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Una lámpara sin luz.

UNA LAMPARA SIN LUZ

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Hoy recordé con una canción mis tiempos de estudiante en la ciudad de México, jugaba béisbol en el equipo de la escuela donde estudiaba, y al termino del juego que eran los sábados el manager nos llevaba a una fonda donde vendían tacos de cochinita pibil y cerveza yucateca, todas las marcas que allá se producían; y para mejorar el cuadro había un trío que amenizaba.

En el equipo habíamos yucatecos, tabasqueños, veracruzanos y dos sinaloenses, obviamente después del juego salíamos con mucha hambre y sed, así que ya se imaginaran, rápidamente nos echábamos tres o cuatro medias de Montejo o León Negra, y al rato ya estábamos cantando y así fue como aprendí muchas canciones de la trova yucatanense; y llegó un sábado en que para variar el manager nos llevó a una fonda donde el platillo estrella era el cabrito estilo Monterrey; y la cerveza que vendían era Tecate.

Como siempre, le entramos a las “chelas” y comimos hasta hartarnos, y por casualidad pasaron por la banqueta 4 músicos de esos que andan de cantina en cantina, un altote que cargaba un acordeón Hohner, otro el tololoche, y dos guitarras.

Ese día traía en la bolsa como trescientos pesos que me había pagado un señor al que le ponía al corriente sus libros de contabilidad, así que les eché grito a los músicos y pronto ya estaban tocándonos. Pasó un buen rato y todos ya estábamos muy alegres, y pedí que me tocaran “Libro abierto” que me recordaba a una noviecita que me dijo en una de sus cartas, que yo escribía muy bonito y que me dedicaba esa canción que andaba de moda por esos tiempos, ya que ella, según presumió, era para mí un libro donde nadie había escrito. ¡Arroooooozzzzzzzzz! Verdad de Dios que es cierto.

Obviamente que con la canción casi lloraba, pero entonces era muy macho y entonces no lloraba.

Y como yo era “el paganini” pedí enseguida “Lámpara sin luz” y como la hacía de Pedro Inflante, pues cantaba las canciones, a mi manera, digo, no vayan a creer que cantaba igualito que Pedrito, mi ídolo.

Así que me arranqué con:

Eres, una brújula sin rumbo/ Un reloj sin manecillas/Una biblia sin Jesús/ Calles, las conoces metro a metro/Y bajo este pavimento/Tienes la tumba y la cruz.

El frío quemó ya tu altivez /Tu religión es la indecencia/

Admiro tu alma de hiel/Para ti el mundo nada cuenta/

Oro que engañaste a la que adoro/Y es aunque sus besos lloro/ Una lámpara sin luz/

Y hasta allí llegué, porque de pronto se oyó, el llanto muy fuerte de un hombre, era un tipo alto, bien vestido y de sombrero texano; que estaba en una mesa atrás de mí, y obviamente estaba borracho, y le valió madre todo, el chilló como marrano que llevan al matadero.

Pues resultó que el chillón era un diputado federal de Coahuila, que andaba celebrando no sé qué con sus achichincles y para obviar, esa noche anduvimos hasta por Garibaldi, muy alegres, cantando y tomando y todo lo que termine en ando, y mi diputado pague y pague, hasta que mi paisano de Piaxtla y yo nos escapamos al amanecer, ese diputado era de carrera larga.

Y si a mí me pega la letra de “libro abierto”, imagínese usted que recordaba el diputado con “la lámpara sin luz”.

“Eres, una brújula sin rumbo/ Un reloj sin manecillas/Una biblia sin Jesús”.

Analizando esas frases, cuantas conclusiones pueden salir de diversos temas, en una mujer, una mujer sin rumbo, una mujer que no indica  lo que quiere y una mujer que no nos da la orientación moral que requerimos los humanos que creemos en la existencia de Dios y su hijo Jesús.

Sin duda, que para  finalizar, necesitamos una mujer que sea como una lámpara que alumbre nuestra existencia y por ello el poeta termina diciendo: “ Oro que engañaste a la que adoro/Y es aunque sus besos lloro/ Una lámpara sin luz/”.

Si aplicamos la letra de esta canción a nuestra Patria con el presidente que tenemos, muchos vemos que no sabemos a ciencia cierta el punto donde estaremos al final del sexenio, pero lo intuimos, y aunque nos prometió un México sin corrupción, el hecho que ha dicho que ya perdonó a los de la mafia en el poder que tanto criticó, nos hace ver UNA BIBLIA SIN JESÚS Y UNA LÁMPARA SIN LUZ.

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