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CIEN AÑOS PIENSO EN TÍ II

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El 15 de abril de 2011 al cumplirse 54 años del trágico accidente aéreo en que muriera calcinado Pedro Infante en nuestra revista hermana NOJOL EK publicamos los siguiente:

 

Era un 15 de abril cuando miles de mujeres sinaloenses lloraron la trágica muerte del ídolo Pedro Infante Cruz.

El magnífico cantante y actor que deleitaba  a sus fans con canciones como “Amorcito Corazón”; “Mi cariñito”; “Ando volando bajo”, ese día de abril de 1957,su avión voló muy bajo en la blanca Mérida, Yucatán, y cayó en pleno centro de la ciudad, incendiándose de inmediato y allí dentro de la nave los cuerpos de  sus tripulantes quedaron carbonizados. Muchas son las conjeturas que se han hecho desde hace 54 años para determinar las causas reales del accidente, ya que hay quien lo relaciona con “gente pesada” toda vez que a  Pedro nadie lo revisaba y se habla de que pudo ser un transportador de marihuana; pero, evidentemente, sólo son especulaciones que nunca pudieron borrar la imagen de una actor limpio como lo fue Pedro.

Cuando viví en Mérida fui al lugar donde cayó el avión por la calle 54 casi esquina con 87; en la pared exterior de una casa hay una placa alusiva al trágico accidente  y platiqué con personas que viven por allí, y cada quien daba una versión de los hechos en los que siempre ellos están  presentes, pero uno de los historiadores yucatanenses me dijo que tal vez Pedro no hubiera tenido el accidente si hubiera hecho lo que cualquier otro piloto; elevar el avión  y poner rumbo a México; Infante quiso pasar por la casa donde vivía con Irma Dorantes en esos días, con la intención de que  se percatara que se despedía de ella, toda vez que iba a la capital de la república dónde su esposa María Luisa León había anulado el matrimonio que en forma ilegal había contraído con Irma  precisamente en Mérida y ésta no quería que Pedro fuera a ver a Doña María Luisa, en vista de que ella hacia  entrar en razón a su esposo y los planes de la artista podían sufrir cambios drásticos.

 Y no andaba muy errada, ya que las promesas que Pedro le hizo a Lupita Torrentera con quien procreó tres hijos, se fueron al traste cuando la esposa supo de su aventura con Lupita y tuvo la inteligencia de mantenerlo a su lado, no sin antes abogar por que le siguiera dando apoyo económico a Lupita en vista de que tenía los hijos que Doña María Luisa no le pudo dar. 

Su afán de decirle “ando volando bajo por ti” a Irma, le causó algún error de pilotaje y la irremediable caída de la aeronave, un viejo bombardero de la segunda guerra mundial, que con los tanques llenos de combustible, al contacto con la tierra estalló.

Cabe señalar que oficialmente el piloto del avión no era Pedro; pero hay declaraciones en que se indica que el cuerpo de Infante fue sacado del asiento del piloto, y fue reconocido por la placa metálica que cubría su cerebro, recuerdo de otro accidente de aviación cuando viajaba de Zihuatanejo a México con Lupita Torrentera años atrás.

Isidro Ávila, fotógrafo del Diario de Yucatán en esa época y testigo presencial, cuenta que el avión quedó enterrado y que se tuvo que escavar  para sacar los cuerpos, acción que llevaron a cabo los bomberos, y que los cuerpos se desmoronaban por estar carbonizados, el considera que la caja donde se decía que iban los restos del actor, llevaba un poco de cada cuerpo ya que no se podían identificar plenamente. Por esa razón las cajas fueron selladas con soldadura.

“Ni la más leve hoja de un árbol, se mueve sin la voluntad de Dios” dice una cita bíblica, y la voluntad del Altísimo hizo de aquel ayudante de la carpintería de don Jerónimo Bustillos, de Guamúchil, Sinaloa, el actor más querido de México que ha hecho el milagro de seguir en el gusto de millones de latinoamericanos por sus magníficas interpretaciones de cientos de canciones mexicanas y de otros países de habla española y, por sus magníficas intervenciones en películas que todavía hacen reír y llorar a los cinéfilos de todas las edades, para beneplácito de quienes siguen ganando dinero con las películas y los discos del oriundo de Mazatlán.

No sé si vive aún Jesús Bustillos Salomón, quien fuera el amigo más querido de Pedro, hijo de Don Jerónimo. Él anduvo muchos años al lado del artista y si alguien sabe de su vida es Jesús; pero al parecer no se prestó a lo que muchos pretendieron hacer después de su muerte, un libro contando su vida junto al actor sinaloense.

Seguramente que de haber aceptado, se hubiera hecho rico ya que se hubiera vendido como pan caliente y de cierto que todavía estuviera en las librerías vendiéndose, ya que muchas historias intimas del actor quedaron en la mente del amigo fiel que supo guardar los secretos. Aventuras con las grandes artistas con las que filmó y que quedaron sin salir a la luz pública seguramente Jesús Bustillos si las sabía, como es el caso de Sarita Montiel, Libertad Lamarque, María Félix y muchas más , ya que Pedro tenía un don muy especial que hacía que las mujeres lo acosaran, según lo dijo María Luisa León y lo ratificó  Lupita Torrentera, al reconocer que se tenía que aguantar ya que ellas lo hacían pecar al inocente muchacho, y como la carne es débil, pobrecito abusaban de él. Si como no.

Milagrosamente Bustillos no murió junto con Pedro, ya que estando en el aeropuerto, recibió un encargo de recoger unas joyas que Infante le había comprado a María Luisa y con ellas por delante iba a pedirle perdón  a la mujer que lo había sacado del anonimato provinciano y lo había motivado para buscar un porvenir más fructífero en la capital de la república. Sin ella, reconocía Pedro, “allá anduviera tocando con la rabia (así le decían a las bandas de música) en fiestecitas.”.

Quedaron de verse en México Pedro y Jesús, ya que supuestamente Bustillos abordaría un avión comercial que saldría más tarde; esa cita quedó pendiente.

Sus frases como: ¡Ay trompudas, si me muero quien las besa, condenadas!; ¡ánimas que nazca el niño, pa que me diga, papá!; ¡la muerte no mata a naiden, la matadora es la suerte!; y muchísimas más, fueron repetidas millones de veces por los mexicanos que se veían retratados en cada uno de los personajes que caracterizaba el gran ídolo sinaloense. ¿Otro como él?.. Di onde.

 

Como cada año, las muchachas de entonces, hoy abuelitas, irán a llorar al panteón Jardín de la ciudad de México, adonde acuden los mariachis y miles de personas de las más pobres de la ciudad de México y sus alrededores a visitar la tumba de Pedrito cada 15 de abril. Hoy habrá muchos llorando, no por Pedro precisamente, sino por los recuerdos de seres queridos que adoraron al ídolo de Guamúchil y que les transmitieron la costumbre de ir a la tumba del artista. Pedro Infante, no ha muerto, aún vive en el corazón de los mexicanos; frase muy socorrida entre los locutores de distintas épocas  a través de los últimos 54 años. Hoy será repetida miles de veces en todo el territorio nacional.

CONTINUARÁ

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