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¿Qué debemos hacer Dios Mío?

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Mi Abuelita paterna era una señora que le encantaba leer, y nada de esas novelitas sonsas que traían dibujitos con hermosas damitas y bellos caballeros, no, ella sólo novelas de autores famosos, se las enviaban de Liberia Porrúa de la ciudad de México, por correo certificado, y tenía su buena biblioteca, eso sí, no era de las que gustaba ir a la iglesia, iba, sí, pero cuando le daba la gana, y a cualquier hora, no era de las que iba con los curas a confesarse, esos tienen más pecados que yo, decía, pero su frase favorita cuando sentía la lumbre en los aparejos era: ¿qué debemos hacer dios mío? y sin duda que para llegar a eso es que algo grave ocurría, porque era una mujer curtida en el sufrimiento; el menor de mis tíos sufría el síndrome de Down y además le daban ataques epilépticos, generalmente en horas de la madrugada.

Mi pobre abuela de verdad que tuvo con eso una vida muy dura, pero más dura era su voluntad y su fortaleza para enfrentar los problemas de la vida, pero su fe en Dios fue infinita, sufrió la muerte de un hijo de 15 años cuando el muchachito asistía a un baile a la llamada Sociedad Mutualista que estaba frente al hoy mercado Independencia, a un policía se le fue un tiro y mató a mi tío y la misma bala mató a su amigo más querido, ambos, eran niños, iban para todos lados juntos. Ese tío era el consentido de mi abuela ya que era muy bondadoso y buen hijo; de no haber muerto, decía mi abuela, sería un gran médico. Fue Dios el que se lo llevó decía mi abuela y el llanto afloraba de inmediato de sus ojos, nunca dejó de sufrir por su fallecimiento. Al final de su vida, rebasó los 90 años, se llevó por delante a mi abuelo, dos hijas y dos hijos.

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Ahora soy yo el que dice: ¿ qué vamos a hacer dios Mío? cuando veo lo que le pasa a nuestro México lindo y querido, que vivimos en la incertidumbre, que vemos todos los días como los analistas financieros hablan de que las finanzas de México van para mal, y que desde hace un año AMLO tomó el poder cuando inexplicablemente EPN en los hechos le entregó el timón de la nación, todos estos   meses los mexicanos han escuchado a lo largo de los discursos del Presidente o sus conferencias mañaneras que todo es culpa del neoliberalismo, que va acabar con la corrupción, que  le dejaron un cochinero, siempre tiene otros datos, es dueño de su silencio, habla con todo respeto —aunque sea para denostar—, su fuerte no es la venganza, los que hoy lo critican callaron como momias en los anteriores gobiernos, existe el pueblo bueno y los fifís, desea amor y paz y va a perdonar a los corruptos del pasado. Pero la pregunta sería ¿estamos mejor que antes?..

Para quienes están recibiendo los beneficios de algún programa social la respuesta es obvia ¡por supuesto que estamos mejor con López Obrador!, para quien ha perdido su trabajo o ha sido víctima de la inseguridad, no. Los despilfarros y abusos, la corrupción escandalosa y cínica de los anteriores gobiernos se han limitado, pero la impunidad sigue igual o peor que antes porque el gobierno federal ha decidido perdonar los pecados del pasado.

Hace ya algún tiempo en un editorial preguntamos: ¿Hacia dónde va México? Todavía no hay una respuesta.

 Lo que si existe es la certeza de que México no va bien, basta leer periódicos y revistas, todo mundo habla del presidente pero muy mal, para ejemplo basta un botón: “México está al borde de la recesión” de acuerdo a Moisés Alcalde Virgen, presidente de comisión del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP).

Esta situación puede explicarse por diversos factores, tanto internos como externos. De acuerdo al especialista, quien fue diputado federal por el PAN, el factor externo predominante es la proclividad a conflictos comerciales del presidente de los Estados Unidos. Los factores internos que enlista son el clima de desconfianza para los inversionistas (el crecimiento anual de la inversión fue negativo en marzo, del -6%), la cuestionabilidad de los proyectos de inversión y, curiosamente, la llamada “austeridad republicana”.

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Hasta ahorita el IMSS no ha dicho cuántos ciudadanos dejaron de cotizar en ese instituto a raíz de parar la obra del NAICM, porque se habla de más de 180 mil empleos directos, más los indirectos, total que alguien calculó que por lo menos medio millón de derecho-habientes del IMSS fueron dados de baja. Si usted hace un cálculo a vuelo de pájaro, llegará a que el IMSS no recibirá pagos por más de mil millones de pesos mensuales y quizás esa cifra esté equivocada y sea más. Y si de por sí, siempre  hay quejas de faltantes de medicamentos y artículos necesarios para prestar atención a los enfermos. Ahora la cosa estará peor.

Por eso habrá que decir: ¿Qué debemos hacer Dios Mío?.

Por lo pronto, en todo México se comenta que los ex gobernadores como el de Chihuahua, el de Sonora, y otros duermen plácidamente con los dineros robados al pueblo y los ciudadanos honestos, vivimos con el Jesús en la boca ya que no sabemos si mañana amaneceremos vivos o mañana nos infartaremos de un nuevo gasolinazo, o nuestro peso, podrá comprar menos que hoy.

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