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CANDIDATOS SERIOS vs CANDIDATOS PAYASOS

 

Recuerdo aquella noche de junio de 1963, decenas de camiones de carga estaban reunidos en los llanos aledaños al domicilio del 5º. Comité regional campesino de la CNC, en la calle Ángel Flores, entonces  ni se soñaba con que en esos solares baldíos años después se establecería el Hospital Fátima y otros consultorios de Médicos.

Los dichos camiones saldrían a las doce de la noche con rumbo a Culiacán y acarrearían principalmente a campesinos miembros de la CNC quienes fueron concentrados en el estadio Ángel Flores de la capital de Sinaloa, para presenciar el acto de inicio de  campaña del candidato priista a gobernador LEOPOLDO SÁNCHEZ CELÍS.La imagen puede contener: una o varias personas, personas de pie y traje

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Como uno de los camiones de mi padre llevó gente a la capital, aproveché el raite para irme de vacaciones a El Dorado, Sinaloa, y viajamos toda la noche, pero  a la mitad del camino algo le falló al sistema eléctrico del troke y las luces delanteras se apagaron; nada se podía hacer, así que continuamos el viaje así, guiándose el chofer por el camión que iba delante y a Dios gracias llegamos a nuestro destino sanos y salvos. Pero, el riesgo de algo peor estuvo presente, y conste que en la plataforma del camión iban más de 30 personas.

Cuanta incomodidad y peligro corrían los acarreados de entonces, esa vez de Los Mochis se llevaron por lo menos unas 2000 personas; me quedé al mitin y recuerdo como uno a uno los oradores  fueron pasando y al último el candidato Sánchez Celis se aventó su discurso prometedor y como era buen “jilguero” fue muy aplaudido.

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Entonces no había  aquello de que el candidato se pusiera a bailar como ahora, y traigo a colación lo relatado, porque entonces, la política se hacía en serio, sin chismes contra los otros candidatos, y los oradores hablaban de las cualidades del candidato y éste, hacia las clásicas promesas que pretendía cumplir, pero que a la postre dejaba incumplidas las que más requería el pueblo; así era la política de aquellos tiempos, pero que lejos estaban, ni soñarlo, que los políticos se pusieran en el lugar de los payasos, bailando ridículamente como lo hacía MALOVA, que al parecer imitaba a algún artista afeminado y ayer me llegó un video donde Mario Zamora Jr. también anda bailando ridículamente; ¿que no podrá su padre darle un buen consejo?. La verdad ser el payaso para que la gente se divierta no lo debe hacer el candidato a Senador de la República, con la preparación académica que tiene, la experiencia ya adquirida y sus magníficas relaciones con Pepe Meade, Videgaray y otros importantes hombres de la política, Mario no requiere de ser el payaso de la gente; de plano me pareció ver a otro MALOVA. Por favor, alguien que lo aconseje.

MOCHIS BRONCO

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Mocharle la mano al que robe. Así de simple”. La frase más recordada del pasado debate presidencial provocaría preocupación si no hubiera sido lanzada por el candidato independiente Jaime Rodríguez, El Bronco. Sí, el mismo que dijo que a veces miente, y puso como ejemplo que le dijo a su esposa que esa noche la llevaría al cine y no lo hizo. El mismo que acusó a Andrés Manuel López Obrador de decir tontejadas.

 

 El Bronco anunció que enviaría una iniciativa  al Congreso y retó a sus oponentes: “a ver si los diputados de ellos se atreven a aprobarla”. Y repitió: “necesitamos mocharle la mano al que robe en el servicio público. Eso no es malo. Países que han salido de esa corrupción lo han hecho”. La moderadora Azucena Uresti le preguntó: “No habla literalmente, ¿o sí?”. El gobernador con licencia de Nuevo León le respondió : “Sí, claro. Literalmente”. Debió decirle: “a huevo que sí, mochis a los pícaros”.

Hay gente que en su yo interno desea la pena de muerte para los malos, pero se arruga con el que dirán; hipócritas.

Mi abuelo materno, cuando se enteraba de crímenes atroces, de inmediato decía que al, o a los culpable(s),  había que colgarlo(s), y es que en su época, eso se hacía, y aunque la violencia nunca ha dejado de existir, entonces se podía dormir tranquilamente a los 4 vientos en el patio de las casas o en la banqueta; y voy más allá, en Los Mochis en los años 50 y parte de los 60, en ciertos rumbos de la ciudad, la gente tendía sus catres en la banqueta y allí dormía y algunos audaces hasta tenían relaciones sexuales, eso sí bien tapaditos con sus sabanas.

Recuerdo que cuando íbamos al cine Rex y salíamos muy noche, teníamos que andar por la orilla de la calle, porque las banquetas estaban obstruidas por los vecinos que dormían fuera de sus casas por causa de los calorones. Entonces aparatos de aire acondicionado muy pocos tenían, cuando mucho “coolers”.

 

Será el sereno, pero hasta que México apruebe la pena de muerte para los delincuentes atroces y mocharles las manos a los políticos rateros y ratas de todos tipos, la corrupción no se frenará; y conste, que no creemos que se pueda abatir, ya que existe en todo el mundo y los mismos ricos la promueven desde antes de que Jesucristo llegara al mundo.

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