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Me canso ganso!

¡Me canso ganso!

Viejo, mi querido viejo

RAFAEL ÁLVAREZ CORDERO

¡Me canso ganso!

Señor Andrés Manuel López Obrador: conozco bien la expresión ¡me canso ganso!, yo recuerdo que la usé en varias ocasiones, cuando me dijeron que no podía ir en bicicleta hasta el Convento del Desierto de los Leones, cuando me dijeron que ya no había lugares para el examen profesional y cuando me dijeron que era muy difícil conseguir una beca; en esos momentos, ¡me canso ganso! fue una afirmación de decisión, de voluntad para lograr mi propósito y de confianza en mí mismo.

 

21 de Octubre de 2018

Pero cuando recientemente le preguntaron a usted sobre la construcción del Tren Maya, y contestó orondo: “aunque la prensa fifí y todos se opongan, el Tren Maya se hará, ¡me canso ganso!”, al hacerlo no sólo ofendió una vez más a quienes escribimos en los medios, sino que pasó por alto, ignoró y despreció las leyes mexicanas, ignoró que un proyecto como ése necesita un análisis previo, una evaluación completa del terreno, la consideración de costos y beneficios, así como sus consecuencias, y que todo eso se debe enviar a la Secretaría de Hacienda para su evaluación, y sólo después de eso se podrá iniciar el proyecto; exclamar ¡me canso ganso! no sólo fue insensato, sino una muestra de ignorancia o desprecio por las leyes y ordenamientos de la nación.

Esa exclamación, como muchas otras que escuchamos desde el 2 de julio, nos hacen ver algo preocupante: el exigir perdón y olvido a los deudos de los miles de mexicanos asesinados o desaparecidos no sólo fue insensato, sino que enardeció a muchos de sus seguidores que esperaban otra cosa de usted; y ya estará enterado de que los foros al respecto se convirtieron en una cena de negros y que el encargado de realizarlos no supo enviar el mensaje adecuado, tanto que se cancelaron total y luego parcialmente.

Señor López Obrador: usted tiene todo el derecho de escoger a sus colaboradores, pero seguramente se habrá dado cuenta de que algunos no lo son tanto, y que sus declaraciones, sus afirmaciones y sus decisiones pueden ser más nocivas que benéficas; yo estoy seguro que usted quiere lo mejor para México, pero…

No es posible que una idea de precampaña se haya convertido en un conflicto de opiniones y que se haya gastado tanta tinta, tantas horas de discursos, tantas entrevistas, tanto dinero en un asunto que estaba marchando sin problemas, me refiero al Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), al que sus voceros denuestan sin bases y ofrecen opciones a cual más de equívocas.

No es posible aceptar que su colaborador el señor José María Riobóo apueste por Santa Lucía afirmando que “los aviones no pueden chocar, porque automáticamente se repelen por los radares”, o que Javier Jiménez Espriú mienta flagrantemente al comentar las opiniones de los expertos de CMIC, IATA, Canaero, etc., al respecto, y que oculte el enorme costo de la cancelación de la Base Militar en Santa Lucía.

Y es que la Base Militar de Santa Lucía, varios cientos de hectáreas, no es solamente un lugar con dos pistas, es el sitio donde viven miles de familias de los militares, tiene escuela, centro de salud, etcétera, y al cancelarlo sería preciso dotar de otra área similar a la base militar con todo lo que ahora hay ahí.

Ignorar los hechos reales, las ventajas de Texcoco y la imposibilidad de Santa Lucía, es mentir, y encima querer tomar el pelo a los mexicanos inventando una “consulta” y luego una “encuesta”, solamente entorpece todo, se gastan millones en agua de borrajas y, al final, para nuestro desencanto, se hará lo que usted quiere, porque después de decir, hace unos días: “permítanme no ser imparcial”, estoy seguro que mentalmente exclamó: “me canso ganso”.

Y los conflictos aumentan: usted ha declarado que suspenderán las exportaciones de petróleo, lo que como consecuencia bajará el flujo de efectivo para Pemex, porque sus ingresos estarían sólo en pesos, mientras que 87 por ciento de la deuda de más de 104 mil millones de dólares está contratada en moneda extranjera; esto hizo que en esta semana, Fitch y Moody’s Investors Services bajarán la calificación crediticia de México a B3; de inmediato, el peso se depreció y eso no se puede arreglar gritando ¡me canso ganso!, porque los economistas, los inversionistas y las empresas internacionales de análisis financiero son implacables en sus juicios; sería doloroso iniciar su mandato con una devaluación monetaria.

Todos los mexicanos, señor López Obrador, deseamos que a México le vaya bien; pero todos los mexicanos (excepto quienes no piensan con el cerebro) queremos que las decisiones sean sensatas, los cambios útiles, las inversiones reales, y no es sensato y cuesta mucho dinero cambiar los nombres de las secretarías sin razón y enviarlas al interior de la República, violentando los derechos de los empleados y sus familias, y no es sensato ni útil tener un vocero que dice una cosa y luego se desdice.

El primero de diciembre usted será oficialmente el primer mandatario del país, el acto será diferente al que se escenificó hace años en el Teatro Metropólitan; todos los mexicanos esperamos que sea el Presidente que merece México, nada más, pero nada menos.

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