Banner superior a un lado de logo

Ubicacion de Anuncios, debajo de destacados, banner todo ancho

Anuncio Cliente Cintar Banner a Todo Ancho

CIEN AÑOS PIENSO EN TI IV.

                     Amar no es un delito porque hasta Dios, amó.

 

 La imagen puede contener: 2 personas, personas sonriendo, personas de pie

 

Pedro Infante e Irma Aguirre Martinez, alias Irma Dorantes, la noche del 10 de marzo de 1953 en que “se casaron” en Mérida, Yucatán.

 

 

Sólo con ver las caras de ambos se percibe la felicidad que cada quien a su manera sentía, ella consideraba un triunfo que Pedro renunciara a su legitima esposa María Luisa León Rosas por ella, una chiquilla preciosa menor que Pedro16 años, y como María Luisa era mayor que el actor, así que figúrese usted lo que pensaba aquella muchachita de apenas 21 años de edad, pero que era amante del cantante desde por lo menos tres años atrás.

En cambio Pedro, tal vez se sentía feliz porque por lo menos un buen tiempo mantendría quieta a Irma, quien todos los días lo estaba jode y jode con el sonsonete aquel de que divórciate de esa vieja si me quieres de verdad, etc..

Muy seguramente Pedro estaba muy enamorado de su pequeña amante, que por entonces ya tenía a Irmita, porque urdió casarse en Mérida y para el efecto no se sabe si algún amigo influyente le consiguió al juez de paz o  Pedro  le presentó documentación apócrifa sobre su divorcio con María Luisa León, lo cierto es que de alguna manera Irma tuvo en su poder un acta de matrimonio con la que anduvo presumiendo que era la esposa del cantante. 

Tal vez Pedro sabiendo que estaba engañando a Irma y traicionando a María Luisa, tuvo que dar su mejor actuación de su vida, para engañar a todo mundo, ya que varias de sus amistades hicieron viaje especial hasta Mérida, Yucatán. 

Cierto es que Pedrito gracias a sus buenas relaciones con los dueños del Diario de Yucatán logró que no se le diera mucha publicidad al asunto, pero, Irma subsanó esa deficiencia y movió sus influencias para que María Luisa se enterará de que Irma había ganado la batalla, una batalla iniciada años antes cuando  la chiquilla gustaba de llamarle por teléfono por las noches para decirle que allí en su cama estaba roncando como un lirón su niño Pedrito y le exigía que ya le diera el divorcio; pero María Luisa que no era ninguna dejada le contestaba, que al menos Lupita Torrentera era más decente que Irma y que ni siquiera las dos juntas harían que ella se divorciara de Pedro. Decía Doña María Luisa que con esas palabras “la mataba”. 

Un día, uno de los miles de contactos de Doña María Luisa le llevó una copia fotográfica del acta de matrimonio de Pedro con Irma, y ese fue el punto de partida para que un prestigiado despacho de abogados de la ciudad de México, iniciara demanda penal en contra del actor y se instauró un juicio que se llevó 4 años, mismo que la Suprema Corte de Justicia de la Nación  decidió a favor de María Luisa León con fecha 9 de abril de 1957, declarando nulo el famoso matrimonio de Irma y Pedro.

Seis días después murió trágicamente el sinaloense.

Hay versiones en el sentido de que quienes manejaban los intereses de Pedro le ordenaron que se mantuviera lejos del D.F., pero que Irma herida en su amor propio como si fuera una leona, le reclamaba a Pedro el haberla engañado y lo amenazaba de que se suicidaría; y gente muy allegada al cantante allá en Mérida dice que mal colgaban el teléfono cuando otra vez Irma le llamaba con nuevas exigencias, lo que sacó de sus casillas a Pedro y decidió  ir a México.

 ¿Fue el amor lo que lo impulsó a tomar esa decisión?.

Tal vez alguien que tenía respuesta para muchas interrogantes fue Jesús Bustillos Salomón, quien era el mejor amigo de Pedro, pero nunca quiso hablar, lo cierto es que salvó su vida cuando el cantante sinaloense lo bajó del avión y lo mandó a recoger un collar y una pulsera con incrustaciones de diamantes que le habían elaborado en Mérida para regalarle a María Luisa con quien pensaba entrevistarse la tarde del lunes 15 de abril de 1957 y que Pedro olvidó recoger. 

Tal vez alguien que tenía respuesta para muchas interrogantes fue Jesús Bustillos Salomón, quien era el mejor amigo de Pedro, pero nunca quiso hablar, lo cierto es que salvó su vida cuando el cantante sinaloense lo bajó del avión y lo mandó a recoger un collar y una pulsera con incrustaciones de diamantes que le habían elaborado en Mérida para regalarle a María Luisa con quien pensaba entrevistarse la tarde del lunes 15 de abril de 1957 y que Pedro olvidó recoger. 

¿Por amor le llevaba ese presente a María Luisa?.

Si nos atenemos al mito urbano, a Pedro le gustaba que le dijeran el mil amores ya que tenía un imán que atraía a las mujeres de todas las edades, altas, chaparras, bonita y feas, y él decía que siendo mujer “aunque sea un pedazo de cuero”.

Y seguido hacía hincapié en que a todas las quería por igual; por ello es posible que quisiera a la vez a María Luisa, a Lupita Torrentera y a Irma y vaya usted a saber a cuanta desconocida más.

Lo cierto es que él tenía predilección por las jovencitas de entre 15 y 18 años y cuentan que varias “azafatas” de las casas vecinas tuvieron sus queveres con el actor y una de ellas dio a luz a Cruz Infante que cantaba casi casi como su padre y tenía su carisma; lamentablemente falleció también en forma trágica. 

La imagen puede contener: 1 persona, sombrero y textoLa imagen puede contener: 2 personas, texto

 

¿Cuál de las películas ha sido la más exitosa?. Según los sedicentes conocedores, TIZOC es la mejor película de Pedro Infante porque su actuación fue más allá de lo normal, ya que se dice que los hermanos Rodríguez urdieron reunir  a María Félix con el máximo actor, galán y cantante, pero a Pedro no le caía bien la Doña, por lo que los productores viendo que con ellos podían ganar un mundo de dinero le ofrecieron la película Amor Indio a la diva sonorense y una muy buena cantidad de dinero que María no pudo rechazar; pero le pusieron como condición que ella debía hacer que Pedro se olvidara de la mala imagen que tenía de la Doña.

La señora Félix muy inteligente empezó a tejer la telaraña para acercarse a Pedro, hasta que lo consiguió, pero su treta era conseguir que se enamorara de ella; lo que no le fue muy difícil y en menos que se dice Úrsula ya Pedrito andaba derrapando por ella, y cuentan que la doña pasó toda una semana en la casa de Pedro, por la carretera México-Toluca, donde el sinaloense tenía varios caballos pura sangre y allí estaba 

también el famoso caballo “Cansia” que lo acompaño en varias películas, aunque no era de su propiedad, sino del General Manuel Ávila Camacho.

Allí María a ratos estaba con Pedro y al rato andaba montando caballos, ya que a la doña le encantaba montar, de modo que se estaba dando una luna de miel de esas que sólo en los cuentos de Caridad Bravo Adams.

En esa corta luna de  miel Pedro se desapareció del cuadrante de Irma Dorantes quien lo buscaba desesperada, María Luisa pensaba que estaba con Irma, y los Rodríguez supieron que estaba en su casa rumbo a Toluca y lo fueron a visitar, y allí al descubrir “casualmente” el enamoramiento de los tórtolos, “surgió” la idea de que tan excelsos artistas hicieran la película Amor Indio, cuyo argumento les sería entregado a los productores en unos días más.

En fin se firmaron los contratos, y todo quedó listo para empezar a rodar la película, sólo faltaban las locaciones.

Pasaron los días, la luna de miel seguía, María parecía quinceañera, ya que Pepe El Toro había salido mejor semental de lo que ella esperaba y la verdad que los hombres que habían dormido en su cama, no eran consumados atletas como Pedrito, por lo que ella, estaba radiante de felicidad, había conseguido un buen contrato, trabajaría con un muy buen actor, el más popular de México y aparte tenía ese extra en su vida intima, ¿qué más podía pedirle al Señor?.

Pero no contaba que Pedrito era cosa especial en las cosas del amor, y se cansó de comer gallina todos los días, y un buen día mientras ella dormía la siesta, se fue a casa de su pollita Irma Dorantes  donde de inmediato percibió la diferencia; y allí se quedó hasta el otro día, y al volver a donde había dejado a la María, ésta lo recibió a golpes y le tiró con todo lo que encontró.

Pedro como buen actor le inventó un cuento familiar que la doña se lo creyó, o tal vez hizo como que lo había creído, el caso es que en la reconciliación las cosas se pusieron mejores y la doña quedó embrujada por aquel  mazatleco tan bueno para las cosas del amor, que cuando no estaba montando con la diva andaba en su gimnasio haciendo músculo.

Pero una madrugada Pedro se despertó y salió de la casa, tomó su Cadillac y se fue a casa de la Dorantes, hasta donde, varios días después, acudieron los Rodríguez para hablar con él, ya que la diva se cansó de esperarlo y después de hacer destrozos en la casa de Pedro se marchó a su casa, desde donde les avisó a los Rodríguez que ya no haría la película, herida en su amor propio ya que nunca antes un hombre la había despreciado; ella estaba acostumbrada a mandar y ser obedecida, pero con el sinaloense se equivocó. 

Ahora los productores querían que Pedro reconquistara a la doña y la hiciera desistir de su propósito de no filmar la película, pero Pedro les dijo que ese asunto no le correspondía arreglarlo a él, que para eso había Abogados y que había otras actrices de calidad que ya habían actuado con él que podían hacer el papel que rechazaba María, una de ellas era Dolores del Río y la otra Sarita Montiel.

Total que un día los reunieron para entregarles los guiones y la doña al verlo y tenerlo al alcance  quiso cachetear a Pedro, quien hábil deportista supo cabecear a tiempo y quitarse el golpe y detenerle la mano, con tal fuerza que la hizo hincarse, al tiempo que le decía: “última vez que usted me levanta la mano, porque en otra, voy a ignorar que usted es mujer”.

Los hermanos Rodríguez hábiles e inteligentes supieron mantener en secreto este encuentro, y es que ya para entonces los Abogados habían puesto en su lugar  a la doña y la habían convencido de filmar la película so pena de pagar un dineral como indemnización.

En fin la película se llevó a cabo, pero de ella se eliminaron la mayoría de las escenas donde habría besos entre María y Pedro y en todo caso las escenas amorosas fueron sólo diálogos; no obstante lo cual la película fue un éxito artístico, que por haber muy poco de amor tradicional le quitaron el nombre de amor indio y lo dejaron en Tizoc.

Los premios recibidos fueron: El Oso de Oro, Festival de Cannes, El Globo de Oro y el Ariel.

Oso de Oro del Festival de Berlín a mejor actor principal Pedro Infante; Premio Globo de Oro Hollywood a mejor actor principal Pedro Infante, Premio Ariel a mejor actor principal Pedro Infante; Premio Ariel a Mejor Fotografía y a Mejor Música, Nominación a mejor actriz de reparto para Alicia del Lago, Nominación a mejor actor de reparto para Julio Aldama.

María Félix después declaró que la película había sido de las peores que había filmado. Tal vez porque no recibió ni siquiera nominación para algún premio o porque ella actuó con desgano, ya que no pudo convencer a Pedro de ir a montar por los bellos parajes de Oaxaca que fue donde se filmó la mayor parte de la película. O porque pájaro cenzontle ya no le quiso cantar a la niña hermosa, niña bonita,mesmamente como le canta a tata Dios.

Esos días luna mieleros de María ella siempre los negó, y como a Pedro no le interesaba que se supieran, todo quedó en secreto; pero los criados no son bodegas para guardar secretos y entre criados se van contando los sigilos de los patrones y si los sabe Dios que los sepa el mundo.

 

Ella tan altiva y orgullosa nunca anduvo llorando sus amores perdidos, antes bien se las daba de que ella hacia llorar a los hombres, los cuales siempre le rogaron, ella jamás rogó, pero con Pedrito se estrelló y éste por poco le rompe el hocico, mesmamente como Tizoc se lo rompió al indio que hizo llorar a la niña María. Si, Pedrito era bueno, pero por las buenas, por las malas, era más cabrón que bonito.

En conclusión se dice que TIZOC fue la mejor película de Pedro Infante porque independientemente de los premios que se llevó, el simple hecho de expresar lo que el escritor quería de su indio, tal cual lo hizo Pedro y en condiciones tales como que tanto él como la Doña andaban peleados a muerte, el trabajo de Infante crece enormidades, porque el indio Tizoc expresó primorosamente ese amor tan grande a la bella  mujer, que convenció a todo mundo y los que sabían del pleito que se cargaban los artistas valoraron en su exacta dimensión el trabajo del actor.

En el caso de  María, ella representaba a una mujer como era ella en la vida real, una mujer altiva, caprichosa, ególatra, soberbia, en fin, ella representaba a ella  misma, por lo que ningún trabajo tuvo, ni esfuerzo alguno hizo.

Por desgracia Pedro no pudo recibir sus premios ya que andaba de gira allá en el cielo cantándole a Tata Dios, ti quero más que a mi ojo, más que a mi ojo ti quero.

Otra historia amorosa del ídolo sinaloense, es la que tuvo con Sarita Montiel, esa linda españolita que fue la dama de la película Hay viene  Martin Corona y sus secuelas.

La imagen puede contener: 2 personas, personas sonriendo, primer plano

En esa película la españolita sabiéndose que era “un cuero” sólo volteaba a ver a los productores de cine, pero conforme fue pasando el tiempo y los besos en las escenas y el trato con Pedro, cuentan que al terminar de filmar unas escenas, la muñeca quiso regresarse en el Cadillac de Pedrito y éste con mucho gusto le dio “raite”, pero el muy menso se perdió en el camino y dos días después aparecieron en donde se filmarían otras escenas, habiendo recibido su buena regañada de parte de Miguel Zacarías el director de la película que estaba muy preocupado por ellos pensando en que los habían secuestrado.

Obviamente esto no le cayó muy bien a Irma Dorantes quien le exigió a su viejo que en adelante ella andaría en todas sus películas. Hay que estar  ojo al Cristo que es de plata, decía la chiquilla y en la siguiente película: Vuelve Martín Corona, allí estaba Irma Dorantes formando parte del elenco. Pero lo bailado con Sarita nadie se lo quitó a Pedrito.  

Dicen que cuando se enteró de la muerte de Pedro, Sarita quería venirse a México para estar en la despedida del actor, pero que sus manejadores le hicieron ver que no convenía a sus intereses ya que Pedro tenía fama de mujeriego y de que ya era casado y ella no debía quedar como una más de las que amó al ídolo mexicano, aunque quienes trabajaron con ellos, sabían que verídicas eran las escenas de amor que continuamente tenían en sus películas.

En cuanto a sus canciones, grabó más de 350 y la más famosa fue y sigue siendo  Amorcito Corazón, más que nada porque el “chilango” se identifica con el romance de la vecindad del barrio pobre, y como son millones los defeños, es la que más compran, pero con la que muchos mexicanos se identifican es con Mi Cariñito que en la película Los Tres García le dedica a su abuelita en cada fiesta y en cada serenata que le daba, y para rematar en aquella escena en el panteón cuando recién muerta la abuela y Pedrito muy borracho en la cantina, urde llevarle serenata a la abuela al campo santo, en donde para perfeccionar la escena sueltan varios cientos de litros de agua creando la lluvia que caía mientras Pedrito tirado sobre la tumba lloraba a moco tendido y cantaba: “Cariño que Dios me ha dado para quererlo, cariño que a mi me quiere sin interés, el cielo me dio un cariño sin merecerlo, mirándole su carita sabrán quien es”…..etc.

Y en esa escena yo vi llorar a hombres y mujeres en los cines del D. F.. Claro, todos tenemos a una abuelita  a quien recordar y por quien llorar y ese era un buen momento para chillar por ella; y como Pedro se pintaba sólo para llorar, era una chillona por todo el cine.

Y en estas islas Marías pura agua veo, por vida de Dios. “Estoy enterrado vivo, estoy pagando un delito, llorando muy despacito pa ver si el llanto me dura más, etc.,etc.

Así podríamos seguir recordando muchas canciones que cantadas por Pedro se convirtieron en éxitos y casi todas tenían lo suyo para todos los estratos sociales, pero sobre todo para la prole, para los muy jodidos. ¿Verdad Doña Meche?¡Sírvale otro farolazo, hay le pagaré mañana!.

Pero Pedro era muy creyente y no podía ignorar al Altísimo, y le cantó el vals Dios nunca Muere de Macedonio Alcalá, y su interpretación nunca fue igualada por nadie, ese sentimiento que le ponía a sus actuaciones fue único, simplemente nadie, lo igualó; escucharlo hace que al oyente le llegue la emoción que tal vez el artista experimentaba al cantarla:

Sé….. que la vida empieza/ en donde se piensa/ que la realidad termina/ sé que Dios nunca muere/ y que se conmueve, del que busca su beatitud/ Sé que una nueva luz/
Habrá de alcanzar nuestra soledad/ Y que todo aquel que llega a morir/
Empieza a vivir una eternidad.
 

Así Pedro Infante, aquella  mañana del 15 de abril de 1957 comprobó que la vida empieza en donde se piensa que la realidad termina; y empezó a vivir una eternidad.

 

 

 

Artículos relacionados