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¿Cuándo empezará a gobernar (correctamente)?

¿Cuándo empezará a gobernar (correctamente)?

1 ENE, 2019

 

Ángel Verdugo

Economía sin lágrimas

 

ÁNGEL VERDUGO

No es posible voltear hacia otro lado y hacer como que nada ocurre en el país. López ha tomado —durante estos últimos seis meses— una buena cantidad de decisiones; algunas, evidente y ofensivamente erróneas y dañinas para el país y el crecimiento de la economía, y otras, aun cuando lo dudáremos, difícilmente podrían haber sido peores.

Esas decisiones, de ser objetivos, nos obligan a afirmar que es imposible calificarlas como políticas públicas debidamente analizadas y evaluadas; son, más bien, ocurrencias y salidas fáciles ante esta o aquella situación, sólo para salir del problema. Cometeríamos un grave error si las viéremos como algo aislado, no como lo que son y representan: resultado lógico de la visión que López y su equipo tienen desde hace años sobre la gobernación que aquél llevaría a cabo, de llegar a la posición que hoy ocupa, la Presidencia de México.

Cada gobernante elegido democráticamente —y López es uno de ellos—, antes de la toma de posesión suele, en el periodo de la transición, esbozar las grandes líneas de lo que a partir del momento en el cual rinde la protesta de ley, sería la gobernación que llevará a cabo.

Todos, a excepción de unos cuantos, buscan generar con sus planteamientos convencer a los agentes económicos privados y consumidores, y a la población en general, que la suya será una gobernación responsable e inteligente, que sería ejecutada —bajo su liderazgo y conducción— por un equipo de funcionarios experimentados, capaces y honrados.

Por una gobernación responsable entiendo —sin duda, usted tendrá su propia definición o idea de ella—, el conjunto de decisiones y acciones encaminadas a lograr un desarrollo económico, político, social e institucional que, además de hacer que la ley sea respetada por todos sin distingo alguno, consolide la democracia y haga posible la convivencia civilizada entre los mexicanos.

Por más que su idea de una gobernación responsable e inteligente difiriere de la que di, pienso que en su esencia coincidimos usted y yo: Unir a los mexicanos, crear un ambiente de tranquilidad y convivencia civilizada para con ello generar la confianza obligada que se traduzca en tasas elevadas y sostenidas en el tiempo, en materia de crecimiento económico.

Por encima de las diferentes opiniones –lógicas y respetables– que de López y su equipo pudiéremos tener, ¿quién en su sano juicio podría estar en desacuerdo? Únicamente un desequilibrado o retrasado mental se atrevería a cuestionar lo planteado en los párrafos anteriores.

      Con miras, pues, a seguir con las coincidencias, ¿podría usted afirmar que lo hecho por López y su gabinete se corresponde con lo planteado acerca de lo que debe ser una gobernación responsable e inteligente? ¿En verdad piensa usted que los dichos y hechos de aquél han contribuido a generar esa convivencia civilizada que estimula la imperativa confianza que se traduce en inversiones y creación de fuentes de empleo formal y permanente?

De no ser así, ¿piensa que López —a partir de hoy— gobernará responsable, juiciosa e inteligentemente? Es decir, ¿ahora sí gobernará correctamente? ¿Piensa que sí reúne los requisitos mínimamente indispensables para lograrlo? Es más, el equipo que a la fecha lo acompaña, ¿lo juzga usted experimentado y capaz, así como conformado por conocedores de la administración pública para llevar a cabo esa gobernación de la que hablamos en párrafos anteriores?

      En el supuesto de que concluyéremos que ni el uno ni los otros los reúnen, ¿qué deberíamos hacer con ellos? Dado que no podemos despedir a López como si fuere un gerente, ¿qué quedaría por hacer en nuestra calidad de ciudadanos? ¿Tiene usted alguna idea? ¿Acaso únicamente nos quedaría apechugar de aquí al fin de su encargo, el 30 de septiembre del año 2024, y ver pasivamente cómo acaban con México?

¿Ése debe ser nuestro futuro?

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