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CUANDO YO ERA POBRE

CUANDO YO ERA POBRE

La imagen puede contener: comidaA mí el Alzhéimer me pela los dientes, me dijo mi amigo Nayo, el otro día que me lo encontré sin querer allá por la colonia  Ayuntamiento 72, que un lambizcón le cambió de nombre y le puso el de un político; pero de eso no quiero ni acordarme; pues Nayo y yo compartimos muchos recuerdos de cuando éramos chamacos y pobres; aunque en verdad que no lo éramos; porque gozábamos de más cosas entonces que ahora.

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En aquellos tiempos, por allá por los 50´s éramos propietarios de huertas de mangos, de papayos, de granadas, de guayabos,       de ciruelas, teníamos una albercota para nadar y pasarnos mucho tiempo en el agua sin sentir el calor, gozábamos de la cosecha de guamúchiles, íbamos a comer miel todos los días si queríamos y hasta llevábamos miel a nuestra casa, si teníamos antojos de comer liebres, conejos, ardillas, armadillos, palomas y pichones, pues sin ir muy lejos nos metíamos a los montes cercanos y a veces con un rifle salón calibre  22 matábamos a los animalitos o lo hacíamos, la mayor parte de las veces, con “el tirador” o “resortera”. Te acuerdas? Yo si me acuerdo.

Y los dos nos pusimos a platicar durante tres horas seguidas y de cuantas cosas nos acordamos, allí nos percatamos que a los dos el Alzhéimer nos ha pelado los dientes y lo seguirá haciendo, si Dios quiere.

Al principio les dije que éramos propietarios, pero eso es un decir nada más, todo lo mencionado no era nuestro, pero como si lo fuera; la albercota era nada menos que el canal 5 que pasaba por atrás de nuestras casas, y nosotros vivíamos en el terreno donde ahora está el Walt Mart, por el boulevard Rosales, que cubrió al canal 5, y junto a mi casa estaba la huerta de mangos y papayos, que era de la SICAE pero, como nuestros padres eran socios de esa sociedad, pues, a darle que es moles de olla, nosotros y toda la chamacada que allí vivía lo aprovechábamos; cruzando el canal estaba un cañaveral, como de 25 hectáreas, ahora es un fraccionamiento de ricos donde está la torre de San Bernardo, seguramente en honor a mi amigo “Nayo” que se llama Bernardo, y a la orilla del canal junto a la caña crecían unos laureles que albergaban nidos de pájaros, palomas, pichones, tortolitas, calandrias, cardenales, gorriones, etc., y por supuesto que había grandes panales de abejas y uno que otro de bitaches, el caso es que por alimento no parábamos.  

Además, el canal llevaba peces, no sé  qué peces serían, porque los pescábamos pero no les dábamos valor, los devolvíamos al canal, y es que esos peces se alimentaban de lo que cachaban debajo de las letrinas que por ese entonces había por  todos lados donde cruzaba Los Mochis el dichoso canal. Simplemente nos daba asco.

La imagen puede contener: árbol, cielo, exterior y naturaleza

 

Pero en cambio en tiempo de vacaciones escolares  una mula y una burrita eran pegadas a una carretita de 4 llantas de  automóvil y nos íbamos a pescar al estero de El Zacate, a Los Tubos y casi siempre nos íbamos al Baaviri; donde nadábamos a gusto, comíamos ostión de piedra y mangle, había muchos, y allí hasta meros llegamos a pescar.

Pero para el caso que la pesca no fuera buena, íbamos preparados con tacos de machaca como el de la imagen de arriba y nuestras botellas de limonada, agua de piña, de mango y si se descuidaba mi  mamacita, le robábamos una caja de cocas chicas, y el hielo lo metíamos en un costal con aserrín para que durará y nos enfriara las cokitas.

Entonces muy poquitos nos atrevíamos a ir hasta El Baaviri y ni siquiera se nos antojaba cruzar a Las Ánimas, aunque lo hicimos algunas veces en una panguita que llevamos, a puro remo. No había más peligro que los mosquitos nos apabullaran andando entre los manglares.

Que lindos recuerdos, y hasta se me antojaron los tacos de machaca y doña Nila, la señora que fue la “nana” de nosotros, guisábalos tan ricos que no he vuelto a probar otros mejores, ni la carne frita que ella preparaba como en su tierra, Chinobampo, nomás  de acordarme ya estoy como los perros  en carnicería.

Igualmente las palomas, liebres, conejos y ardillas, doña Nila era única, la condición que nos ponía, que había que llevarle suficientes para que ella llevara a su casa para sus nietecitos.

Bueno, amigos, voy a guisar mis tacos de carne machaca con verdura y chile verde, ya llegaron las tortillas de harina. Dios los bendiga.

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