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PRIMERA LLAMADA, PRIMERA

 

 

Anda en las redes sociales un video que nos habla de un discurso pronunciado por un militar de alto rango, General CARLOS GAYTAN OCHOA, en representación del H. Ejército Nacional y ante militares retirados y fuerzas en activo cinco días después del JUEVES NEGRO DE CULIACAN.

“Nos sentimos agraviados como mexicanos y ofendidos como miembros del ejército”, dijo de entrada.

Lo que siguió fue una clara declaración que pinta de cuerpo entero el pensamiento real de los militares de más alto rango del H. ejército mexicano, en activo y retirados, que señalan con índice de fuego que no están de acuerdo con la forma en que se viene manejando a la Nación y eso conlleva a pensar que desaprueban todas y cada una de las fallas que la opinión pública ha detectado de las decisiones presidenciales.

Si bien es cierto, el discurso se manejó con un perfil de obediencia a los aspectos legales que marca la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, pero, no por ello, representa también la inconformidad existente en el interior de ese ejército disciplinado; se dio, ciertamente, el apoyo al Secretario de la Defensa, quien sin duda se ha de sentir incomodo de no haber actuado desde antes como lo hizo en su tiempo ante Luis Echeverría Álvarez el General Marcelino García Barragán, como lo dijimos ayer, pero, hay estilos de mando que al final llevan a donde mismo, y ese destino tendrá que ser el que el Señor Presidente de la República corrija sus formas de actuar o de otra forma estaría impeliendo a los hombres de las fuerzas armadas a un golpe de estado, que sabemos que no es lo deseable, pero, que si las decisiones que se tomen en adelante siguen por la ruta que van, a ese punto se llegará.

Y para los que se asustan ante una eventualidad así, le diremos que México ya estuvo en manos de militares, y sin bien el resultado final no fue de poner un CIEN  de calificación, tampoco fue malo; y tuvimos un Gral. LAZARO CÁRDENAS DEL RIO que hizo avanzar a nuestra Patria y que como ex presidente supo  mantenerse atento a lo que siguió con disciplina y respeto.

Hoy, este discurso, viene a ser la primera llamada de los hombres de verde olivo para el Presidente AMLO, en él estará decidir lo que mejor conviene a México, y si no lo ve así, sin duda que será el inicio de una grave situación para el país, que dadas las experiencias de CUBA Y VENEZUELA, los mexicanos deberemos pensar en los trágicos acontecimientos de esos países y no dejar que avance mucho la tristemente célebre CUARTA TRANSFORMACIÓN que más bien parece ser DESTRUCCIÓN ya que por lo pronto está acabando con Instituciones y con el entramado legal de varios logros de la democracia.

SUB RAYAMOS LO SIGUIENTE: Pero estoy convencido que es mi deber, irrenunciable, mantener invariables los principios de honor, valor y lealtad para con el pueblo de México, si!, para con el pueblo de México.

EL EJERCITO TIENE SU OBLIGACIÓN DE OBEDIENCIA CON EL PUEBLO; NO CON UNA PERSONA FISICA.

Para mejor entendimiento de la situación copiamos el discurso aludido:

Discurso completo del General Carlos Gaytán Ochoa en el desayuno efectuado el pasado 22 de octubre en las instalaciones de la Secretaría de la Defensa Nacional:

“Con su permiso mi general secretario. Señores generales, compañeros todos:

Se me ha concedido la palabra para expresar ante ustedes, algunas preocupaciones que, en virtud de la situación actual, sin duda, compartimos todos los aquí presentes.

Nos preocupa el México de hoy.

Nos sentimos agraviados como mexicanos y ofendidos como soldados.

Pero es imposible olvidar las experiencias del pasado, porque en los eventos donde existió la unidad nacional, el país pudo ver sus aspiraciones satisfechas y se construyeron los objetivos nacionales.

En aquellos eventos donde dicho valor estuvo ausente, se perdieron territorio y soberanía, el pueblo resultó lastimado, la economía entró en crisis, y el país tuvo que emprender su recuperación, casi desde cero.

Actualmente vivimos en una sociedad polarizada políticamente, porque la ideología dominante, que no mayoritaria, se sustenta en corrientes pretendidamente de izquierda, que acumularon durante años un gran resentimiento.

Hoy tenemos un gobierno que representa aproximadamente a 30 (treinta) millones de mexicanos, cuya esperanza es el cambio.

Un cambio que les permita subsanar lo que ellos consideran un déficit del Estado para dicho sector poblacional.

 

Respetando el pacto social, así llamado por el francés Juan Jacobo Rouseau, y respetando nuestra propia normatividad vigente, no podemos soslayar que el hoy titular del Ejecutivo, ha sido empoderado legal y legítimamente.

Sin embargo, es también una verdad inocultable, que los frágiles mecanismos de contrapeso existentes, han permitido un fortalecimiento del Ejecutivo, que viene propiciando decisiones estratégicas que no han convencido a todos, para decirlo con suavidad.

Ello nos inquieta, nos ofende eventualmente, pero sobre todo nos preocupa, toda vez que cada uno de los aquí presentes, fuimos formados con valores axiológicos sólidos, que chocan con las formas con que hoy se conduce al país.

Aquí no estamos soslayando la situación real.

Pero estoy convencido que es mi deber, irrenunciable, mantener invariables los principios de honor, valor y lealtad para con el pueblo de México, si!, para con el pueblo de México.

Lo refiero porque más de uno quisiéramos soluciones mágicas, o peor, drásticas, ante un entorno histórico que lo que requiere a gritos, es pacificar, educar y mantener sano a México.

Tarea verdaderamente difícil, titánica si me lo permiten.

En medio de todo esto, se encuentran los soldados, que siguen ofrendando incluso el sacrificio máximo por México.

Por ello reconozco que el alto mando sostiene hoy sobre sus espaldas, la muy alta responsabilidad de mantener cohesionado al país, de coadyuvar a su pacificación a la brevedad posible, de hacerlo todo con el menor costo social, y la mayor eficacia.

¿Quién aquí cree que ello es fácil?

¿Quién aquí duda de que se está realizando, desde el Ejército y la Fuerza Aérea, el mejor esfuerzo?

¿Quién aquí ignora que el alto mando enfrenta, desde lo institucional, a un grupo de “halcones” que podrían llevar a México al caos y a un verdadero estado fallido?

He hablado cuidando mis palabras.

A pesar de los avatares mencionados, he tratado de mantenerme dentro de la disciplina a la que estoy obligado, y reitero mi lealtad irrenunciable a México.

Para terminar, reconozco, que no soy quien para hacerlo;  ya que están presentes también mis comandantes, mis maestros y mis antiguos.

Pero solicito a todos los presentes, el respaldo y la solidaridad para mi general secretario, Luis Crescencio Sandoval, y desde luego pongo a su entera disposición mis conocimientos, por pocos que sean, y mi experiencia acumulada durante 50 años de servicio, para lo que a bien tenga determinar.”

Señores y señoras: más claro ni el agua, diría Chencho Sianuki, la posición de los hombres de las fuerzas armadas es bastante convincente, ellos ven a un México en peligro como lo vemos casi todos los mexicanos, ellos, tienen el poder de las armas y con ellas deberán defender a la Patria, si osare un enemigo de ella profanar los bienes del pueblo, sea extraño o no, en este caso, ya lo hemos visto como una prueba, está Chile cuando el ejército derrocó a Salvador Allende, y el General Augusto Pinochet llegó al poder y se mantuvo de septiembre de 1970 a marzo de 1990, casi 20 años, y a eso se le conoce como una dictadura, recordemos que Salvador Allende era de ideas parecidas a las de AMLO, y obviamente la historia nos presenta cosas a favor y en contra de Pinochet, lo cierto es que vivimos tiempos diferentes y nuestra forma de pensar es diferente, pero, es obvio que no queremos una dictadura militar quienes nacimos en un país gobernado por civiles.

Aun sin embargo, por lo menos su servidor está cierto de que nuestros últimos presidentes nos han llevado por mares de corrupción e impunidad en muchos casos que deben de evitarse a toda costa, pero, siempre y cuando, México sea un país libre y soberano que aproveche correctamente sus riquezas naturales y su mano de obra calificada así como a los cerebros privilegiados, que los hay, para llegar a mejores estadios.   

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