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¿Por quién doblan las campanas?: ¡doblan por ti!

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El inglés John Donne (1572-1631) dijo: «Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por ello nunca preguntes por quién doblan las campanas: doblan por ti». 

¿A dónde voy?

A que estamos llegando o tal vez ya llegamos a lo que decía mi abuelita: “el fin del mundo ya está por llegar”; y nos echaba el sermón del día para ponernos en paz, ya que nosotros chiquillos al fin, no parábamos de jugar y pelear entre nosotros, de donde resultaban gritos y chillidos molestos para los adultos.

Nosotros al escuchar que se iba a acabar el mundo entrabamos en un momento de terror, pues comprendíamos que íbamos a morir y, que chingaos, morir siendo niños estaba  de la chingada. Pendejos no éramos, sabíamos lo que podría suceder si nos llegaba una guerra, conocíamos de las historias de la revolución donde participó mi abuelo y, él, estaba muy enterado a través de EXCELSIOR que le llegaba todos los días de México, de todo lo que sucedió en la 2ª. Guerra mundial y sus posteriores consecuencias. Mi abuelo estaba a favor de los alemanes y su héroe era Rommel el famoso zorro del desierto.

Resultado de la imagen para Rommel y su arte de la guerra

Erwin Johannes Eugene Rommel (15 de noviembre de 1891- 14 de octubre de 1944) fue un general y estratega militar alemán. El Zorro del Desierto, sirvió como mariscal de campo en la Wehrmacht de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Rommel fue un militar muy condecorado durante la Primera Guerra Mundial y recibió la prestigiosa medalla Pour le Mérite por sus acciones en el Frente italiano.

 En 1937 publicó su libro clásico de tácticas militares, La infantería al ataque, basado en sus experiencias durante la Gran Guerra.

 En la Segunda Guerra Mundial se distinguió como comandante de la 7. ª División Panzer durante la invasión de Francia en 1940. Su liderazgo de fuerzas alemanas e italianas durante la Campaña en África del Norte al frente del Afrika Korps le hicieron ganar una gran reputación como el más hábil comandante de tanques de la guerra y el apodo de Wüstenfuchs, Zorro del Desierto.

​ Más tarde comandó a las fuerzas alemanas que se enfrentaron a los Aliados en la invasión de Normandía en junio de 1944.

Rommel apoyó la toma del poder por parte de los nazis y de Adolf Hitler, aunque siempre se mostró contrario al antisemitismo y la ideología nazi, mientras que su conocimiento del Holocausto sigue siendo materia de debate entre los historiadores.

​ Rommel estuvo implicado en el atentado del 20 de julio de 1944 para asesinar a Hitler. Debido a su estatus como héroe nacional, Hitler quiso deshacerse de él de manera discreta en lugar de ejecutarlo como al resto de implicados. Por eso, a Rommel le dieron la oportunidad de cometer suicidio a cambio de que su reputación se mantuviera intacta y de que su familia no fuera perseguida después de su muerte, o por otra parte encarar un juicio que resultaría en su desgracia y ejecución. Eligió el suicidio con una píldora de cianuro. Al mariscal se le concedió un funeral de Estado y se dijo a la opinión pública que había sucumbido a las heridas sufridas por el ametrallamiento de su coche en Normandía.

 

La mayor base militar del ejército alemán, el Cuartel Mariscal de Campo Rommel en Augustdorf, se llama así en su honor.

Traigo a cuento lo anterior, porque al ver la frontera sur de México, en donde hay quien sabe cuántos miles de seres humanos de diversas nacionalidades, antes se hablaba de salvadoreños, colombianos, venezolanos y ahora hasta cubanos  hay que quieren entrar a México para, según dicen, ir a parar a E.U., pero, ese cuento es ya muy viejo, si los dejan entrar se quedaran en nuestra Nación y si las cosas ya están de lo peor en los últimos años, con más miles de personas en busca de un trabajo, que no lo hay, sin duda que se dedicaran a robar para comer o por tener una actividad que les reditúe ganancias para mantenerse y a los que traen niños, para dar de comer a sus hijos, el caso es que vemos un momento verdaderamente tenebroso para el pueblo mexicano.

Los mexicanos hemos estado distraídos con los errores del Peje, todos los días los comentarios de grandes articulistas giran en torno a la cada vez más jodida economía mexicana, y eso lo vemos en los mercados de la provincia, donde las mercancías cada vez están más caras, y los sueldos ya no alcanzan; me decía un señor dueño de un Bar, que él ha notado una baja muy importante en sus ventas y hasta las mujeres que venden sus favores lo están resintiendo, así que ese es el  mejor termómetro que hay para detectar que nos está llegando la hora del fin del mundo.

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Y hoy, al igual que cuando era niño, no quiero que el mundo se acabe, y no lo digo por mí, sino por los jóvenes y niños del presente, allí están mis hijos, nietos y bisnietos y los tuyos; los viejos poco importamos ya, pero, si duele saber que lo que nos chingamos para hacer un México mejor, por culpa de 30 millones de pendejos, nos sacrificamos en vano.

Así que cuando empiecen a doblar las campanas anunciando a los muertos, no preguntes, ¿por quien suenan las campanas?....será por tí, por nosotros.

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