Suena revolucionario, pero es el retorno a la justificación de la barbarie.

“...cuando un comando de valientes jóvenes de la Liga 23 de septiembre intentó raptarlo se desató una balacera en la que perdieron la vida don Eugenio y sus escoltas... y dos guerrilleros”. Ellos sólo querían secuestrarlo y pues... salió mal. Lo mataron, ése es el hecho. Los “valientes” pertenecían a un grupo subversivo que secuestraba, mataba y lo que hiciera falta para, así, obtener recursos para sus fines superiores. Cada quien que se invente los suyos. La violencia al servicio de las entelequias. Ante la cerrazón política y la división de la sociedad, “muchos jóvenes buscaron cambiar las cosas por la vía violenta”, tal el razonamiento del hoy exservidor.

Hay un punto de inflexión. La cerrazón política era real, la división también, la desesperación merodeaba. Los hechos están allí, eso fue lo que detonó la apertura política. Pero al calificarlos de “valientes” se incorpora el discurso de justificación: se vale matar. Luego, matar es valiente; cuidado, porque en la apología de las transformaciones en que estamos inmersos hay una exaltación indirecta de que, en ciertos momentos, la sangre es necesaria. Cuidado, porque despreciar a las instituciones, mandarlas “al diablo”, es un abierto coqueteo con la violencia. Cuidado, porque pisotear el derecho de tránsito durante semanas por la inconformidad ante la elección de 2006 fue un acto violento. Cuidado, porque convertir en aliado a la CNTE, que siempre ha defendido la violencia como una de sus estrategias, se puede revertir, ya vimos los amagos a los legisladores. Cuidado, porque la simple mención de negociar con delincuentes subvierte al Estado de derecho. Ése es el contexto.

Para qué segar la vida de uno de los mayores empresarios que ha dado México, uno de los mexicanos que más ha hecho por la educación en nuestro país al fundar el Tecnológico de Monterrey. O quizá los “valientes” odian la riqueza. Hizo bien la Secretaría de Cultura en deslindarse: “No hay ninguna causa que justifique la violencia... representamos a un movimiento pacifista”. Pero la gran mayoría morenista guardó silencio. A ello agréguese premiar a los sobrevivientes del ataque al Cuartel Madera, donde hubo muertos de los dos lados, es decir, guerrilleros... y soldados. Lo mismo ocurrió durante la Guerra Sucia. Son varias las señales, de allí el resquemor nacional. Hasta dónde está dispuesta la 4T a modificar leyes y comprimir los cimientos del pacto democrático mexicano, que pasa por respetar al INE y garantizarle los recursos para su operación, por respetar a la CNDH en su autonomía y, sobre todo, por descartar la violencia como arma política. Las dudas se extienden: revocación del mandato para sí mismos, tolerancia a la Ley Bonilla, amenaza de modificación a modo de la SCJN. Hay anclajes de nuestra democracia que parecieran estar en la mira. Ése es el contexto en que el atributo “valientes” y la premiación sublevan. Qué pensarán en las Fuerzas Armadas. A Echeverría se le responsabilizó de alentar el rencor contra los empresarios. Don Eugenio murió en ese ambiente. ¿Acaso repetimos?

Ante las dudas generadas, es momento de definiciones. El Presidente y Morena deben asentar sus principios con toda claridad: creen en el “comunismo”, en la reelección, en los “valientes”, en cierta violencia o son verdaderos demócratas del siglo XXI. Representan al Estado, esas definiciones básicas les allanarían el camino. “Depurar el lenguaje” es el punto número 11 del ideario de don Eugenio Garza Sada que bien harían en aplicar en la 4T.

Casi medio siglo después de su muerte, don Eugenio sigue dando batallas. En su nombre se exige una redefinición de un régimen democrático y pacifista, sin valientes.

Acuse de recibo

Acuse de recibo

• Moctezuma habló de equidad y justicia, también de interculturalidad y otros propósitos de la Nueva Escuela Mexicana, no de calidad, pero sí de excelencia educativa.

 

29 de Septiembre de 2019

El miércoles 25 asistí al seminario internacional Equidad y Justicia en la Nueva Escuela Mexicana. La Secretaría de Educación Pública y el Banco Interamericano de Desarrollo fueron los anfitriones.

Hubo presentaciones y discusiones interesantes —y provocadoras— de personalidades de varias partes del mundo. Académicos y funcionarios mexicanos no se quedaron atrás. Me agitaron el cerebro las intervenciones de Javier Murillo Torrecilla e Ivania de la Cruz Orozco.

Como en toda ceremonia oficial, las palabras de los jefes atraen más reflectores. Antes de la intervención del secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, el subsecretario de Educación Básica, Marcos Bucio, planteó las perspectivas del seminario con el fin de aprender de otras experiencias. La educación mexicana no se encierra en sí misma, parece que quiso decir.

El secretario repitió consignas sobre el Acuerdo Educativo Nacional y la política del presidente López Obrador, aunque no escuché menciones a la Cuarta Transformación.

Pudiera decirse que la pieza de Moctezuma fue mesurada e informativa. Habló de los temas de la conferencia, equidad y justicia; también de interculturalidad y otros propósitos de la Nueva Escuela Mexicana, no de calidad, pero sí de excelencia educativa.

Aprovechó el pódium para cantar victoria por la aprobación de las leyes secundarias y debatió —sin aspavientos ni descalificaciones, hay que decirlo— con analistas que están en desacuerdo con la política educativa de este gobierno. Acuso recibo de un punto.

Según mis notas, dijo algo así: “Basta con leer las leyes para darse cuenta de que no se regresará a la venta de plazas… Habrá una caja transparente para el manejo de las plazas y los distintos trámites de las maestras y los maestros que, por distintos motivos, eran causa de extorsión, abuso y corrupción”.

La Ley General del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (artículo 34, fracción IV) establece: “La Secretaría celebrará un proceso público en el que pondrá a disposición de las autoridades educativas de las entidades federativas y las representaciones sindicales, en una mesa tripartita en cada uno de los estados y la Ciudad de México, para su participación…”.

No basta con leer la ley. También hay que examinar la historia. La representación sindical ya tiene una rendija, pronto abrirá la puerta para recolonizar la política de admisión, promoción y recompensa de los maestros. Lo tripartito es temporal. Esas y otras letras de la ley vaticinan que, de nuevo, las facciones del SNTE serán rectoras en la educación básica.

Y no hay que esperar tanto. La senadora Guadalupe Murguía Gutiérrez leyó en la tribuna una convocatoria de la sección 22 de Oaxaca para puestos de supervisión. En Michoacán, la venta de plazas está en crecimiento y va de 150 mil a 300 mil pesos (ContraRéplica 27/09/2019). Aquí están la extorsión, el abuso y corrupción.

En la rectoría de la educación se concentra la disputa. ¡La CNTE va a la vanguardia!

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