Banner superior a un lado de logo

Ubicacion de Anuncios, debajo de destacados, banner todo ancho

Anuncio Cliente Cintar Banner a Todo Ancho

Vendedor de Ilusiones

 

Imagen relacionadaImagen relacionada

VENDEDOR DE ILUSIONES

Hace muchos años, fue en el siglo XIX, a finales, llegó a Topolobampo un gringo, vio que la bahía es muy hermosa y con su juvenil mente se imaginó que en ese lugar podrían atracar barcos venidos de diversas partes del mundo por el océano pacifico y que esa sería la puerta para que las cargas de E.U. provenientes de Kansas City y todo el Este de los United States of América salieran con rumbo al Oriente y, para ello, habría que construir un ferrocarril que saliendo de Kansas llegara a Topolobampo.

De allí surgió la idea del Kansas City México & Oriente, que se empezó a construir a principios del siglo XX desde Topolobampo en el golfo de California o Mar de Cortés  hasta San Pedro, en las estribaciones de la sierra madre occidental, y desde Kansas hasta llegar a Chihuahua.

Pero, además, ideo formar una ciudad con ideas socialistas a la que llamaría ciudad Pacífico y después para quedar bien con el presidente de México Manuel González, quiso ponerle su apelativo; en fin, la ciudad porteña no se hizo y quedó un pequeño puerto que ya tenía el nombre de Topolobampo, que en la lengua cahita o yoreme significa en las aguas de la onza;  y la gente que traía ideas de convertirse en agricultores, se fueron más hacia el norte y se asentaron en terrenos que ahora mismo se conocen como Los Mochis, Sinaloa.

La famosa colonia socialista sólo fue una ilusión que les vendió a unos gringos inversionistas aquel gringo llamado ALBERT KIMSEY OWEN, por lo tanto, el vendedor de ilusiones con el tiempo se dio cuenta que sus ideas hermosas no pudieron convertirse en realidad y la gran mayoría de los que vinieron atraídos con sus promesas idílicas, un día decidieron que era mejor regresar a sus lugares de origen y vendieron sus propiedades. Pero esa es ya otra historia.

A lo que voy es a que las ideas socialistas, al menos en América, no han funcionado y hoy, tenemos  en Palacio Nacional a un tipo que ha convencido a 30 millones de mexicanos con sus palabras de vendedor de ilusiones, me refiero a AMLO y hasta ahora viven con él un sueño del que pronto despertaran cuando se convierta en una gran pesadilla.

Nadie entiende lo que está sucediendo, dijo me una señora, como es posible que estén regalando dinero a “los de 68 y más”, a los jóvenes huevones que ni buscan trabajo ni quieren encontrarlo, los ninis, y hasta a los huachicoleros, en lugar de ponerlos en la cárcel, ¿cómo es posible?

Y esa pregunta se la hace todo mundo, ¿qué nos está pasando? ¿Cuál es el plan?, ¿de quién es el plan?

El IMSS y el ISSSTE por citar las principales instituciones de salud de México, carecen de casi todo lo necesario para atender satisfactoriamente a sus derecho-habientes, y todavía en un arranque de estupidez ordenan que se atienda a gente que no paga cuotas al IMSS; si no alcanza para atender a sus derechohabientes y ahora les agregan a gente que nada tiene que ver con el IMSS, ahora sí que ni con una varita mágica se podrá atender bien a los derechohabientes ni alcanzará la medicina ni menos el personal podrá atender satisfactoriamente a tanta gente.

Los chairos, léase adoradores de AMLO, dicen que su mesías está haciendo las cosas mejor que EPN, a quien acusan de pendejo, la verdad es que a la distancia nos parece que EPN es un sabio al lado del Peje tabasqueño.

Así las cosas, la vieja escuela de los españoles o como se hayan llamado a Cortés y a sus 400 hombres que lo ayudaron a conquistar estas tierras, vinieron a cambiar cachivaches por oro y ahora AMLO está haciendo lo mismo, las migajas que está dando al pueblo se las va a cobrar muy caras.

Pero, la gente no se da cuenta que también está buscando captar más impuestos, ya que el dinero retorna a las arcas nacionales en forma de contribuciones fiscales, verá: usted recibe mil pesos y si va a comprar le cobran el 16% de IVA y al comerciante le cobran el I.S.R. por sus utilidades y así ese dinero que ponen en manos de la gente al final lo utiliza en adquirir servicios y bienes y aparte de comprar popularidad para AMLO, buena parte volverá a las arcas nacionales, pero, de ese dinero nada queda en obra pública.

En fin, AMLO es también un vendedor de ilusiones.

Artículos relacionados