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Caras vemos corazones no sabemos.

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 Hoy hace dos años publicamos un artículo que Facebook me lo recordó hoy y, como es un tema que no ha perdido actualidad la verdad me dieron ganas de volver a publicarlo, ai les va: 

CAPOSEHUA.COM

 

Caras vemos corazones no sabemos. 

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Escrito por Bernabé López

Categoría: Editorial

 

Publicado: Sábado, 01, Abril 2017 19:23

Juventud divino tesoro ya te vas para no volver, cuando quiero llorar no lloro y a veces lloro sin querer. 

Así pasa querido lector, buscaba Yo, unos datos para un artículo sobre un tema de actualidad, que desde hace varios sexenios ha sido de actualidad, cuando mis ojos posaron se, sin querer, en la imagen que vos contempláis, que apareció en la prestigiada revista semanal MERCURIO de abril de 2016, relativa al ex rector de la Universidad de Occidente de quien se habla en dicho medio de comunicación, gustaba de los viajes alrededor del mundo con todo pagado por el manso pueblo de Sinaloa; y ¿qué logro obtuvo de esos viajes?.

 

Varios títulos nobiliarios que en el ámbito académico apantallan más que glorificar, los llamados DOCTORADOS, que hasta MALOVA tiene uno que le consiguió el señor rector en comentario.

 Y no vamos a ponernos a discutir sobre el merecimiento o no de esos grados que ahora ostenta el ex rector, lo cierto es que catedráticos de la U. de O. dijeron en su momento que los viajes y por consiguiente los gastos de tantos viajes del ex rector, quitaron presupuesto para actividades que verdaderamente generarían beneficios a la institución, que por gastar dinero en los viajes y otras cositas del jefe, muchos chamacos no recibieron lo que pudo ser de gran ayuda para viajes de estudio o becas, etc., ya que los viajes del ex rector por más que se les busque no aportaron beneficio alguno; ya que ni siquiera a él, toda vez que “doctorados” como esos, nadie los toma en serio en el ámbito académico.

 

Esos “doctorados” me decía un Catedrático del I.P.N. se los dan a cualquiera y me puso de ejemplo aquel caso en que un agente de tránsito detuvo a un chofer que se pasó un alto. El “taruffi” le discutió que llevaba prisa por cuestiones de trabajo, a lo que el representante de la autoridad le preguntó: ¿a qué se dedica Usted? El interpelado respondió: soy licenciado.

 

El cumplido agente de tránsito le dice entonces: ¿lleva prisa entonces para llegar a un juzgado?.. NO, responde el infractor, voy de prisa para que no se enfríen las tortillas que le llevo a la esposa de mi jefe. Cómo, dijo el agente, esa es su prisa, y me dice ¿que es licenciado?....Sí señor, soy licenciado, y saca de su cartera una licencia de conducir que con letras mayúsculas especificaba CHOFER.

 

Ya lo ve, le dice el infractor, soy licenciado; ciertamente los que ejercemos una profesión autorizada por la SEP tenemos licencia para ejercer la profesión que allí se indique, somos licenciados; por eso, me niego a decirles “DOCTORES” a quienes en realidad tienen títulos de MEDICO CIRUJANO Y PARTERO u otro parecido, que a la postre ante la SEP son licenciados. Bueno esos son los de la UNAM, en el IPN el título es de: MEDICO RURAL.

 

Y a un año de distancia de la publicación en comentario, la vida sigue avante, los señores doctorados no han sido molestados, las auditorias que debieron realizarse, o no se han hecho o no descubrieron nada fuera de normas, y aquí todo mundo resulta inocente. El único culpable sigue siendo el pueblo manso, por manso.

 

Y así, en muchas actividades de la vida pasa; mi abuelito que anduvo en la revolución de 1910 y participó en la toma de Mazatlán al mando del Gral. Juan Carrasco, terminó sus días como Sub Teniente de Caballería y contaba, que varios “generalitos” que no sabían ni “agarrar una pistola” ganaron sus grados prestando a sus mujeres a los altos mandos o picándoles las pompis a varios jefecitos de la cofradía de los ahora llamados “gays”, que siempre los hemos tenido presentes, aunque usted no lo crea. Decía mi abuelo que ellos con sorna les llamaban general a esos y soltaban la carcajada en su cara, porque todo mundo sabía que esos grados valían madre; algo así como hoy los “doctorados”, los tlatoanis y reconocimientos así.

 

Agregaba mi abuelo que las balas no respetan ningún grado, y que ninguno recibido sin merecerlo, le hacía bien a un individuo de profesión militar, sino todo lo contrario, los méritos bien ganados nadie te los pone en duda, decía, yo tengo el grado que ostento, pero, tengo en la conciencia que me lo gané, y me enorgullece, si fuera General como muchos que andan por allí, hasta pena me daría decirlo.

 

Y una vez me contó, que por allá por el sur de Sinaloa vivió un Coronel que perdió una pierna en el campo de batalla y, lo invitaron a un acto de campaña para gobernador; y se supone que él debería estar junto al candidato; pero, no sucedió eso y lo enviaron muy lejos de la mesa del presídium.

 

Cuando se hizo la presentación de los invitados especiales el candidato preguntó que por qué razón no estaba junto a él tan importante personaje local y al no darle una respuesta correcta, interrumpió al maestro de ceremonia y micrófono en mano se disculpó con el Coronel y lo invitó a pasar a sentarse en la mesa de honor, la del presídium, junto a él.

 

El Coronel agradeció la deferencia, y expresó: no se preocupe señor candidato, el lugar de honor está donde yo esté, aquí estoy con el pueblo, con los míos, los que hicimos la revolución, aquí estoy con los que lo vamos a llevar a Usted a que sea nuestro próximo Gobernador; ¿verdad muchachos?....Todos los presentes gritaron: ¡si mi coronel! Y las vivas para el candidato no se hicieron esperar y éste raudo y veloz fue a sentarse junto al Coronel. Varios discursos lambiscones quedaron esperando que se leyeran, no hubo necesidad de discursos, unas cuantas sencillas palabras lograron lo que esperaba el candidato.

 

Por ello, eso títulos de nobleza, esos grados de doctores, etc., no le dan valor agregado a quien los presume o los anda buscando, esos grados, bien ganados son los que se reconocen, como el del Doctor Francisco Cuauhtémoc Frías Castro, Doctor en Derecho, como los obtenidos por DON RAÚL CERVANTES AHUMADA, que además recibió el de MAESTRO EMÉRITO por la UNAM, esos reconocimientos sí que tienen valor, y esos no se compran con dinero.

 

Dice Wikipedia:La imagen puede contener: 1 persona, primer plano

 

Raúl Cervantes Ahumada (El Amole, 1 Sinaloa, 24 de junio de 1912 - Ciudad de México, 4 de abril de 1997), fue un eminente jurista mexicano, profesor emérito de la UNAM, maestro de 59 generaciones de abogados, autor de ensayos, poesía y textos jurídicos de proyección internacional.

 

Caras vemos que parecen alegres y sus corazones seguramente estarán tristes.

 

Y les faltó decir otras cosas meritorias del Dr. Cervantes Ahumada, entre tantas, que grandes decisiones de varios presidentes de la república, se debieron a la Asesoría de Don Raúl, que fue Maestro de ellos.

 

El orgullo del Amole, Guasave, Sinaloa, no necesitó fondearse con dinero del pueblo para obtener doctorados u otros reconocimientos, (que los tuvo y muchos de varios países del mundo), como hay varios casos en nuestra tierra de personas non gratas.

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