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Expediente sólido del INE sobre fideicomiso Morena: Baños

Expediente sólido del INE sobre fideicomiso Morena: Baños

El consejero del INE, Santiago Baños, precisó que si bien en esta investigación no se pudo determinar que el dinero fue a dar a las campañas de Morena, no se descarta que durante la fiscalización de las campañas se pudieran encontrar esos recursos

19/07/2018 14:37  
 
 
  
 

El expediente de la investigación del INE sobre el fideicomiso de Morena es “sólido”, dijo el consejero Marco Baños luego de la reacción del candidato ganador Andrés Manuel López Obrador, quien calificó la acusación de irregularidades en ese fideicomiso como “una vileza”

 
 
 

CIUDAD DE MÉXICO

El expediente de la investigación del INE sobre el fideicomiso de Morena es “sólido”, dijo el consejero Marco Baños luego de la reacción del candidato ganador Andrés Manuel López Obrador, quien calificó la acusación de irregularidades en ese fideicomiso como “una vileza”.

'Vil venganza' multa de 197 mdp del INE a Morena: López Obrador

Baños Martínez reveló que la representación de Morena ante el Instituto no entregó la relación de damnificados beneficiados por los recursos del fideicomiso, cuando la autoridad le pidió que demostrara ese hecho.

El consejero agregó que si bien en esta investigación no se pudo determinar que el dinero fue a dar a las campañas de Morena, no se descarta que durante la fiscalización de las campañas se pudieran encontrar esos recursos.

JULIO FAESLER Proyectos de iluminados

 
 

Proyectos de iluminados

El 53% de la votación es más que suficiente para acreditar el triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador.  Aunque el remanente no es un número despreciable, lo que prevalece es la actitud de darle a AMLO el beneficio de la duda. Hay cosas buenas que están emergiendo de las primeras semanas en el desempeño del futuro Presidente de la República, por ejemplo, la tranquilidad que han estado sembrando sus declaraciones a la prensa y en los coloquios con jerarcas de la iniciativa privada

 

21 de Julio de 2018

En estos momentos de transición es sensato que AMLO afirme que el actual equipo negociador del TLCAN debe continuar y que el tratado permanezca tripartito y no reducido a un par de tratados paralelos, uno con Canadá y el otro con nosotros, en obsequio al “America First”.

Hay, por otra parte, temas que emergen como promesas de campaña y que, de abrirse a discusión y consulta, serían lamentables distractores de energías que urgen ser dirigidas al desarrollo nacional sin demora alguna.

Uno de esos puntos es el que, tras de un lapso convenido, hay quienes sugieren tres años, se consulte a la ciudadanía si el Presidente de la República debe continuar o abandonar su gestión. La propuesta es extremadamente inapropiada en momentos en que los equilibrios políticos están bajo el más confuso escrutinio público. La propuesta resulta, además, paradójica y dañina, porque una de las razones por las que el señor López Obrador ganó la Presidencia es que hay una clara urgencia de poder confiar en una gestión administrativa segura y definida en cuanto a rumbos.

Pedirle al electorado que a cada rato, atendiendo a presiones partidistas, reconsidere la aprobación que otorgó al mandatario es introducir una perversa inestabilidad política que anula autoridad y seguridad a programas de acción de mediano, ya no de largo plazo,  que son los que en tantos casos se necesitan.

Otro punto es el proyecto de dispersar por todo el ámbito nacional, no oficinas operativas del gobierno, sino las superiores. Hace al menos 25 años, en tiempos de Pedro Ramírez Vázquez, se examinó y discutió la descentralización del gobierno. Nuevamente, se trata de acabar con el congestionamiento de la capital de la República para equilibrar la distribución y desarrollo urbano del país y de radicar funciones públicas a zonas supuestamente afines a su vocación; obviamente, no a ciudades ya excedidas en población como Guadalajara, Monterrey, Chihuahua, Puebla o Querétaro. Se entiende que se dotaría a las nuevas ciudades-sedes de las inversiones en infraestructura suficientes para alojar a las nuevas oficinas que, aun severamente recortadas, serán numerosas.

No hay en esas consideraciones ninguna que atienda a las realidades concretas de los ciudadanos, que tengan que tratar un determinado asunto en diferentes oficinas. La atención a cuestiones agrarias, por ejemplo, que tengan que verse con la Sagarpa, al igual que con la SHCP o la de Economía simultáneamente, se verá severamente entorpecida si el interesado promovente debe trasladarse de una ciudad a otra para abarcar las diversas facetas de su asunto. El interés, el tiempo y los gastos del ciudadano común y corriente son, una vez más, lo que la iluminación política menos toma en cuenta.

Se alegará que las comunicaciones increíblemente rápidas y eficientes de hoy en día sustituyen con ventaja la presencia física del interesado y que cualquier asunto ya se maneja a distancia entre computadoras y redes de comunicación. No es así. No todo el mundo dispone de redes. La presencia física y la interlocución personal son indispensables, y siempre lo serán, por mucho que la comunicación, por videos, satélites, etcétera, se perfeccione.

Las administraciones “e” que se inician en algunos países y que comienzan a ensayarse en México, se aplican a trámites que pueden realizarse impersonalmente: Declaraciones fiscales, la obtención de documentos públicos o notariales, los permisos de toda índole, sin duda pueden resolverse vía terminales electrónicas. No así los asuntos de coordinación de actividades entre organismos públicos o privados, que queremos propiciar cada vez más y para lo cual la reunión personal y directa es insustituible. No así los asuntos que preocupan a personas de escasos recursos, a quienes sería infame obligarlas a peregrinar de una ciudad a otra buscando atención.

En éstas, como en varias otras áreas de la administración futura que ahora se diseña, sería altamente recomendable que los personajes que se responsabilizarán de ellas aprovechen este largo periodo de transición para visitar los países donde ya se hayan ensayado las novedades que se pretenden recetar a México. López Obrador debe pensar siempre en el ciudadano que lo apoyó.

POLO PALAFOX, EL GRAN FARSANTE

Por   Eulalio Valdez Valdez

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El abogado Josè Luis Polo Palafox surge como una nueva versiòn de la novela El Gran Farsante, por su proclividad a mentir y engañar, a simular, a aprovecharse de la soberbia y debilidad a los halagos de quienes creen tener el poder..

Etiquetado como parte del gobierno estatal que encabeza Quirino Ordaz Coppel, Palafox siempre ha estado en el centro de la polèmica y del protagonismo, señalado en escàndalos de corrupciòn en Vialidades durante el tiempo que fungiò—o sigue fungiendo?—como asesor juridico, lo que le costò el cargo al titular de Vialidades y Transportes.

Su ambiciòn desmedida a figurar politicamente, al arribo del nuevo gobierno, quiso apoderarse de la Federaciòn de Abogados de Sinaloa, pero al no lograrlo, pese a los cañonazos de muchos miles de pesos que soltò, creò su propia Federaciòn, llamada FEDASIN, la que manipula perversamente con fines politicos.

Militante toda su vida del PRI, ahora con un escenario adverso, con un partido resquebrajado, luego de la debacle del pasado primero de julio, Palafox busca congraciarse con los nuevos liderazgos en Sinaloa, todos ellos de Morena.

No batallò mucho para seducir a base de incienso y floridos discursos a su primera presa morenista: el abogado Jesùs Ferreiro, presidente municipal electo de Culiacàn quien cegado por la soberbia no opuso ninguna resistencia al pedimento de que aceptara el reonocimiento pùblico a su trayectoria como jurista.

Asi en un acto oropelesco, fastuoso, Palafox a nombre de le Federaciòn de Abogados de Sinaloa entregò el pasado sàbado el reconocimiento El Abogado del Año al alcalde electo, por su larga trayectoria de abogado postulante y tambièn dentro de la administraciòn pùblica y por ser un fèrreo defensor de la justicia y el estado de derecho.

Palafox destacò que este reconocimiento no se otorga por casualidad ni por quedar bien, sino porque se valora toda la vida que tiene luchando porque en Sinaloa impere la justicia.

Ferreiro, ademas de ser un gran jurista, es una persona de comprobada lealtad y claridad en todos sus posicionamientos, dijo.

Con voz engolada hablò sobre las virtudes de este politico, idealizándolo, señalando que desde muy joven fue agente del ministerio pùblico, luego subprocurador de justicia, ademàs de estudioso del estado de derecho, ademàs de tener la licenciatura de derecho por la UAS, asi como maestria del nuevo sistema penal.

Esto se dio luego de que el Presidente electo Andrés Manuel Lòpez Obrador advirtiò de la caterva de aduladores que ya estàn tratando de infiltrarse en el nuevo sistema de gobierno, con el afàn de sacar provecho o para no perder sus privilegios.

Cuàntos farsantes, cuantos aduladores, como Palafox, surgiràn luego de la catástrofe electoral?

ADULADOS Y ADULADORES

En un articulo publicado en el 2017, Luis Felipe Calderon Moncloa, habla de adulados, aduladores y demas mediocridades.

Adulados y aduladores son dos formas complementarias de corrupción y de patología de la personalidad que terminan generando severas enfermedades organizacionales. Son ejemplos de cómo desgraciadamente, muchas veces, la mediocridad triunfa y el profesionalismo puede quedar relegado.

El adulado es un tipo de persona que normalmente asciende en la escala organizacional a través de diversas malas artes (principalmente la adulación a los jefes) y que, en el fondo de su subconsciente, sabe muy bien que es un auténtico mediocre y, como lo sabe, se desvive luchando para ocultarlo aparentando lo contrario.

Toma poses de gran ejecutivo, autoritario y dictaminador; luciendo impecable en su terno de marca y, probablemente, hasta estudios de posgrado en el extranjero tenga. Incluso pudiese ser que tenga muchos talentos, pero la pena es que toda su vida los ha usado para aparentar y no para crecer como ser humano en lo profesional, en lo emocional y en lo espiritual.

Más allá de las apariencias

Si solo miramos el cascarón, quedaremos impresionados con ellos. Son un claro ejemplo de lo que el genial Enrique Jardiel Poncela decía hace cerca de un siglo: "algunas gentes son como un capullo, por fuera seda, y por dentro solo un gusano que se retuerce". Son, igualmente, el prototipo de lo que describía otro genio, el filósofo José Ingenieros, cuando hablaba del "hombre mediocre".

Como el adulado necesita una permanente reafirmación de su endeble ego, necesitará sólidos signos exteriores de que no es mediocre y de que es, más bien, grandioso. De modo que él mismo se dedica a repetirlo a los cuatro vientos, a repetírselo a si mismo y necesita enfermizamente gente a su alrededor (el adulador) que se lo repita hasta la saciedad.

EL ADULADO CREE TENER EL PODER

El adulado es fanático del "consenso" absoluto... pero en ese tipo enfermizo de falso consenso que se basa en que todos finjan estar, siempre, absolutamente de acuerdo con él y que aplaudan ruidosamente cada una de sus torpes iniciativas. Son adictos de la aprobación ajena y de la aclamación rotunda, puesto que sin esas drogas sus egos se vienen al suelo; es decir, recuperan su verdadero nivel.

Imagínense si en este contexto un mozalbete verdaderamente talentoso y con la mejor buena voluntad interviene en una reunión de gerencia y le dice: "Disculpe señor, pero creo que su proyecto no es conveniente para la organización por tal y tal razón", mientras toda la caterva de aduladores insiste en que su idea es magnífica e inmejorable. Si de apuestas se tratara, les sugiero no arriesgar ni un centavo por el futuro del imberbe aunque bienintencionado muchachito.

Pero si, por el contrario, te acercas a este jefe diciéndole con palabras y actitudes "¡Qué grande eres, eres lo máximo, sin ti la empresa se desmoronaría!", lo tendrás comiendo de tu mano y haciendo lo que tu quieras. Hazle creer que es un semi-dios y lo volverás tu esclavo. El adulado cree tener el poder, pero en realidad más poder tiene el adulador que es su contraparte, su complemento, su fomentador, su simbionte. El adulador es un campeón de la hipocresía y de la falsa sumisión; es el verdadero poder detrás del trono de hojalata del mediocre que se cree en el poder.

Adulador es quien dice cosas que ni piensa ni siente con tal de halagar el encogido ego del adulado porque disfruta manipulándolo a la vez que obtiene impresionantes ganancias al hacerlo. Es el que puede decirle "genio maravilloso" a alguien que él y todos sabemos no es sino un pobre mediocre pretencioso. El adulador es, por tanto, aquella persona inmoral (o, al menos, amoral) que no tiene el más mínimo freno ético para decir mentiras descaradas, si esto conviene a sus intereses egoístas.

Para terminar con este triste artículo y para agregarle pánico a nuestro terror, les diré que normalmente ambos, adulado y adulador, son una y la misma persona: el mismo mediocre adulado, adula a sus superiores mediocres (y gracias a ellos es que sobrevive y prospera en la organización) mientras que estimula la supervivencia y prosperidad de los subordinados que usen la táctica de adularlo.

Como vemos, este sistema de mediocridad organizacional es mucho más peligroso de lo que pudiésemos haber sospechado pues es autoperpetuante y tiene altas probabilidades de prosperar: es un cáncer que hace metástasis en cada rincón de la organización si quienes creemos no ser mediocres (roguemos que esto sea absolutamente cierto) no hacemos algo eficaz y definitivo para extirparlo. Y recuerden lo que recomiendan contra el cáncer: nada mejor que la detección precoz y que la extirpación temprana..

El dinero, poderoso caballero

«Poderoso Caballero es Don Dinero», dice un refrán de usanza universal, tomado de un poema de Quevedo: sentencia recurrente en los últimos tiempos, cuando el susodicho caballero anda con sus aires de conquista tratando (y no con poco éxito) de gobernar sobre los actos más comunes o sobre las decisiones más trascendentes de nuestras vidas cotidianas.

Incluso para algunos ya el combate terminó, y dando por seguro ganador al señor de marras, no conciben otro recurso ante sus problemas que la oferta inmediata de las monedas como solución infalible para lograr metas o completar trámites. En la mente de estas personas, que muchas veces reviven aquellos versos en los que Silvio Rodríguez agrupó a los «pobres mortales que se han creído astutos, porque han logrado acumular objetos», no cabe la idea de resortes solidarios o actitudes decorosas, su matemática es muy sencilla: si algo me estás dando, algo pedirás a cambio.

Cuando perdamos el valor de un gesto amable; cuando se extinga el auto que nos auxilia en la vía sin que abaniquemos frente a él la bochornosa diadema del «Poderoso Caballero»; cuando se muera la frase «No cuesta nada, solo cumplo con mi deber»; cuando el funcionario se vuelva usurero; cuando se rinda el pudor y sobre el alma colectiva se cuelgue el cartelito de «Se vende», habremos retrocedido como revolucionarios y como seres humanos.

Sobran los buenos ejemplos a lo largo de la historia que nos muestran la hidalguía y el desinterés de cientos de cubanos dignos que no se dejaron poner precio. Campeones que no abandonaron la Patria ante ofertas tentadoras, científicos talentosos que no han convertido en mercancía la inteligencia que les acompaña, líderes como Céspedes y Fidel, que se apartaron de la prosperidad que otorga la riqueza, en busca de un bien mayor, el de la Patria

¿ADIÓS AL ESTADO MAYOR PRESIDENCIAL O SE RAJARÁ EL PEJE?

EMP

Muchas personas hablan de él sin saber qué es y cuáles son sus funciones. Se le asocia —y no gratuitamente— con empellones, vallas, cierre de calles, actos molestos para la ciudadanía. Pero no se habla de la complejidad de sus funciones y de lo mucho que le debemos. Instalados en el simplismo, ronda la idea de desintegrarlo, de desaparecerlo. Sería un gravísimo error.17 de Julio de 2018

El presidente aparece en los televisores en Tizimín, Yucatán. Trepado en un templete y acompañado del gobernador y varios secretarios de Estado manda —a través de las cámaras— un mensaje nacional sobre finanzas públicas. Dos días después, en una cañada formidable en Nayarit, en la que se construirá una gran presa, habla de los retos energéticos. Los reporteros que cubren “la fuente” de Presidencia envían imágenes, notas y saben que tendrán que acompañar al mandatario, esa misma noche, a una cena de Estado para los reyes de España. Todo ocurre con una gran normalidad, se cumplen los horarios de salida y regreso, la coordinación de los transportes —avión y helicópteros, camionetas, las visitas a fábricas, hospitales, escuelas, lo que sea— se logrará sin mayores contratiempos.

Pero para lograr seriedad en las actividades presidenciales se necesita una planeación muy cuidadosa y una ejecución muy precisa. Enviar los helicópteros con antelación, contemplar horarios y condiciones meteorológicas y riesgos inherentes al transporte, es asunto de todos los días. Para eso fue creado el Estado Mayor Presidencial —EMP. Hay antecedentes muy remotos. La mención obligada son las Guardias Pretorianas que cuidaban a los emperadores de los frecuentes ataques. La llamada Pax Romana se explica en parte por la presencia de esos guardias que siempre acompañaban al emperador. En nuestra historia también hay antecedentes desde el mandato de Iturbide y Guadalupe Victoria hasta las reformas al EMP emprendidas por Vicente Fox, pasando por cómo los Marianos, Paredes y Arista, Comonfort, Maximiliano, Lerdo de Tejada, Porfirio Díaz, pero también Juárez, Carranza y el propio Lázaro Cárdenas.

Con distintos nombres, lo que hoy denominamos EMP ha acompañado a conservadores y liberales, Altezas Serenísimas y monarcas, dictadores y revolucionarios, presidentes del PRI, del PAN y ahora le tocará a AMLO. El EMP es un órgano militar técnico radicado como unidad administrativa en la Presidencia que lleva a cabo toda la planeación y administración de los recursos necesarios para las actividades presidenciales. Instancias similares las hay en muchos países, algunos con reputaciones internacionales como el Servicio Secreto de EU o las fuerzas de seguridad israelíes o las de Inglaterra, Francia, España o Japón.

Precisamente, una de las funciones del EMP es coordinarse con esos otros cuerpos durante las visitas de estado que implican una serie de protocolos muy estrictos. Imaginemos la enorme responsabilidad de cuidar al Papa, una persona vulnerable como todos los seres humanos, sujeto a una exposición que —sin exagerar— es millonaria. Ha habido atentados de triste memoria, a pesar del singular desempeño de la Guardia Suiza. El EMP lo ha cuidado en varias ocasiones sin mayores contratiempos. Pertenecer al EMP supone una especialización, estudios y el aprendizaje de asuntos delicadísimos relacionados con los jefes de Estado, de gobierno y de sus familias y es visto como honor. Imaginemos la complejidad de los protocolos de los viajes presidenciales a reuniones bilaterales o multilaterales. El EMP es, en muchos sentidos, el rostro de la Presidencia de México.

El EMP cuenta con los guardias presidenciales que, en su origen, nos remontan al acto heroico de los capitanes Gustavo Garmendia y Federico Montes, que salvaron a Madero de morir a manos de traidores del 29 Batallón de Infantería. Los guardias presidenciales son el personal militar de las tres armas (Ejército, Fuerza Aérea y Marina Armada) encargado directamente de cuidar la seguridad del Presidente de la República y su familia y de todas las instalaciones y equipos requeridos para su trabajo. México cuenta hoy con un grupo de militares profesionales —que se ha llevado décadas formar— especializados en garantizar la seguridad y seriedad de las actividades presidenciales. Sólo desconociendo el quehacer del EMP se puede pensar en incorporarlo al Ejército, del cual es parte. Pero las funciones del general secretario son muy diferentes a las del jefe del EMP, que en muchas ocasiones comparte situaciones personales y familiares del jefe de Estado, que debe asumir con todo profesionalismo para su protección.

López Obrador será ese jefe de Estado y, como tal, debe asumir que su seguridad y la de su familia ya no son de interés exclusivo de ellos, son asuntos de Estado en tiempos muy difíciles. Seamos serios, no juguemos con esto, popularidades aparte, el EMP es una gran institución y debe preservarse.

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